Código de conducta ambiental para el Sistema Provincial de Puertos
La provincia procura minimizar impactos ambientales portuarios
Actores públicos y privados han acordado pautas de cuidado con el medio ambiente, por sobre las exigencias que marca la Ley. La experiencia de crear un código para cuidar el río y su entorno es inédita en el Mercosur.
De la redacción de El Litoral
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“Buscamos llevar a la práctica el concepto de auto o de co-regulación ante la problemática ambiental”, sostiene la coordinadora de Puertos Públicos de la Provincia, Ana María Brunet, al explicar los objetivos que guían al Código de conducta ambiental para el Sistema Provincial de Puertos.
Como toda actividad productiva, la portuaria conlleva impactos ambientales cuya fiscalización no es sencilla. Lo dinámico del sistema de transporte, la variedad de actores involucrados, lo cambiante de las cargas y tareas en agua y en tierra, conspiran contra los controles.
“Se trata de un tema complejo, multijurisdiccional, en el que hay una profusa normativa nacional e internacional. En la actividad portuaria, tiene mucha injerencia la jurisdicción nacional, además de la provincial. Si mezclamos las dos complejidades tenemos una maraña de gente y normas que en definitiva conspiran contra una protección ambiental adecuada. Están la provincia y sus organismos regulatorios, pero también Vías Navegables de la Nación, Prefectura, el Senasa”, resume César Mackler, secretario de Medio Ambiente y de Servicios Públicos.
Más allá del objetivo de tender a la co-regulación o mejor aún la auto-regulación, “el código no deja de lado la regulación ni pretende substituir a la autoridad de aplicación que es la Secretaría de Medio Ambiente. Se busca armonizar y adecuar, ir un paso adelante de la normativa, por ejemplo, en uso y reciclado de residuos de todo tipo, además de los peligrosos”.
Apelar a lo voluntario
Para elaborar el Código, “estamos sentados a la mesa el sector público, la Secretaría de Medio Ambiente, la Coordinación de Puertos y el sector privado: están todas las terminales portuarias de la provincia estatales y privadas (esto es voluntario). Elaboramos un trabajo básico sobre qué es el código, sus objetivos y problemáticas para efectivizar el cuidado del ambiente”, agrega Brunet.
“Hablamos -subraya la abogada experta en Derecho Marítimo- de grandes empresas. En el tratamiento de los residuos no peligrosos hubo de inmediato una colaboración inmediata para compartir información respecto de cómo reducirlos y sobre qué hacer con ellos. Desde el papel hasta los envases” .
En la zona del Gran Rosario, existe un concentración portuaria que es única en todo el país. Allí, “tenemos dos líneas de problemas distintos: una es la del buque de ultramar (todos están regulados por tratados de la Organización Marítima Internacional, que dicen cómo separar los residuos y todo lo que puede o no hacer un barco). El otro es el que provoca el barco que baja desde el norte y vuelve a subir y que si no bajó los residuos aquí los tiran en algún lugar en el río”.
En las naves, hay aguas de sentina (la cavidad inferior de la nave en la que se reúnen las aguas que se filtran por sus costados y otros líquidos generados a bordo) y todo tipo de desechos: desde los residuos hospitalarios, las aguas de lastres de ultramar, los sobrantes de lubricantes, etc. Fiscalizarlos “es muy difícil y por eso es importante el trabajo con las terminales portuarias”.
Ésos son los problemas corrientes, pero además “están los problemas accidentales, que son más serios y aquí lo que se trata es buscar cómo prevenir”.
Premiar buenas conductas
“El código fija conductas y exigencias ambientales que están por sobre lo que manda la ley, y por esa razón se trata de una opción completamente voluntaria para las empresas privadas. Por eso, pensamos en un sistema de premios y castigos. Y por eso otorgamos un distintivo a las conductas amigables con el medio ambiente desde la provincia, es un premio que tiene la forma de una bita (el amarre al muelle) que se otorga de acuerdo a un puntaje que se establece entre todos los actores. No vamos a decir quiénes no cumplen el código pero sí quiénes están involucrados y participan de esta iniciativa”, dice Brunet.
El código es el primero en el ámbito del Mercosur, “hemos trabajado con bibliografía extranjera y con las sugerencias de la Agenda Global 21”, destaca.
La coordinadora de Puertos Públicos de la Provincia de Santa Fe, Ana María Brunet, y el secretario de Medio Ambiente, Ing. César Mackler.
Foto: Guillermo Di Salvatore
Diagnósticos, medidas graduales y consenso
Para César Mackler, secretario de Medio Ambiente, hay tres pilares clave para una buena gestión gubernamental en esa materia: el primero es “tener buenos diagnósticos y entre esta Secretaría y la Coordinación de Puertos se ha tratado de hacer un diagnóstico previo para continuarlo con los actores del sector, tanto los que tienen poder de policía como los regulados”.
En segundo lugar, “debe definirse la gradualidad para llevar adelante los proyectos y solucionar paso a paso los problemas: no puede pretenderse que todo se solucione de un día para el otro. Finalmente, el más importante es el tercer elemento que es el consenso entre los actores involucrados. Son los tres puntos que buscó llevar adelante el Código, cuyo marco es el Programa Provincial de Producción Limpia”.
Aclara que “esto no exime ni al organismo de control de ejercer el poder de policía ni a los regulados de cumplir las normas. El Código pretende la cooperación público-privada para tener un proceso de mejoramiento continuo de la performance ambiental de los puertos”.
Subraya que les conviene a ambas partes (pública y privada) tener conductas amigables con el ambiente en lugar de que un inspector labre un acta, o peor aún que haya damnificados: “Se busca ganarle al daño ambiental y sobre todo al conflicto socio-ambiental, que una vez desatado es muy difícil hacerlo volver a atrás”, advierte Macler.
Normalmente a las empresas “les cuesta llegar a los estándares que exige la normativa, pero hay algunos tipos de empresas que tienen un desempeño ambiental ligado a la excelencia. Lamentablemente no son tantas, y desde la Secretaría tratamos de apoyarlas. Además, hay un certificado ambiental de cumplimiento que se otorga a las empresas que demuestran ir mucho más allá de lo que la norma obliga. Y hay algunas que en la provincia lo obtienen.