Los 90 de un ícono alemán
Gemma Casadevall
EFE
El ex canciller alemán Helmut Schmidt cumplió 90 años, convertido en fenómeno mediático y en símbolo de político firme que se crece en situaciones de crisis, como las que sacudieron sus ocho años como jefe de Gobierno, de 1974 a 1982.
“Justamente en los tiempos que corren, con la crisis económica y financiera global, recuerdan muchos en Alemania con respeto y admiración a Schmidt”, apunta en un mensaje de felicitación a “Der Spiegel”, su correligionario y ex-canciller Gerhard Schröder.
Si a su predecesor Willy Brandt, se le recuerda como el visionario que se abrió a la “Ostpolitik”, y su sucesor Helmut Kohl, como el canciller de la reunificación alemana, Schmidt será recordado por una palabra: “liderazgo”, apunta Schröder.
El último canciller socialdemócrata, derrotado por Angela Merkel en 2005, no se limita con ello a felicitar al veterano político, sino que lanza una pulla a la actual jefa de Gobierno, a la que se ha achacado timidez para abordar la actual crisis económica.
En todas esas evocaciones se destaca que Schmidt tuvo su “debut“ como político que se crece ante las dificultades en las devastadoras inundaciones de 1962, siendo senador de Hamburgo. A posteriori se vio en su gestión un preámbulo de lo que, quince años después, sería su prueba más dura: el llamado “Otoño alemán”, en 1977.
La organización terrorista Fracción del Ejército Rojo (RAF) había secuestrado al jefe de la patronal, Hans Martin Schleyer, para forzar la liberación de sus presos históricos, Andreas Baader y Gudrun Ennslin, entre otros.
Poco después, un comando palestino secuestró un avión de Lufthansa y lo desvió a Mogadiscio. También exigían la libertad de los presos de la RAF, pero Schmidt no cedió y la policía de elite alemana tomó al asalto el avión en la capital somalí y liberó a los rehenes.
Horas más tarde Schleyer fue asesinado de un disparo y luego aparecieron muertos en sus celdas los presos de la RAF.
Schmidt no cedió al chantaje e impuso la responsabilidad de Estado por encima de los sentimientos personales.
El capítulo del “Otoño de 1977” marcó su paso por Cancillería, que asumió al dimitir Brandt por el escándalo de espionaje en su entorno.
En 1980, tras la crisis de 1977, ganó en las urnas con Franz Josef Strauss como rival. En 1982 fue apeado del poder por un voto de censura del “otro” Helmut, el conservador Kohl.
Desde que se retiró ha publicado una treintena de libros y el último, sus memorias “Ausser Dienst” (Fuera de servicio), está en el primer puesto de las listas de ventas desde hace semanas y las de su esposa, Loki, también con 90 años, ocupan la quinta posición.




