En la apertura de la víspera

Irlanda está en carrera

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Jamie Heaslip a punto de quebrar el incipiente tackle de Clemend Poitrenaud y otro francés semitapado. El octavo irlandés fue la gran figura del match disputado en Dublín.

Foto: Agencia AFP

Con una solvente producción, que incluyó momentos de gran nivel, superó en forma inobjetable a Francia después de seis años. Esta tarde completaban Escocia con Gales.

Redacción de El Litoral

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EFE

En el match más importante de la jornada inaugural del Torneo de las Seis Naciones 2009, el Seleccionado de Irlanda derrotó ayer a su par de Francia por 30 a 21, ratificando de esa manera sus altivas pretensiones para la actual versión del certamen de mayor tradición del rugby universal.

Para beneplácito de los 80.000 espectadores (mayoritariamente irlandeses) que colmaron el Croke Park dublinés, el Irish Team poseyó los elementos necesarios como para controlar, dominar y virtualmente liquidar a Les Bleus, conduciéndolos hacia una derrota que lució inexorable mucho antes de los tramos decisivos del encuentro.

De esta manera, los de camiseta verde con el trébol sobre el corazón, cortaron una racha adversa de siete caídas consecutivas ante los Coqs; “vengándose” en cierto modo de la sufrida en 2007 en el mismo escenario, la que los privó de conseguir el trofeo más preciado del Viejo Continente.

El desarrollo

Como ha ocurrido en innumerables ocasiones en esta generación, los experimentados Ronan O’Gara, Brian O’Driscoll y Paul O’Connell se transformaron en baluartes de un éxito especialmente disfrutado por todo un país, más allá que la solidez colectiva y la actitud individual fueron elementos inequívocos para direccionar una conquista tan festejada.

En un contexto de gran intensidad y marcado equilibrio, en el que la obtención o reconquista de la pelota fueron lo más importante, ambos contendientes desandaron buena parte de la etapa inicial en busca de “estudiar” la manera de quebrar a su rival.

El local presentó dura batalla con un pack de forward que tuvo en el octavo Jamie Heaslip como su gran figura; mientras que los backs marcaban y atacaban con su sello tradicional.

Por su parte, la visita deambulaba entre más errores que aciertos, pese a lo cual, merced a un espléndido contraataque fue el primero en llegar al ingoal, a través de Imanol Harinordoquy, rubricando una acción multifacética.

De allí en más se vio lo mejor de Francia, a lo que Irlanda respondió con solidez defensiva y con la puntería de O’Gara para mantenerse “a tiro”. Sin embargo, para delirio de sus fanático, en el tramo final del primer tiempo los de verde lucieron como en los mejores tiempos de los de azul y pergeñaron una jugada magnífica que no pudo menos que culminar con el ensayo del citado Heaslip.

La etapa inicial se cerró con un marcador escueto, debido a un impecable drop de Beauxis, lo que permitió imaginar un complemento tanto o más interesante.

Sin mayores variantes en el contenido, llegó otra conquista plausible: la del capitán irlandés Brian O’Driscoll, rematando una de esas acciones que tanto rédito le otorgaron al pasado inmediato de su equipo.

Los Coqs no aflojaron y volvieron a sumar vía try y drop; pero la última palabra la tendría el retornado D’Arcy, quien tras superar su grave lesión, demostró que está para mutar la casaca número 21 con la que ingresó ayer en el segundo tiempo, por la tradicional número 12 que tanto tiempo lo distinguió como uno de los mejores del mundo en su puesto.