EDITORIAL

Primer tramo de la gestión municipal

Cada fin de año supone un balance, que tiene un valor particular cuando prácticamente coincide con la fracción de un ciclo de gobierno. La gestión municipal que asumió en diciembre de 2007 lleva cumplido un cuarto de su mandato y el primer cambio notorio que arrojó fue sin dudas el de signo partidario, distinto al que gobernó la ciudad durante más de una década y media.

Alineado en el frente político que lideró en la provincia el actual gobernador, comenzó a poner en marcha algunas de las premisas que postuló desde su plataforma. Entre ellas, se destaca la mayor presencia del municipio en los barrios de la ciudad, a través de actividades que trascienden la mera obra pública y exteriorizan la intención de acercar la administración central a sectores más alejados del centro. Por otra parte, se puso en marcha el presupuesto participativo, que abrió a los vecinos de algunos barrios la posibilidad de decidir sobre el destino de una porción del presupuesto oficial.

En tanto, la promoción de actividades deportivas y el desarrollo de propuestas culturales por fuera de los circuitos más tradicionales, evidencian el objetivo de acercar el municipio a sectores geográficos y sociales de toda la ciudad.

Un mayor protagonismo en materias tradicionalmente reservadas a la órbita provincial, como seguridad, salud y educación, es también una nota diferencial respecto de otras administraciones.

Sin embargo, todo balance supone un equilibrio entre el debe y el haber que, en la gestión pública, podría traducirse, por un lado, en una reseña de aquello que el propio oficialismo y una parte de la comunidad plantean como logro y, por el otro, los puntos que la oposición y los propios vecinos ponen en debate.

Así es como, junto a un reconocimiento por el fuerte protagonismo otorgado a tareas de control, surgieron interrogantes acerca de la cantidad de personal incorporado desde diciembre de 2007 a esta parte. También se destinaron fondos propios o en conjunto con la provincia -según el caso- a mejorar cuestiones básicas de la obra pública y a mitigar el riesgo hídrico -tema en el que se ha asumido un insoslayable compromiso-, se reiteran las quejas por el estado de las calles y siguen resonando las críticas por el notable aumento que tuvieron, en algunos sectores, los montos de la tasa general de inmuebles, luego de mantenerse sin variaciones durante dieciséis años.

Más a manera de esbozo de algunos puntos sobresalientes que como análisis exhaustivo de este período, podría afirmarse que en lo que lleva de desempeño, la actual gestión se ha diferenciado de sus antecesoras en la mirada integradora, el enfoque de las iniciativas y la diversificación de sus incumbencias. El balance inmediato atañe a las respuestas cotidianas que la comunidad demanda, y deberá demostrar si todas las propuestas logran plasmarse y permanecer, y si los resultados están a la altura de las expectativas.