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“Escuchar a la razón”

Por su carácter eminentemente abstracto, la disciplina musical fue una manifestación estética relegada a los estudios sociales del arte. Michael P. Steinberg considera en cambio que la música es un género clave en la historia de la forma cultural y estética, y un significativo componente existencial de la historia de la vida cultural. En “Escuchar la razón”, Steinberg se detiene a analizar “cultura, subjetividad y la música del siglo XIX”, por ejemplo, en las óperas de Mozart/Da Ponte, entendiendo por subjetividad la puesta en juego de la libertad personal: “La música dice “yo’: opera en la primera persona del singular. No está en juego la musicalización de una persona, como podría insinuarlo la convención teatral, sino más bien la personificación de un lenguaje musical”.
Se estudian también los signos de heroísmo y abstracción en Beethoven: “La retórica beethoveniana de la abstracción, sinónimo de la subjetividad heroica en la música, se opone a una cultura de la representación que repite y reafirma el imperio barroco. Su retórica de la abstracción revela una estética protestante, a menudo en franca contradicción con sus manifiestos gustos, acciones, deseos y posturas personales”.
El capítulo central del libro se ocupa de ideología y ambivalencia en Wagner: “Considero a Wagner una especie de agujero negro del siglo XIX y de los estudios del siglo XIX, porque su obra es demasiado importante como acontecimiento y demasiado fascinante y seductora como gigante estético. En mis términos, Wagner traslada la música a un espacio ideológico transformando su lenguaje de subjetividad en un lenguaje de identidad... La música se vuelve explícitamente nacional (es decir, alemana) con una larga lista de atributos, simpatías y rechazos. Al mismo tiempo, tanto dentro como fuera de la obra wagneriana, la subjetividad musical o bien sigue a pies juntillas las ideologías de identidad dominantes, como el nacionalismo, o bien lucha por mantener una integridad crítica como una articulación de la subjetividad. La última iniciativa persiste en la obra wagneriana como su sello de ambivalencia. Más aún, existe una ambivalencia formal análoga en juego en la música de Wagner. Me refiero a la tensión entre una música creada y oída como formalmente autónoma -Wagner usaba el término “absoluta’- y una música creada como espejo de la naturaleza o duplicación mimética de algún mundo extramusical”.
Publicó Fondo de Cultura Económica.