Los desplazamientos del terrorismo islamista
AFP
El centro de gravedad del terrorismo islamista se desplazó en 2008, con una reducción en Irak y un recrudecimiento de la violencia en la zona afgano-paquistaní y en India, consideran los expertos.
En Irak, los insurgentes de Al Qaeda fueron debilitados por la ofensiva conjunta de las fuerzas iraquíes, las estadounidenses y las milicias tribales.
Pese a que todavía montan operaciones, éstas son menos numerosas y menos sangrientas que antes, subrayan en Bagdad las autoridades iraquíes y el estado mayor norteamericano.
Ante este revés, los yihadistas se dirigieron hacia otras áreas, en particular la zona fronteriza entre Pakistán y Afganistán, donde los talibanes de ambos países disponen de estructuras para acogerlos, según los distintos servicios de inteligencia.
“Estoy cada vez más preocupado porque Al Qaeda, a la que infligimos bajas significativas en Irak, reoriente sus recursos para fomentar más ataques fuera de Irak”, afirmaba en febrero de este año el director de los servicios de inteligencia estadounidense, Mike McConnell.
Según documentos recogidos por sus servicios, al menos un centenar de insurgentes, directa o indirectamente vinculados a la organización de Osama Ben Laden, habrían salido de Irak en el último año para dirigirse a otros países.
“Estados Unidos está perdiendo la guerra contra los talibanes y se enfrenta al resurgimiento de Al Qaeda en las zonas tribales paquistaníes”, considera Antony Cordesman, experto del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS) con sede en Washington.
Para el director de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA), Michael Hayden, “hoy en día toda amenaza terrorista mayor de la que mi agencia tiene conocimiento remonta a las zonas tribales paquistaníes. Ya sean el mando, el entrenamiento, la dirección, el dinero, las capacidades, todo está relacionado con estas zonas tribales”.
Ataques múltiples
Uno de sus resultados fue el dramático aumento de los atentados en Pakistán. Desde principios de 2008, se perpetraron 111 atentados, de los cuales 56 fueron consumados por suicidas, que dejaron 856 muertos. En 2007, el balance había sido de 265.
India, blanco desde hace tiempo del terrorismo islamista, también vio incrementarse el ritmo y la gravedad de los ataques en 2008, hasta la espectacular operación de Bombay, que dejó 172 muertos a finales de noviembre.
“Para mí es el elemento que marca el año 2008”, comenta a la AFP Michael Scheuer, ex jefe de la “unidad Ben Laden” de la CIA. Estos “ataques múltiples, muy profesionales, muy destructivos” culminan una serie de terribles ataques perpetrados este año.
“Este verano (boreal), hubo una sucesión de 17 bombas que estallaron en menos de 30 minutos”, recuerda. “Me cuesta entender por qué Occidente no vio que una fuerte proporción de los atentados terroristas cometidos en el mundo tenía a India como blanco”, afirma.
Las amenazas también se acumularon en 2008 contra Europa occidental. Tras una nueva publicación en Dinamarca de las caricaturas de Mahoma, el envío de más soldados franceses a Afganistán, las nuevas amenazas de Ben Laden, los motivos de preocupación son numerosos en el Viejo Continente.
“Una amenaza real se desarrolla en nuestras fronteras (...) acentuada por el retorno a los países del Magreb y a Europa de los yihadistas que se formaron en Irak o Afganistán”, afirma Gilles Kerchove, coordinador de la Unión Europea (UE) para la lucha antiterrorista.
Varios países europeos llevaron a cabo operaciones policiales este año. La última de ellas tuvo lugar la semana pasada en Bélgica, con la detención de 14 presuntos miembros de Al Qaeda.
En octubre, 12 personas fueron detenidas en varias ciudades de España por presunta pertenencia a una célula islamista dedicada al reclutamiento y la financiación.




