Una merecida distinción
Manny Pacquiao, boxeador del año
Redacción de El Litoral
ESPN-Deportes
El rey del peso-por-peso, Manny Pacquiao, no sólo ha tenido un 2008 increíble, sino también glorioso. El fabuloso año del ícono Filipino nos remonta a una época hace 7 décadas, en la que el legendario miembro del Salón de la Fama, Henry Armstrong, reclamó los títulos mundiales del peso pluma, welter y ligero -cuando eran ocho las divisiones en lugar de las 17 que existen hoy- y lo hizo durante un período de diez meses, desde octubre de 1937 hasta agosto de 1938.
Lo que llevó a cabo Pacquiao fue lo más cercano a esa hazaña, razón por la cual fue la elección obvia de ESPN.com para que se convierta en el Púgil de 2008.
Es el Peleador del Año por segunda vez en tres períodos, de modo que este título va directo a su currículum y de esta manera ha superado sus logros de 2006. Ese fue el momento en que Pacquiao, entonces de 30 años, peleó tres veces en el peso ligero junior.
En dos oportunidades noqueó a su rival Erik Morales, en la segunda y tercera vez que se enfrentaba, y superó a Oscar Larios en Filipinas. Ése, sin dudas, fue un año increíble. Pero el 2008 de Pacquiao fue todavía mejor.
En marzo tuvo una pelea fantástica, en la que superó a Juan Manuel Márquez, vía decisión dividida durante la revancha de la pelea de 2004 que había terminado en un empate para quedarse con el campeonato mundial del peso ligero junior.
Después de eso, Pacquiao, quien había comenzado su carrera en las 106 libras y ya había ganado títulos en los pesos mosca, pluma junior, pluma y ligero junior, saltó de las 130 a las 135 libras para destrozar a David Díaz en nueve brutales asaltos y ganar el cinturón del peso ligero.
Pero la movida más audaz de todas estaba por venir, cuando Pacquiao, respaldado por la increíble confianza de su entrenador, Freddie Roach, salteó dos divisiones para pelear en el peso welter y enfrentar al ícono y ex titular en seis divisiones, Oscar De La Hoya -quien un año y medio antes había caído en una decisión dividida ante el, en ese entonces, rey del peso-por-peso, Floyd Mayweather, en el combate más importante del año.
Aunque Pacquiao no era el favorito, liquidó al Golden Boy en una sorprendente pelea. Pacquiao ganó en cada segundo de la pelea. Prodigó golpes a De La Hoya hasta que éste último se retiró de su banco después del octavo round.
Era la tercera victoria sobresaliente de Pacquiao en la tercera división, en el mismo año. Fue una proeza del calibre de las de Armstrong. Y Pacquiao lo hizo con humildad y gracia, tanto dentro como fuera del cuadrilátero.
Prefirió hablar sobre su país en lugar de él mismo, y repartir alimentos y dinero a los menos afortunados, en lugar de hacer alarde de su dinero, que día a día aumenta. “Si gano esta pelea, será un gran logro para mí. Pasará a la historia del boxeo y será un gran honor para mi país”, afirmó un Pacquiao humilde antes de derrotar a De La Hoya. “Pelear en tres divisiones en un año es algo asombroso. Ganar esta pelea es algo grandioso para mí y un gran honor para mi país”. Sin importar lo sobresaliente que haya sido el 2008 para Pacquiao, tiene chances de que el 2009 sea aún más increíble.
Si gana una potencial pelea el 2 de mayo ante el campeón del peso welter junior, Ricky Hatton, Pacquiao se asegurará una cuarta victoria importante en cuatro divisiones (y su tercer título en tres divisiones) en cuatro combates consecutivos en un poco más de un año. Ni siquiera Armstrong ha logrado eso.
“Bueno, lo más importante para mí es que después de terminar mi carrera, en 30 ó 40 años, me recuerden como un buen boxeador”, dijo Pacquiao. El anterior fue un Pacquiao humilde otra vez, porque no lo recordarán como un buen boxeador, sino como uno genial. Y en gran parte, será por lo que logró en 2008.
Al galardón que le otorga ESPN se le suma el oficial, el del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

















