Por Pedro Vittori, en su intersección con las calles Quintana y Martín Zapata
Colocaron reguladores de velocidad
en la zona lindante al Parque Federal
“Para responder a un reclamo de los vecinos”, la Municipalidad incorporó dos reductores de velocidad sobre Pedro Vittori, a la altura de Quintana y Martín Zapata. Con ellos, los conductores no podrán circular a más de 40 kilómetros por hora.
Los reguladores colocados están hechos de un material sintético duro y a medida para que la reducción de velocidad sea exactamente a 40 km por hora.
Foto: Guillermo Di Salvatore
De la Redacción de El Litoral
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En el marco del Plan Integral de Seguridad Vial, promovido por la Municipalidad, fueron colocados sobre Pedro Vittori, en su intersección con Quintana y Martín Zapata, es decir, a la altura del Parque Federal, dos modernos reductores de velocidad con la finalidad de que quienes circulen por allí se vean obligados a disminuir su marcha a 40 kilómetros por hora. Cabe señalar que la semana próxima se instalarán otros dos reguladores sobre la avenida Facundo Zuviría.
El intendente Mario Barletta, el subsecretario de Transporte Sergio Ludueña y representantes de la empresa que colocó los reductores estuvieron en la víspera en el lugar para observar lo realizado y brindar detalles.
“Es sabido que calle Vittori se ha transformado en los últimos años en una de las arterias más rápidas de la ciudad. De esta manera, se responde a un reclamo histórico por parte de los vecinos del lugar”, dijo Ludueña. Y agregó: “Uno de los puntos a implementar en el marco del Plan Integral de Seguridad Vial era el de la infraestructura, y bajo esa denominación se encuentran los lomos de burro que pusimos”.
Sobre el lugar elegido para colocar los primeros, es decir, Pedro Vittori en su intersección con Quintana y Martín Zapata, el subsecretario de Transporte de la Municipalidad señaló que “son sectores con problemas de tránsito. Muchos conductores transitan por Pedro Vittori a la altura del Parque Federal como si fuese una pista de carreras; entonces, tuvimos que llegar a la implementación de esto. Es como una medida extrema a la cual no queríamos recurrir. Siempre uno apela a la conciencia personal de todos, pero no vamos a renunciar a utilizar este tipo de elementos”, fueron sus palabras.
Es importante destacar que los reductores instalados, así como los que se colocarán a la brevedad, son de un material sintético duro y a medida, a fines de lograr la reducción exacta de velocidad de un vehículo a 40 kilómetros por hora.
“Estos reguladores van a dificultar que se desarrollen velocidades mayores a las permitidas. Estamos trabajando con materiales de última tecnología, puesto que son elementos premoldeados de rápida colocación y removibles, lo que permite que, una vez superadas las dificultades en esta zona, los podamos retirar y llevarlos a otra”, concluía Ludueña.
Detalles olvidados
Según la ordenanza 10017, título IX, referido a las construcciones especiales en la vía pública -que define y regula el uso de pianitos, despertadores y lomos de burro-, estas últimas intervenciones, que son las más peligrosas para quien maneja, deben “ser colocadas preferentemente en inmediaciones de establecimientos educacionales”, cosa que no ocurre en Pedro Víttori.
Pero cuando se analiza la seguridad -en éste y otros casos- se observa que no siempre se cumple con todas las advertencias contenidas en la ordenanza madre, que manda advertir “como mínimo” 100 metros antes de la existencia de estos dispositivos; tienen que estar precedidos de “despertadores, preferentemente con tachas refractarias” y, muy importante, deben estar teñidos “con pintura refractaria amarilla, con rayas diagonales con respecto al eje de la calzada en todo su desarrollo y, como mínimo, un metro antes de los mismos”.
Pero hay más, porque la ordenanza pide “agregar un sembrado de esferillas de vidrio a los fines de que refracte o destelle ante la luminosidad de los faros de los vehículos” y “deberán estar bien iluminados, debiéndose evitar, la confección de reductores de velocidad a la salida de un tramo curvo”.
Para no abundar en detalles donde queda claramente expuesto que la realidad se aleja de la norma, lo único que queda por responder es cuál de los lomos de burros sembrados en la ciudad de Santa Fe se acerca a lo estipulado en la ordenanza 10017.