De domingo a domingo
De domingo a domingo
Mientras Néstor teje y desteje, Cristina busca algo en España
por Hugo E. Grimaldi
DyN
Con el telón de fondo de la crisis global y la seguridad plena de que la misma ya le pega fuerte a la Argentina -y todavía más fuerte por sus propias dificultades- los temas de la realidad se han disparado en estos días como una ametralladora. Ni la afiliación peronista del presidente Obama ha podido hacer nada, por ejemplo, para torcer la sensación térmica con relación al frío que se palpa en el nivel de actividad, presagio de despidos, y en el termómetro de la recaudación fiscal.
El viaje de la presidenta a España, el patético show por Aerolíneas Argentinas, la tensión en aumento entre el gobierno y el campo que se potencia cada vez más rumbo hacia un final impredecible, y la sucesión interminable de tarifazos que puede terminar en cacerolazos múltiples, fueron una secuencia de flashes que no se puede desatender, como parte de la agenda informativa de la semana.
Pero el dato más saliente para el futuro político ha tenido que ver con que ya se visualizan en el universo eleccionario, tres esferas más o menos nítidas que tienen la mira puesta en las legislativas, aunque seguramente ahora vendrá la pelea por saber cuál de ellas se colocará más a la izquierda y cuál al centro, cuando hay todavía algunos personajes que no han decidido del todo qué lugar en el mundo planean ocupar.
Por un lado, está el kirchnerismo pejotista y sus nuevos y viejos aliados transversales; por otro, la unión entre la Coalición Cívica, la UCR y el socialismo, y también ahora, la probable conjunción entre el peronismo disidente de Felipe Solá, y el macrismo. Todos ellos parecen ir conformando, más allá de otras fuerzas menores o distritales, los tres polos más o menos corpóreos entre los que se podría dividir la preferencia del electorado en octubre.
Alrededor de todos los movimientos políticos, todavía hay demasiadas declaraciones, dedicadas a punzar a rivales y a futuros aliados, y muchas de ellas sólo son parte de un chisporroteo de posicionamiento. Habrá que separarlas necesariamente de lo que sucederá en realidad. En este entendimiento, también se verá cómo durante los próximos días, ya se irán ubicando los que aún no tienen lugar en el universo que se ha comenzado a delinear: Carlos Reutemann, Julio Cobos, Roberto Lavagna o Francisco de Narváez, entre otros.
Entre todos, el caso Reutemann es paradigmático, ya que el senador aún no puede deglutir lo que considera una traición, cuando desde la Casa Rosada se hizo saber de modo oficioso, que sus planes para la provincia de Santa Fe tenían el aval del kirchnerismo. Pero por otro lado, en el colmo del pandemónium de declaraciones, Elisa Carrió deslizó que le agradaba el ex piloto para ficharlo por la Coalición Cívica, un tiro por elevación hacia sus socios del socialismo en Santa Fe, quienes le disputarán, con su apoyo, la senaduría al “Lole”.
Dicen sus allegados, que el disputado Reutemann tiene muy en claro que todo lo que huela a kirchnerismo en su provincia, es sinónimo de “piantavotos” y que por eso, irá a la pelea sólo con su prestigio. La figura de Néstor Kirchner como salvavidas de plomo es compartida, además, por el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y por muchos intendentes del Conurbano, quienes por un lado estiran la mano para recibir dádivas del gobierno, aunque por otro ya están pensando en armar listas paralelas para darle apoyatura también a Solá, y para quedarse con mayoría en los concejos deliberantes, de una u otra forma.
La sombra de Eduardo Duhalde todavía pesa. Reutemann tampoco quiso subirse al avión presidencial para ir a España, para no compartir espacios comunes con Agustín Rossi, pero primordialmente, para evitar más presunciones sobre su adscripción kirchnerista. Diferente ha sido el temperamento de Hugo Moyano, quien ha sido invitado por el poder y aceptó el viaje sin reparos de ninguna especie, aun cuando son tiempos de discusiones salariales, en un contexto de pérdida de puestos de trabajo que, por ahora, el ministerio que dirige Carlos Tomada, pilotea como puede.
Mientras tanto, el gran contrasentido de todo el culebrón por Aerolíneas, es que ahora el gobierno argentino quiere arreglar con Marsans para que ésta retire la demanda ante el Ciadi por la expropiación de las empresas, tomando parte de un contrato que los españoles tenían con el fabricante francés de aviones Airbus. Lo más difícil de conseguir ha sido que los ibéricos se hagan cargo de garantizar el pago del estado argentino, ya que en España también, si alguien se quemó con leche, cuando ve una vaca, llora. La empresa -que podría ser ayudada al respecto por el gobierno de Nicolás Sarkozy, para que no pierda el contrato- tampoco puede otorgar financiación de terceros, ya que la Argentina está inhibida, por no tener su deuda en regla con el Club de París. No obstante, la presidenta confía en encontrar una solución contrarreloj, para poder anunciar el acuerdo antes de su regreso.
Esa revelación había sido la excusa para armar el jueves pasado todo un gran show en Olivos, para celebrar la reestatización de las dos compañías, junto con la firma de un acta que asegurara la paz social. Ni una cosa ni la otra. Entre aplausos y vítores, los gremios y el ministro de Planificación, Julio De Vido, firmaron un acta en blanco que, cuando se escriba, no contendrá ni una sola línea con relación a que no haya paros durante los próximos meses. Si se concreta la compra de los Airbus para cabotaje y vuelos internacionales, más los 12 aviones Boeing 737 que anunció De Vido para Aerolíneas, más la incorporación de aviones de la brasileña Embraer para vuelos de cabotaje de Austral, y se le suman los MD que hoy están volando, ambas compañías, en vez de tender a la utilización de una monoflota, como todas las demás lo hacen hoy en el mundo para optimizar costos, estarán volando con aviones de los cuatro fabricantes, con tripulaciones diferentes, cuádruple entrenamiento, repuestos al por mayor, y técnicos especializados por marca; todo un incordio con final de película repetida.
El viaje de la presidenta, el patético show por Aerolíneas, la tensión en aumento con el campo y la sucesión interminable de tarifazos pueden terminar en cacerolazos múltiples.
La figura de Néstor Kirchner como salvavidas de plomo es compartida por el gobernador de Córdoba e intendentes del Conurbano, que estiran la mano para recibir dádivas, pero piensan en armar listas paralelas.