El caso Filippi encendió el reclamo de justicia y seguridad

La marcha de la bronca

Medio centenar de vecinos y comerciantes participaron de la movilización. Hubo encendidas quejas frente a la Seccional 6ta. Se leyeron discursos con peticiones hacia la clase política y el poder Judicial.

La marcha de la bronca

Familias enteras, comerciantes, vecinos de Barranquitas y de otros barrios llegaron al lugar. Los automovilistas que pasaban apoyaban la protesta haciendo sonar sus bocinas.

Foto:Mauricio Garín

Danilo Chiapello

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Cerca de medio centenar de personas protagonizaron este mediodía una importante movilización para reclamar justicia y mayor seguridad.

Tal como estaba previsto, minutos antes de las 13 la gente se concentró sobre la avenida López y Planes, en su intersección con Pedro Zenteno. Allí comenzaron a observarse las primeras pancartas, donde podían leerse algunos reclamos puntuales, tales como “Basta de inseguridad”; “No liberen a los asesinos”; “Queremos vivir en una ciudad en paz”, entre otras.

La columna principal estaba encabezada por la Asociación Familiares de Víctimas de la Inseguridad. Resultó conmovedor ver a los deudos, detrás de una enorme bandera, cada uno portando la foto del ser querido que ya no está.

Así, se observó la imagen de Juan Maldonado; Gabriel Rosales; Rodrigo Betinelli; Gustavo Di Terlizzi; Pablo Contreras; Hernán Bouvier; Claudio Feludero; Mario Laracca; José Yaber; Rubén Mattioli; Erica López y Gabriel Pintos.

Tensión frente a la seccional

Al cabo de unos momentos, donde los vecinos dieron a conocer sus opiniones, la concentración se desplazó unos metros por la avenida, hasta llegar a las puertas de la seccional 6ta.

En dicho lugar se produjo un fuerte intercambio de conceptos entre los vecinos y las autoridades policiales, el que -por suerte- siempre transitó por los carriles del respeto.

Fue el comisario Vicente Libertini -subjefe a cargo de la Unidad Regional I-, quien “puso el pecho” a la embestida de los más exaltados.

Y la gente aprovechó para descargar toda la bronca contenida por la sucesión de hechos delictivos. Los reclamos apuntaban a la inoperancia de la policía; a la falta de vigilancia; a la ineficaz tarea de los jueces y de los legisladores, y a la inentendible ausencia de autoridades del Gobierno.

“¿Dónde está Iparraguirre?”, preguntaban muchos. “Comisario, llámelo al ministro”, era la orden de otros. “Así es como ellos (por los funcionarios) interpretan el dolor del ciudadano. En vez de estar aquí acompañando, brillan por su ausencia”.

A su turno, Libertini explicó que “Estamos tratando de hacer las cosas lo mejor posible. Se intensificaron los operativos; los imputados de este hecho están detenidos y la causa penal está abierta. El juez ha actuado de la mejor manera”.

Más adelante, sostuvo que “quiero que entiendan que nosotros estamos a disposición de la gente. Nosotros comprendemos lo que ustedes dicen, somos parte de la sociedad. Yo tengo hijos adolescentes que viven en esta ciudad, yo participo con la gente. No tenemos problemas en que los vecinos vengan y reclamen. Al contrario, yo me pongo con ellos”.

Laura Filippi

De inmediato, quien tomó la palabra fue Laura Filippi, una de las hermanas del infortunado. “Seguramente ninguno de nosotros sabe si esto servirá de algo. Pero bueno, no pueden pasar inadvertidos hechos de semejante gravedad. Muchos participamos de marchas previas que se hicieron en petición de justicia por el brutal asesinato de Mario Laracca. También por reiterados robos que aun seguimos sufriendo, como el caso de Oblan S.A.; la peluquería, carnicería, farmacias, pilcherías y muchos más, no denunciados.

Pareciera que de nada sirvieron nuestras protestas, pero insistiremos. No podemos esperar solamente que el Estado actúe. Sabemos que es necesario que el Estado ponga en marcha toda su fuerza para iniciar el combate a la inseguridad, porque más allá de los discursos, la gente, el vecino común, quiere ver que se trabaja para alcanzar las promesas electorales.

Todos esperamos que se tomen acciones inmediatas, que si bien no van a verse de manera tan rápida, por lo menos se vea que hay una consecuencia frente a hechos tan aberrantes. Que se empiecen a movilizar las distintas fuerzas del Estado. Que la ciudadanía vea que no sólo hay buenas intenciones y lindos discursos.

El problema de la inseguridad va ligado a la falta de justicia. Encuentra como una de sus causas a la falta de coordinación de todos los niveles de gobierno. Frente a la pérdida de una vida, todas las explicaciones burocráticas pierden sentido”.

Mejorar las leyes

“Lo que nosotros humildemente podemos decir es que nuestros legisladores nacionales deben ponerse manos a la obra en el mejoramiento de las leyes penales de fondo. Es decir, mejorar las penas y no desvirtuar las palabras. Si se dice “cadena perpetua”, deberá ser cadena perpetua, no 25 años.

En el caso de mi hermano Luis, con la mejor de las expectativas, el mayor de los imputados recibirá esa condena. Por ello a los 45 años, si no es beneficiado con la libertad condicional, tal vez a los 40 o 35 años, nuevamente tendremos a un criminal en la calle, graduado en la cárcel, listo para seguir matando.

En el caso del menor, las penas pueden llegar a ser irrisorias, sin tener en cuenta que se trata de un reincidente en el delito. Esta muerte se podría haber evitado si los organismos de Minoridad y Familia; Justicia Penal Juvenil y Juzgado de Menores, encargados de evaluar a estos menores, no los hubieran dejado salir a la calle.

Por eso le pedimos al Poder Judicial que debe autoevaluar su accionar y hacer cumplir las condenas de manera efectiva, no desvirtuando la Ley”.

 
La marcha de la bronca

El momento más crítico fue cuando la multitud se concentró frente a la Comisaría 6ta. Allí hicieron saber su descontento a las autoridades policiales.

Foto:Mauricio Garín

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EL DATO

Ausentes

En medio de los reclamos frente a la seccional 6a. muchas fueron las voces que se quejaron por la ausencia del secretario de Seguridad Pública, Carlos Iparraguirre. “No viene a estar con la gente”; “No le interesa escuchar la palabra de los vecinos”, dijeron ofuscados. En tanto al ministro de Seguridad, Daniel Cuenca, le cuestionaron la decisión de mandar presos a las comisarías. “Los policías no son carceleros y así no pueden vigilar”.