El campeón mundial refrendó sus aptitudes

Petar Stoychev, en la cúspide del sitial que supo construir

El búlgaro se impuso en forma inobjetable y se transformó en el cuarto nadador del historial en coronarse cuatro veces en el “Maratón más lindo del mundo”.

Petar Stoychev, en la cúspide  del sitial que supo construir

Inmersos en satisfacción. Tras el titánico esfuerzo, Petar Stoychev, Damián Blaum y Rostislav Vitek, comparten el festejo por haber completado el podio 2009.

Foto: Pablo Aguirre

César Miño

[email protected]

Aferrado a sus conocidos dones físicos y mentales, a un irrestricto respeto de la estrategia a priori planificada y a una impecable conducción de su guía, el búlgaro Petar Stoychev ganó ayer el XXXVI Maratón del Río Coronda, definido en un emocionante sprint final, al cual controló a la perfección.

De esta manera, el múltiple campeón mundial se erigió en el cuarto nadador del historial en adjudicarse en cuatro oportunidades el “Maratón más lindo del mundo”. El primero en alcanzar semejante logro fue justamente su guía de la víspera: Claudio Plit, vencedor en las ediciones de 1974, 1975, 1976 y 1977.

Los otros dos que hicieron lo propio fueron el santafesino Diego Degano (1988, 1990, 1992 y 1993) y el francés Stephane Lecat (1996, 1997, 1999 y 2000).

Dueño y señor del río

La consideración primigenia que debería vertirse a la hora de analizar el magnífico éxito del europeo es que más allá de los 2 y 4 segundos que lo separaron del argentino Damián Blaum y del checo Rostislav Vitek, quienes completaron el preciado podio corondino, es que la definición estuvo siempre bajo su tutela.

Es que desde que decidió concretar los dos ataques definitorios (el primero, apenas superadas las ocho horas de carrera y el segundo, casi con la meta “a la vista”), quedó absolutamente en claro que no haría más que ratificar su favoritismo.

Básicamente, porque manejó física y anímicamente a los rivales a los que les fue dando alcance, dejando la impresión de que tenía resto suficiente como para aguantar más allá de la embestida final que -por ejemplo- intentaron Blaum, Vitek y el italiano Rodolfo Valenti, quien después de haber sido protagonista importante durante casi todo el trayecto, debió “conformase” con el cuarto puesto final.

Es más, hasta podría decirse que toda la competición estuvo condicionada por el accionar de Stoychev, ya que quienes intentaron cortarse, como los citados Vitek, Blaum y Valenti, el santafesino Gabriel Villagoiz o el joven debutante cordobés Guillermo Bértola, buscaron hacer lo debido: sacar diferencias con la anticipación necesaria como para sostener el previsible ataque del campeón mundial.

Pero además, quienes integraron el pelotón que osciló entre ocho a diez integrantes que marchaban algunos metros detrás de los alternativos líderes, lucieron demasiado “dependientes” del accionar del enorme búlgaro, que transitó en ese compacto lote con tanta soltura como serenidad, hasta decidirse a asestar los letales zarpazos definitorios.

Los unos y los otros

A la hora del repaso general de la competición que abrió el Grand Prix Fina 2009, vale recordar que los tramos iniciales estuvieron signados -como casi siempre- por los habituales “coqueteos” con la vanguardia, circunstancias que con el devenir de los minutos se transformaron en meramente anecdóticas.

Sirva como ejemplo de ello citar que el experimentado Christof Wandratsch -a los 42 años corrió su decimoquinta Santa Fe-Coronda- fue uno de los efímeros punteros y terminó abandonando a la altura de la Cortada de Sauce Viejo.

Antes, ya lo había hecho el también germano Alexander Studzinski (en la primera Barranquera), mientras en la Cortada de los Suspiros ocurriría lo propio con la argentina Pilar Geijo, lo que sumado a la baja previa a la largada del italiano Andrea Bondanini, acotó a dieciocho el número de participantes.

En un contexto de inestabilidad climática, que osciló entre cielo cubierto, lloviznas intermitentes y momentos de lluvia intensa, la carrera estuvo signada por un tránsito aletargado del ya descripto pack swim, que se ha transformado casi en el símbolo distintivo de estos tiempos.

De esta manera, amén de los aislados intentos de imponer supremacía, todo transcurrió sin mayores sorpresas, a la espera de los momentos decisivos: léase más allá de la salida de Arroyo Bragado o, simplemente, la última hora del exigente trayecto, condicionado.

Las otras figuras

Además de la plausible actuación del vencedor o la valiente actitud asumida por Valenti y Blaum tras haber sido superados tan cerca de la meta, surge como elemento destacado la estupenda actuación de la debutante holandesa Linsy Heister, quien después de haber estado omnipresente en los pelotones de vanguardia, ganó la prueba femenina desde el meritorio sexto puesto final en la clasificación general.

Dos posiciones más atrás llegó la germana Britta Kamrau, que en su retorno (¿y despedida...?) a este escenario, demostró que su vigencia está casi impoluta.

También resulta apropiado destacar al santafesino Villagoiz, quien dio batalla hasta la hora final, para quedar relegado al octavo puesto, pero a sólo algo más de dos minutos y medio del ganador, quien justamente fue “partícipe necesario” de su “quiebre”, el que sería bueno saber si pasó más por lo físico que por lo emocional, o fue un mixado de ambos elementos.

Por último, sería injusto no puntualizar -aunque más no sea- , que con sólo 19 años Guillermo Bértola se mostró decidido, en su debut, a intentar aproximarse a un protagonismo que se limitó a varias horas de liderato, sustentado en un andar lo suficientemente sólido como para lucir promisorio de cara al futuro.

Y también que las dos jóvenes santafesinas debutantes, Marianella Mendoza y Vanesa García, hayan accedido a la satisfacción de arribar a la soñada meta corondina.

(Pasa a página 3)

2_pa.jpg

Linsy Heister. La holandesa brindó una magnífica demostración de su valía deportiva, imponiéndose entre las damas y manteniéndose en los distintos pelotones de vanguardia a lo largo de toda la carrera.

Foto: Pablo Aguirre

///

EL DATO

Registros

El maratón de la víspera fue el sexto en extensión en materia de tiempos del historial, siendo superado únicamente por los que se detallan a continuación. En 1962: ganó Carlos Larriera, con 11 horas 28 minutos, sobre 62 kilómetros de recorrido; en 1964: ganó el egipcio Abou Heif, con 10.38.50, sobre 63 km; en 1965: ganó el argentino Horacio Iglesias, con 9.27.31, sobre 63 km; en 1988: ganó Diego Degano, con 9.06.04, sobre 57 km; mientras que en 2000: ganó el francés Stephane Lecat, con 9.03.49, sobre 57 kilómetros.

(Viene de página 2)

1_pa.jpg

LA FOTO /// Testimonio elocuente

Camino al éxtasis

Así ingresaron al andarivel final de la costanera corondina: Stoychev marcando el rumbo con autoridad, seguido por Blaum y Rostek, en una misma línea. Inmediatamente después, el italiano Valenti, quien arribaría en cuarto lugar. Tras girar en la última boya, llegarían de la misma manera al pontón.

Foto: Pablo Aguirre

clasificacion maraton.pdf

///

ADEMÁS

La entrega de premios

Esta noche, desde las 21, se cerrará la actividad oficial de esta 36ta. edición del Maratón Acuático Internacional Santa Fe-Coronda, con la ceremonia de entrega de premios, en las instalaciones del Ribera Shopping, en el Dique 1 del puerto local.

Luego de la entrega de los distintos trofeos y plaquetas a los participantes de la competencia disputada ayer, y que seguramente será coronada con firmes aplausos por parte de la gente presente, se realizará la habitual recepción gastronómica, en la cual los nadadores compartirán sus experiencias de la víspera, junto a los organizadores e invitados especiales.

///

EN NÚMEROS

10

participaciones

posee Petar Stoychev con la de ayer en la Santa Fe-Coronda.

3

victorias

en el “Maratón más lindo del mundo” acumula el argentino Horacio Iglesias.

z_pa.jpg

El ganador Petar Stoychev levanta por cuarta vez el trofeo de la carrera. Hoy repetirá el ritual en la ceremonia de cierre.

Foto: Pablo Aguirre