Panorama agrícola

Mejores precios, futuro incierto

En las últimas semanas se produjo una mejora en las cotizaciones internacionales de los granos que no se reflejó en el mercado interno. Esto pasa porque el Gobierno contiene los precios a través de la regulación de las exportaciones.

Pablo Adreani

El Gobierno nacional está dispuesto a seguir consolidando en 2009 el éxito que ha tenido con su política agropecuaria en los últimos dos años: desacoplar los precios internos de los internacionales. El anuncio de la presidenta Cristina Fernández de bajar las retenciones de trigo y de maíz es una gota de agua en el océano, que no tiene ni tendrá un efecto positivo en los precios en la medida de que sigan cerrados los registros de exportación para ambos cultivos.

Mientras los precios bajaban la demanda aumentaba; como consecuencia de la fuerte caída de los precios se ha producido un considerable aumento de la demanda. Con cierta lógica, un par de meses atrás los chinos pagaban por la soja un valor equivalente FOB Golfo de 600 dólares por tonelada. Hoy esa misma posición de soja estadounidense cotiza a 360 dólares. El mundo está comprando la soja 240 dólares, más barata que unos meses atrás. Y nadie se quiere perder la oportunidad de adquirir la soja en los niveles más bajos de todo el año comercial.

Lo mismo ha sucedido con el maíz, el trigo y los aceites. Y este es el principal motivo del aumento de la demanda: un contexto donde el consumo mundial de alimentos no ha bajado a partir de la crisis.

Cambios

Lo que sucedió es que ha cambiado en forma muy considerable el patrón de comercialización en los mercados mundiales. Cortada la cadena de crédito en los bancos, se han reducido en forma abrupta los compradores. Sin embargo, esta mayor demanda de compra de productos agrícolas ha tenido un impacto alcista en estas últimas semanas. Se ha producido una importante suba en todas las commodities agrícolas que no se ha trasladado, o lo ha hecho en una mucho menor magnitud, a los precios recibidos por el productor en el mercado doméstico.

Una prueba concreta de ello surge de analizar cómo se han comportado los mercados en esta última semana.

El producto que más subió en los últimos siete días hábiles ha sido el trigo, con un aumento en los precios sobre Chicago de 23,5 dólares y cerró la posición marzo a 212 dólares, el valor más alto post-crisis financiera. El trigo FOB puertos argentinos no cotizaba al cierre del martes, pero el aumento teórico sería de un mínimo de dólares. En cambio, los precios sobre el trigo disponible en el mercado FAS el precio que realmente recibe el productor tuvo un aumento de sólo cinco dólares en la posición disponible y de cuatro en las posiciones futuras. Aquí se pone de manifiesto el éxito del plan del gobierno de desacoplar los precios internos de los internacionales. Mientras un productor de trigo de Estados Unidos vio mejorada la rentabilidad del negocio con una suba de 23 dólares, los productores argentinos deben conformarse con una modesta suba de apenas cuatro dólares. Esto es producto de la política oficial de mantener cerrados los registros de exportación de trigo.

Lo mismo ha sucedido con la soja, aunque en este caso no están prohibidas las exportaciones, pero las nuevas resoluciones de limitar el período de poder registrar, comprar y embarcar están teniendo un efecto negativo sobre nuestro mercado.

///

el dato

Todos pierden

La soja subió 16 dólares tanto en Chicago como en el FOB Golfo, de la misma forma subió la soja FOB en Argentina. Sin embargo los precios de la soja disponible apenas subieron cuatro dólares. En este caso, el factor incertidumbre (baja de retenciones en soja, si o no) es el principal motivo de la baja de los precios en nuestro mercado interno.

La política anti exportadora del Gobierno implica menos precios para las cosechas de los productores y menos ingresos de divisas. Es un típico caso en el que “todos pierden”.

PAGINA3 CAMPO.JPG

Para el autor, la estrategia oficial de desacoplar los precios internos con los externos hace que todos pierdan.

Foto: Federico Aguer