EDITORIAL
EDITORIAL
2009 sin Presupuesto
La provincia de Santa Fe ha quedado sin su Ley de Presupuesto para 2009. Y aunque no es la primera vez que ello ocurre, conviene revisar las responsabilidades que caben al gobierno y la oposición.
El Ejecutivo Provincial ha remitido el correspondiente mensaje a la Cámara de Diputados pero ésta -que tiene la mayoría oficialista- no lo ha tratado.
Así, ante el fracaso del proyecto de ley, el gobierno provincial deberá conducir el Estado según las cuentas de gastos y recursos del Presupuesto 2008. Y además, podrá modificar, según sus criterios y necesidades -sin debate legislativo- todas las partidas que habían sido pautadas para el año que finaliza.
Es un dato negativo para Santa Fe que no exista ni el tratamiento parlamentario ni la certeza que implica la existencia de una ley, respecto de cómo debe la provincia ser administrada. Sin Ley de Presupuesto ha quedado el segundo Estado argentino carente de una discusión que, por ser política, es mucho más profunda que una simple descripción contable.
Pierde la acción de gobierno porque se contraen funciones en el Ministerio de Economía que concentra decisiones sobre los presupuestos de otras carteras (en lugar de exhibirse públicamente las prioridades y asignaciones), y pierde el también imprescindible ejercicio del control por parte de la oposición. Cada año, la llamada Ley de Leyes en numerosos artículos y cuadros anexos, fija el gasto, le da destinos específicos y estima los recursos: son aspectos básicos para cualquier revisión contable o política.
Resta al lector establecer si el gobierno santafesino deberá en 2009 recurrir al Presupuesto reconducido de 2008 porque no le queda más remedio o porque si en realidad ha buscado ese efecto, por las liberalidades que permite su ausencia, en un año cuya impronta es una crisis internacional, de alcance nacional, cuyos daños colaterales en la provincia aún no se conocen a ciencia cierta.
Desde el oficialismo se argumenta que resultaba imperioso que el Partido Justicialista provincial aceptara un acuerdo que le diera al gobierno del Frente Progresista las garantías para su aprobación sin modificaciones en Senadores, donde el PJ tiene 13 de las 19 bancas.
En cambio, para esa fuerza de la oposición, hoy no hay Ley de Presupuesto 2009 simplemente porque el Ejecutivo prefirió gobernar sin controles.
Dos proyectos de ley importantes del gobernador Hermes Binner quedaron en 2008 sin aprobación: el cálculo de gastos y recursos del año próximo, y la reforma fiscal que naufragó en la Legislatura (a manos del PJ en Senadores). Ambos se vinculan tan estrechamente que el Ejecutivo debió reformular su mensaje presupuestario al asumir la derrota impositiva.
Estas fuertes diferencias entre oficialismo y oposición respecto de los tributos provinciales, su actualización, alcance y sobre todo su distribución con las municipalidades y las comunas, sellaron el lamentable inicio de 2009 sin presupuesto.