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El mes de enero dejó un registro más que preocupante en cuanto a los casos de homicidios. Los hechos de sangre con víctimas fatales sumaron 14, lo que significa un 70 por ciento más que en el mismo mes de 2008 cuando se produjeron 8.
De los 14 homicidios producidos en enero, 13 fueron con armas de fuego. Pero en casi todos asoma un dato relevante: las disputas y relaciones interpersonales entre víctimas y victimarios. Gente violenta que resuelve sus cuestiones sin grises... a matar o morir.
La venganza siempre es terrible en la lógica del hampa. De ahí, que a la hora de poner el pecho aparecen los fierros para corregir enemistades y vendettas. A ello, se suman los casos de prófugos de la Justicia, dispuestos a hacer sonar las balas cuando el cerco policial o delincuencial los obligue.
Lo que sigue es el recuento de los sucesos con trágico fin:
1- BRINDIS Y MUERTE. Guillermo Sebastián Villagra, 19 años. El 1º de enero un conocido de 25 años le disparó con su arma de fuego en el cuello y el abdomen. Ambos habían compartido la llegada del nuevo año en una casa de Berutti al 3800 y, según los testigos, “seguían tomando a las 10 de la mañana”. El matador hirió también a una joven de 22 años.
2- LA PELEA. Juan Miguel Pérez tenía 18 años y vivía en el Fonavi de barrio Acería cuando el 1º de enero fueron a buscarlo hasta allí tres conocidos del barrio, quienes estaban enemistados con el morador. Discutieron y, sin más, uno de ellos exhibió un arma. Se escucharon los disparos. Pérez terminó con un disparo en el cráneo y los tres responsables de su muerte (de 29, 24 y 18 años), prófugos.
3- LADRILLAZO. El 12 de enero, un mortal ladrillazo impactó en la cabeza de Roberto Marcelo Leiva, de 38 años. El agresor, Alejandro Perezlindo, de 22 años, terminó la discusión a las 4.45, con el brutal ataque. Los dos habían estado ingiriendo bebidas alcohólicas en la casa del primero, en barrio Estanislao López.
4- CHANCHO, CEPILLÍN Y JUDAS. Daniel Grandoli fue asesinado en la mañana del 12 de enero en Alto Verde. Tenía 28 años y vivía en la manzana 4 del barrio costero. Los autores del hecho son dos sujetos de la zona, uno de 20 años, apodado “Chancho” y otro de tan sólo 13, apodado “Cepillín”, ambos viven en la misma zona del fallecido, que fue asesinado con un disparo en la cabeza tras una discusión. “Chancho” es hermano de Marcelo Vega, alias “Judas”, condenado por el crimen de un chico del barrio, Alexis Frías, de 15 años, ocurrido el 23 de septiembre del 2007. “Judas” fue condenado a 12 años de prisión por el homicidio de Frías por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. En ese episodio, estuvo involucrado “Cepillín”, que fue detenido el año pasado por la policía, situación en la que se le secuestró un revólver.
5- EL NEGRO. El 19 de enero, al menos tres hombres, bajaron de un auto frente a un portón en calle Uruguay al 4200, en pleno barrio San Lorenzo, y mataron con cinco certeros disparos a José Alberto Jara, alias “El Negro”. La policía cree que los autores son dos hermanos que habitan en el barrio y que se encuentran prófugos. Según informaron fuentes policiales y judiciales, Jara había sido el autor de un doble crimen ocurrido en el barrio Chalet, el 12 de octubre del año pasado. “El Negro” entró a puro fuego en la vivienda de J.J. Paso al 3900 y mató con sendos disparos en la cabeza a Lorena Meriles, de 24 años, y a Fabio Bordón, de 33. Desde entonces estaba prófugo. Jara había mantenido una relación sentimental con Meriles, que vivía en barrio San Lorenzo, donde mandan tres bandas: Los “Maraqueros”, “Jim West” y “La banda del Pasillo”, vinculadas con el submundo de los desarmaderos, el robo de vehículos y la prostitución. El muerto tenía frondosos antecedentes por corrupción de menores, promoción de la prostitución y coacción agravada por el uso de arma de fuego.
6- CUENTAS PENDIENTES. José Alberto Tarragona vivía en Villa Hipódromo, aunque en su DNI figuraba como domicilio real la calle 2421 de Coronda. Por cierto, en esa ciudad había pasado una temporada de 7 años a la sombra. Tenía 31 años cuando el 20 de enero recibió tres certeros balazos en el cráneo y el tórax. Los autores del crimen son dos hermanastros que habitaban en Villa Hipódromo. El muerto había estado detenido en la Unidad Penitenciaria Nº 1 y había recuperado la libertad en mayo de 2004. Volvió a caer en agosto del mismo año por robo calificado y privación de la libertad y volvió a Coronda, donde recuperó la libertad en agosto del 2008. Según consta en el relato policial de las primeras actuaciones, el hecho obedeció a un cruce entre los matadores y el muerto por un anterior hecho de amenazas.
7- PASIÓN Y MUERTE. El 23 de enero hirieron mortalmente a Mauricio Caraballo con un tiro en el abdomen. El hecho ocurrió en la zona conocida como La Chaqueñada, en realidad vecinal Coronel Dorrego. Por ese crimen, está detenido un hombre de 21 años llamado Sebastián. Según informaron los investigadores, Caraballo hostigaba a una mujer del barrio con la que había mantenido una relación sentimental. Sebastián habría entablado una amistad con la ex de Caraballo, situación que desbordó los celos del fallecido. En la calurosa tarde del 23 de enero, Caraballo y Sebastián coincidieron en la vivienda de la mujer, en calle Azcuénaga al 1700. El resto es historia conocida.
8- EL AGITE. Matías González fue atacado a tiros por un tal “Burro”, hampón del barrio Los Troncos, en el norte de la capital, el 23 de enero. El servicio de emergencia no logró corregir el daño que la bala provocó en la zona abdominal de González, de 19 años.
9- EL RENGO. Juan Manuel Payero iba a cumplir 32 años el 12 de abril. A pesar de su corta vida, estaba imputado en 4 homicidios en la ciudad de Santa Fe. Murió el sábado 24 de enero a las 2 de la tarde en la sala policial del Hospital Cullen. El día anterior había sido atacado a tiros por dos sujetos que componen la banda de “los Maraqueros”, del barrio San Lorenzo. Payero contaba con un frondoso prontuario, que incluía 7 años de prisión en Coronda y un paso por el pabellón juvenil de Las Flores, cuando era menor de edad. Fuentes judiciales informaron que Payero estuvo después detenido en Las Flores en el 2005, pero en junio de 2006 cayó preso por tentativa de robo, en enero de 2007 por daños y resistencia a la autoridad y en febrero por tentativa de robo. Estuvo involucrado en la muerte de un agente policial de apellido Santillán y de un vecino de varadero Sarsotti, identificado como Eduardo “Tierrita” Sánchez, ocurrido en la zona del rulo vial del club Cilsa, en uno de los ingresos a Santa Fe. A pesar de sus antecedentes, quedó en libertad bajo caución personal y real el 30 de diciembre del año pasado, medida dispuesta por el juzgado de sentencia a cargo de Mauricio Frois. “El rengo vivía con el ataúd encima, ya en el 2007 lo balearon en las piernas”, dijo un jefe policial que recordó los antecedentes.
10- WILLY. El 26 de enero un certero disparo acabó con la vida de César Acuña, de 19 años. El crimen fue informado por vecinos del barrio Varadero Sarsotti a efectivos de la ex Drogas Peligrosas que tienen un puesto fijo en la zona ubicada frente al club Cilsa. Para los policías, fue Gastón quien lo abordó en la noche, cuando “Willly” Acuña caminaba junto a su madre y una hermana, a la altura de la arenera del barrio, bajó de una moto y le disparó. Gastón es el hijo de Juan Carlos, asesinado el 8 de julio del año pasado, mientras realizaba tareas de cirujeo.
11- POR SEPARAR. El viernes 30, Alcides Romero, de 43 años, participaba de una calurosa discusión de dos jóvenes, uno de 20 años y otro de 18. En un momento, uno de ellos desenfundó un arma. Romero intentó calmar la situación pero recibió un balazo en el abdomen, minutos después perdió la vida en el hospital Cullen. Uno de los jóvenes fue herido en las piernas y el otro se dio a la fuga. El hecho se registró en una finca de calle Avellaneda al 8000, en lo que se conoce como el barrio Chaqueño.
12- TATENGUES BAJO LA LUPA. La tarde del sábado 31 Walter Rodolfo Ramírez cayó muerto a tiros en barrio Cabal. Sicarios le tendieron una emboscada cerca de la Curva de Roces. Por este hecho, la policía tiene en la mira a conocidos barras del Club Unión.
* Luis Alberto Filippi nunca imaginó que el robo que protagonizaron dos jóvenes iba a terminar con su vida. Tenía 47 años y vivía en Pedro Centeno 3671. El 8 de enero, un hombre de 20 años y otro de 17 ingresaron al local para robarle, pero terminaron disparándole. El menor de edad, a quien se le atribuye el crimen, iba a la escuela con una de las hijas del fallecido. El presunto matador estuvo detenido en la Residencia Juvenil de Menores de Coronda, desde marzo del año pasado y luego se benefició con un régimen transitorio de pre-egreso.
* Alejandro Combín tenía 28 años. El 23 de enero acudió a un operativo en la zona rural de Nelson, en su condición de agente del Comando Radioeléctrico de Esperanza. La policía estaba detrás de un ladrón de poca monta. Gustavo Héctor Costas, de 23 años, escapaba por la zona rural de Nelson, casi al límite con el departamento Las Colonias. Combín corrió tras él sin saber que el fugado dispararía con decisión la escopeta que portaba. Mató a Combín y luego se suicidó. Es el único homicidio dentro de la Unidad Regional 1 que no se produjo en la capital santafesina.
En la ciudad de la furia
Al finalizar el año 2008, la estadística marcó que durante dicho período ocurrieron 83 homicidios. Comparados con los 116 hechos de sangre acontecidos en 2007, significó un descenso del 30 por ciento. Este dato fue muy bien visto en distintos ámbitos, aunque se dejó pasar por alto otros, también de real importancia.
En lo que refiere a heridos de arma blanca, en 2007 hubo 211 casos; cifra que en 2008 trepó a 288.
Por último, en cuanto a los secuestros de armas de fuego, en 2007 la policía se incautó 707 de éstas. Durante el año pasado, este número ascendió a 797. Datos que revelan el estado de violencia que impera en gran parte de la ciudad.