Recorriendo el Norte
“Castigan al que invierte”
Los Binaghi conforman una familia y una empresa conocidas y respetadas en Las Toscas y en la región. Se autodefinen como medianos productores y tienen diversificada su actividad entre agricultura, ganadería de ciclo completo, venta de insumos y de combustible. Todas esas variables hoy están en crisis.

Carlos y Esteban Binaghi, miembros de una tradicional familia de Las Toscas. Compraron máquinas, invirtieron, contrataron empleados y hoy están en problemas.
Foto: Néstor Fenoglio
Néstor Fenoglio
Los Binaghi tienen tradición de campo: la firma que los nuclea lleva el nombre de Andrés Binaghi SA y es una explotación familiar mixta con más de setenta años de vida en Las Toscas. En su esquema de trabajo, hay claramente dos áreas, a su vez subdivididas: la agroganadera y la de servicios. Agricultura, ganadería, venta de insumos y agroquímicos y una estación de servicio diversifican su accionar cotidiano.
Son eficientes, están organizados, son progresistas, invierten, trabajan y dan trabajo. Dialogamos con Carlos y con Esteban, joven profesional veterinario. Son de distinta generación pero sienten con igual intensidad los rigores de esta crisis que los ha golpeado fuerte.
Les fracasaron las últimas cosechas, fueron estafados en la última zafra -como otros productores de la zona-, están rifando vientres y desarmando la cadena de ciclo completo que tanto les costó armar; no venden insumos y la venta de combustibles cayó verticalmente. Estos son sus testimonios:
“Explotaciones como la nuestra, que son mixtas, que además son de ciclo completo desde hace algunos años, están expuestas. Los bajos precios, la estafa de un ingenio azucarero y la sequía hicieron que la parte agrícola hoy por hoy lejos esté de generar rentabilidad. Al contrario, hoy está generando un costo extra que está siendo en alguna medida aguantado por la ganadería. Pero la ganadería, lo sabemos, está también sumamente castigada: por la sequía, por el cierre de las exportaciones, porque no existen mercados, que hoy se muestran saturados.
“La baja del precio hace que exista oferta de animales. Hoy vos tenés con alto costo un animal gordo que nadie te compra. Desespera saber que uno tiene la categoría lista, pero no tenés a quién venderle. Es una sumatoria de cosas que hacen que se complique. Y que empresas como la nuestra que tienen un concepto progresista, que hacen inversiones, que tiene un número de personal importante a partir de cuatro o cinco años de crecimiento, hacemos inversión en maquinaria, instalaciones, adquiere un pedazo de campo más, toma seis personas más y todo eso en seis meses se dio vuelta...
“Nos encontramos con una realidad en la que pasás de crecer a no cubrir los costos. Y esto es así porque uno está endeudado. Si yo tengo que ponerme hoy al día con todos mis compromisos, no cumplo con los sueldos del personal. Hoy tenemos la prioridad de pagar los sueldos”.
Rematando el capital
Los Binaghi explicaron que antes su producción era exclusivamente de cría y se vendía invernada. Hace aproximadamente seis años, se pudo dejar sin vender para invernada una jaula de novillos en ese momento para armar la cadena. “Hemos llegado después de seis años a que toda la producción de terneros machos, que es de 400 terneros, se transforme en novillo de exportación. Llegamos este año a tal situación que yo tuve que sacrificar 140 novillitos de invernada y romper de nuevo esa cadena que tanto nos costó armar en su momento”, confía amargamente Esteban. “Nosotros empezamos a vender además los vientres, que eso significa menor cantidad de animales para el año próximo y 2010”, agrega Carlos.
“En la década del “90, el sector pecuario tampoco estuvo bien, pero el sector de servicios andaba bien. Ahora la empresa en su contexto está mal. En la administración yo puedo soportar una cosecha o dos malas con un precio de la carne razonable. Forma parte del riesgo empresarial, cuando te va mal con una actividad, es posible que con otra niveles. Pero ¿qué pasa si te va mal, además te estafan, además no tenés precio de mercado, además tenés una sequía impresionante como no se recuerda otra en años, y tu otro producto la carne está totalmente pisado por el gobierno, alterado totalmente el mercado?
Desilusionados
¿Ven salida a esta crisis?, preguntamos. Carlos se apura a contestar: “La única salida es cambiar 180 grados la política nacional. El que hizo los deberes, que invirtió en maquinaria, en personal o en genética, en tecnología, hoy está muerto. El que no hizo nada, que tiene los animales como siempre a la buena de Dios y que tiene un solo puestero, ese anda igual. No tiene costo y funciona igual. El que cumplió los deberes, invirtió, quiso avanzar y quiso progresar, ése es el que está en problemas. Yo estoy muy desilusionado. Yo he pasado crisis, he corrido por los bancos. Pero como ésta no, porque uno nota que va para atrás, que estás descapitalizando y te vas a una situación sin retorno. Si no vuelve la cultura del trabajo en este país, no vamos a progresar.
“La otra cosa que tiene que hacer el gobierno nacional es conocer a su país, las distintas zonas y regiones. El caso de las retenciones, hoy todo lo que hacemos en el campo no vale casi nada. No tendrían que existir las retenciones. Y menos en estas zonas marginales, con tierras regulares o malas, donde tenemos alto porcentaje de monte que cuidamos y ahora decimos para qué, si después vamos a tener que regalarle las cosas a una multinacional, es ridículo que nos consideren de la misma manera que la zona núcleo.
“Yo tengo 37 años -dice Esteban- y mis mayores me enseñaron que uno tiene la tierra para trabajarla y para dar trabajo. No es para uno, nomás. Estos golpes, que no son menores, te hacen pensar que a lo mejor estás equivocado. Que cuando tengas una época de bonanza, tenés que invertir en otra cosa. Es triste eso y seguro no lo voy a llevar a cabo, porque no es mi forma de ser y de pensar. Pero ya aprendí que el que trabaja, acá es castigado”.




