Al margen de la crónica
Un merecido reconocimiento
Al margen de la crónica
Un merecido reconocimiento
La Nochebuena no lo es tanto para muchos. A los agnósticos y ateos, no les interesa el significado cristiano de la Navidad; otros, que se declaran cristianos pero que adaptan las normas de la religión a una creencia muy personal y finalmente están aquellos que eligieron lo más pagano de la fiesta: reunirse con familiares y amigos aunque sólo sea una vez al año.
Cuando uno está en medio de la vorágine de comidas, ornamentaciones, brindis y regalos y, alrededor de la mesa están bien todos los seres queridos, a muy pocos se les ocurre pensar en los padecimientos de otros o en aquellos que, por haber elegido determinadas profesiones, están en sus lugares de trabajo como en una noche más. Médicos en salas de guardia, enfermeros, parientes en sanatorios cuidando a alguien amado, choferes de ambulancias y colectivos, taxistas, bomberos y policías, son algunos de los ejemplos que aún siendo católicos o gustándoles mucho las reuniones familiares; ese día sólo pueden sentir soledad, nostalgia y añoranzas al escuchar los estruendos de los fuegos artificiales. Es así la vida. Y blindados por una coraza se protegen y gozan naturalmente de sus buenos momentos.
Aún los más nobles y piadosos necesitan tener la oportunidad de no pensar más que en sí mismos, en lo bien que están y lo felices que son. Eso ayuda a que la rueda del mundo siga andando. El bienestar no es eterno, tampoco las malas épocas. Y, al tiempo que alguien festeja un nacimiento, otro llora una muerte. Así de simple o compleja es la vida.
Pero es bueno, ahora que la Navidad pasó, dirigir la atención a todos los que hacen posible en estas fechas, que, a los que a los que les tocó transitar los momentos gratos, se hayan sentido protegidos gracias al altruismo de los que estuvieron en esos puestos que son, casi siempre, indelegables.
La mayoría de las profesiones se eligen por auténtica vocación y sólo pocos emprenden la dura tarea de trabajar o estudiar por “conveniencia”, cómo se sienten de satisfechos y plenos cada uno con sus elecciones, es algo que pertenece al fuero íntimo. Sin embargo, ciertas labores son imposibles de hacer sin esa inspiración que sólo tienen algunos elegidos. A ellos, que son generosos con el resto que puede festejar, en nombre de todos, muchas gracias.