El “Chino” perdió en fallo dividido
Si MARCOS Maidana hubiese sido el campeón, ganaba de acá a la China
El púgil santafesino hizo todo lo posible para traer el cinturón, pero dos jueces lo vieron ganador a Kotelnik, quien conservó la faja welter junior AMB.

Llega casi pleno el golpe de Maidana sobre el campeón Andreas Kotelnik. Tras fallo dividido del jurado, el “Chino” no pudo cumplir su sueño de traer el cinturón a Margarita.
Foto: Télam
Alberto Sánchez
Télam-Redacción El Litoral
Lamentablemente, la ilusión del “Chino” Maidana, la de los habitantes de Margarita (su pueblo natal), la de todos los santafesinos y la del boxeo argentino, se vio truncada ayer en la ciudad alemana de Rostock, tras conocerse el resultado de las tarjetas de dos integrantes del jurado del combate por el cual al campeón mundial welter junior de la Asociación Mundial de Boxeo, Andreas Kotelnik, conservó la corona.
Los jueces Paul Thomas, de Gran Bretaña, y Jean Louis Legland, de Francia, fallaron 115-113 y 115-114, respectivamente, en favor del ucraniano Kotelnik, que ahora incrementó su récord a 31 victorias (solamente dos por la vía rápida), 2 derrotas y un empate.
Por su lado, el panameño Gustavo Padilla mantuvo dos puntos de ventaja (115-113) para el santafesino, quien de esta manera perdió su primer combate como profesional tras 26 presentaciones (ganó las otras 25, 24 por nocaut).
Si bien es cierto el pleito no tuvo el desarrollo esperado para el púgil de nuestra provincia, quien no pudo conectar efectivamente la mano que más le gusta, su potente derecha, quedó la sensación de injusticia tras la decisión de los jueces, ya que el trámite fue cerrado, pero Maidana hizo más que el monarca para ganar, eso fue muy fácil comprobarlo al final de los 12 asaltos, al ver el rostro hinchado y sangriento del ucraniano.
No obstante haber nacido en Ucrania, Kotelnik reside actualmente en Alemania, país donde se llevó a cabo el pleito, y sabemos lo que esto significa en el ambiente del boxeo, sobre todo para tratar de arrebatarle la corona al rey en su reducto: “Para ganarle al campeón, lo tenés que noquear”, dice un antiguo dicho de la actividad.
Parejo
No pudo hacerlo el “Chino”, aún tratando imperiosamente de quebrar la férrea defensa utilizada por el titular de la división, que sólo mostró orden en el ítem mencionado, y un excelente aguante físico ante las pocas oportunidades que tuvo el retador argentino de sortear justamente eso, su estrategia defensiva.
Maidana sabía que debía hacer todo lo posible como para definir la pelea rápidamente. Por eso, apenas empezó la contienda, intentó acorralar a su adversario, a partir de buenas combinaciones, no sólo al cuerpo sino a la cabeza, algo que logró en los dos primeros rounds.
Pero a partir del tercero, apareció el primer inconveniente que se le presentó al “Chino” en el combate mundialista: el ucraniano empezó a trabajar el ring con inteligencia y fue neutralizando todo el poderío que suelen tener las manos del santafesino, quien intentó atacar con directos y ganchos, pero Kotelnik le dio pocas chances de entrar en el intercambio de golpes, pues supo mantenerlo a distancia y además, comenzó a esquivar con suficiencia.
El cuarto y quinto asaltos fueron favorables al monarca, dado que Maidana fue perdiendo precisión y empezó a desordenarse, buscando el cuerpo a cuerpo. Ya en la mitad de la lucha (sexta vuelta) se evidenciaba una paridad absoluta, pero ambos mostraban poca técnica.
Mejor Maidana
En el séptimo se vio lo mejor de Kotelnik, pero igualmente fue muy poco, sólo se basó en contragolpear, aprovechando las ansias del “Chino” por definir, lo que le produjo la pérdida del capítulo y el enojo de Rafael Liendo, su entrenador.
Esto se evidenció a la vuelta del minuto de descanso para disputar el octavo round, en el cual se pudo observar a nuestro compatriota retomar la iniciativa, sintiéndose más cómodo que el ucraniano. El noveno fue una obra maestra de Maidana, dominó a su voluntad los tres minutos e hizo estremecer la cabeza de Kotelnik con un cross, haciéndolo retroceder contra las cuerdas, lástima que no tuvo la inteligencia como para dar el paso atrás parta tomar la distancia necesaria y continuar el castigo para rematar al campeón, quien usó su fortaleza física para aguantar los embates del retador.
Ese mismo aguante usó el ucraniano para terminar el combate en pie, neutralizando los ataques del “Chino”, que sabía que para quedarse con el título debía dar un poco más todavía, aunque a esa altura los golpes ya no eran tan efectivos como para ganar por la vía rápida.
Así acabó el pleito, con 12 vueltas intensamente disputadas, durante las cuales se observó a un Andreas Kotelnik prolijo y ordenado, con gran fortaleza y aguante físico, durísimo aún después de verlo hinchado y sangrante al término del match.
Y a un Marcos Maidana que se encontró con un rival muy superior a cualquiera de los que enfrentó en toda su carrera profesional, al que trató de “abollarlo” por todas partes, y el que pudo hacerle sentir los puños, aunque en contadas ocasiones.
Sueño abierto
Seguramente la bronca todavía estará instalada en el alma del oriundo de Margarita, por habérsele escapado, sobre el cuadrilátero y merced a su desempeño, la posibilidad de su vida. Pero esa rabia se vio aumentada luego de conocerse el fallo del jurado.
Está bien “Chino”, hiciste todo lo posible, te faltó muy poco para traer el cinturón a la Argentina, a Santa Fe, a Margarita. Un par de puntos más a tu favor de parte del juez francés alcanzaba, el panameño estuvo excelente; del inglés no se podía esperar otra cosa ¿no?
Volvé tranquilo “Chino”, te esperamos orgullosos, sabiendo que si hubieses sido el campeón, esta pelea la ganabas, de acá a la China. Además, desde diciembre de 2006, cuando le ganaste a Miguel Callist el derecho a este combate, tuviste que esperar 25 meses, más de dos años para poder cumplir tu sueño, el de tener la posibilidad de llevar el cinturón a Margarita. Podés dormir tranquilo “Chino”, seguramente tendrás otra oportunidad para volver a cumplir el mismo sueño de tu vida, y después de la pelea de ayer, no deberás esperar tanto tiempo.





