Aceptados por el Registro Civil de la provincia
Thiago, Xuan, Rinna y Francesca: algunos nuevos nombres de 2008
Todos los años se incorporan nuevos nombres a la lista de los permitidos por el Registro provincial. Muchos padres eligen cómo llamar a sus hijos por personajes televisivos, deportivos, históricos o por tradición familiar.
Agustina Mai.
Detrás de todo nombre hay una historia. Elegir cómo llamar a un bebé es una de las tareas que más disfrutan los padres. Algunos siguen la tradición familiar: generaciones enteras llevan el mismo nombre, que se repite de padres a hijos. Otros se inspiran en famosos: del mundo del espectáculo, figuras deportivas o personajes históricos.
El Registro Civil de la provincia de Santa Fe cuenta con una lista de nombres permitidos. “Cuando un nombre no figura dentro de los autorizados, el ciudadano debe presentar una nota a la Dirección General del Registro Civil, que es la que tiene la facultad de aceptar o no el nombre solicitado”, explica el subdirector del Registro, Carlos Castañeda.
“Creo que son los padres los que tienen el legítimo derecho de elegir los nombres a sus hijos. Por eso si el nombre pedido está dentro del marco legal, nuestro criterio es aceptarlo. Si la Dirección no autoriza el nombre peticionado, el ciudadano puede apelar ante la sala civil que corresponda y la Justicia decidirá”, agrega Castañeda.
Nombres nuevos
Para aceptar un nuevo nombre la Dirección del Registro Civil provincial se rige por la ley nacional 18.248 (Ver nota relacionada). Básicamente, los criterios son que los nombres no sean ridículos ni contrarios a las buenas costumbres y que permitan identificar el sexo de la persona. De lo contrario, se exige que esté acompañado por un segundo nombre que sí permita identificar el sexo. Por ejemplo, uno de los nuevos nombres incorporados a la lista de los autorizados durante 2008 fue Kimi, pero debe estar acompañado por un segundo nombre para que quede claro si se trata de un hombre o una mujer.
Otro de los requisitos es que los nombres extranjeros sean castellanizados. En este punto hay que tener en cuenta que prima la pronunciación nuestra, es decir, se leen como se escriben. Así por ejemplo para nosotros David se pronuncia tal como se escribe, mientras que en inglés se pronuncia “Deivid”. Lo mismo sucede con Johnatan que en castellano se pronuncia con “J” y no con “Y”, como en inglés.
Por otra parte, no se permite que los hermanos compartan el primer nombre, salvo que se trate de nombres compuestos o vinculados a la religión. Por ejemplo: María de los Milagros es considerado un solo nombre, con lo cual esa persona puede tener una hermana que se llame María Lucila. Lo mismo sucede con María José, María del Carmen y tantos otros.
Por último, otra limitación consiste en que no se permiten más de tres nombres. Teniendo en cuenta estos requisitos, la Dirección del Registro Civil de la provincia tiene la facultad de aceptar nuevos nombres. De esta manera, año a año se incrementa la lista de nombres aceptados.
Los orígenes
¿Por qué los padres eligen determinado nombre? Castañeda asegura: “A través de los años, los nombres se transforman en modas y pueden remitir a personajes de televisión (sobre todo de telenovelas) o de películas, deportistas, corredores de Fórmula Uno, políticos, personajes históricos de nuestro país o mitológicos. Aunque los antecedentes familiares son los más habituales: el mismo nombre del padre, del abuelo o de la bisabuela”.
La televisión es una maquinaria que marca tendencias en varios aspectos, incluso con los nombres. La telenovela “Más allá del horizonte”, protagonizada por Osvaldo Laport que encarnaba al indio “Catriel” marcó un antes y un después. “A partir de esa novela muchos padres le pusieron Catriel a sus hijos, pero también comenzaron a pedir otros nombres aborígenes. Fue tal la demanda que se terminó sancionando una ley que permite que los nombres aborígenes autóctonos y latinoamericanos sean aceptados sin necesidad de solicitarlo”, explica el subdirector del Registro. Otras telenovelas que causaron furor fueron “La tormenta” y “El clon”, con nombres latinoamericanos y árabes, y las tiras para adolescentes, producidas por Cris Morena. De ahí que durante el 2007 uno de los nuevos nombres más pedidos fue Luisana por la joven actriz y modelo Lopilato.
En relación a las figuras deportivas, Diego Armando (por Maradona, ¿hace falta aclararlo?) dejó su impronta en varias generaciones. Hoy ese lugar lo ocupan nombres como Román (por Riquelme) y Lionel (por Messi).
“Mucha gente nos cuenta por qué elige los nombres de sus hijos, por ejemplo algunos eligen Alejandro por Alejandro Magno”, cuenta José Llorente, quien trabaja en la Dirección del Registro. Asimismo señala que últimamente se usan mucho los nombres antiguos, de bisabuelas, como Juana y Amanda, y que los nombres bíblicos son clásicos que no pasan de moda.
Los rechazados
Los casos de rechazo son los menos. “No tenemos estadísticas, pero la relación sería que de diez nombres propuestos, sólo uno es denegado. Con el correr de los años los criterios se han ampliado. Antes la proporción era inversa: sólo se aceptaba un nombre entre diez solicitados”, señala el subdirector.
¿Cuáles han sido los nombres rechazados? Castañeda detalla: “Algunos nombres extranjeros, que no tienen traducción y son imposibles de pronunciar, por ejemplo algunos de países del este europeo, como Polonia o Rusia. Esos nombres no pueden ser aceptados sin una adecuación. Tampoco se pueden aceptar algunos sobrenombres, por ejemplo de algunas personalidades o músicos, como “Charly’ (por Charly García). Lenin y Trosky también fueron rechazados porque se tratan de apellidos y no de nombres”.
En lo que va de 2009 todavía no llegó este pedido concreto, pero seguramente no faltará mucho para que algún padre solicite llamar a su hijo Barak (por Obama).





