Al margen de la crónica
Buenas razones
Al margen de la crónica Buenas razones “El 13 martes, no te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes”. El viejo dicho exhibe algunos de los miedos que encierra esta dupla del mal, el día martes y el número 13. Increíblemente en plena era de la supertecnología, para muchos -sí, muchos- la fecha no es una cuestión menor, ya que se trata del día del Maligno, la fecha en que aparecerá la Bestia que nos anticipa el Apocalipsis. Sin acercarnos tanto a las visiones más escatológicas, el día dedicado al planeta Marte -él solito- ya es una fecha de temer: “En martes ni tela urdas, ni hija cases, ni las lleves a confesar porque no dirán la verdad” o “El martes ni hijo cases, ni cochino mates” y también “El martes ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu ropa tejas”. El refranero de los martes deja en claro que, más allá de un supuesto temor por el Dios de la Guerra de la mitología griega -Marte-, es un día poco propicio para muchas cosas pero, fundamentalmente, el entredicho es para el matrimonio. Y en la sabiduría popular, los consejos son para padres: “ni tu hija cases” o “ni hijo cases”, con lo cual el sentido de la advertencia es que la cuestión no fracase, no vaya a ser que se case un martes y luego, al poco tiempo, en otro martes de porquería suene el portero eléctrico para dejar escuchar la voz apagada del hijo/a que ha fracasado en su aventura marital y vuelve por su piecita y su camita de soltero/a. Pero también el 13 tiene ese contenido de miedo atávico: nunca se invita esa cantidad de personas a una cena; los hoteles norteamericanos pasan del piso 12 al 14; en muchas compañías de aviación ese asiento no existe y la lista puede seguir. Obvio que si tenemos tanto temor por el martes y le añadimos los dígitos malditos, es como la consagración de lo peor. Del lado del optimismo, vemos que hay gente que se casa -y no se separa a la semana-; los que viajan e incluso lo hacen en barco, sin temor alguno -y disfrutan de gloriosas vacaciones-; y los que desafían a la suerte haciendo su vida normal pese a la terrorífica conjunción. En fin, son aquellos que demuestran que son otras 24 horas, sin ningún tipo de aditamento especial... Eso sí, por resguardo, esta columna se publica con 24 horas de antelación. Por las dudas. |
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