La italiana que reina en Europa

Carmen Postigo

(EFE)

La “pizza”, con un 8 por ciento, es la palabra italiana más importante y usada en los países de la Unión Europea (UE), seguida por un empate entre “spaghetti” y “espresso” (7%), según un estudio de la Sociedad Dante Alighieri.

Los medios italianos destacan que el triunfo de estos tres vocablos y su uso en todas las lenguas de la UE, se traduce como el gusto de propios y extraños por la cocina italiana, que los propios italianos consideran como la más exquisita y variada de Europa.

La etiqueta “Made in Italy” en cualquier producto es, en Italia, equivalente a excelencia y a calidad, y la pizza tampoco escapa a la prueba de autenticidad. Los romanos la prefieren con fina masa y los napolitanos, sus inventores, más gruesa.

Discusiones aparte, cuenta la leyenda que la pizza “Margherita” (Margarita) fue inventada a fines del XIX por un “pizzaiolo” napolitano, que la bautizó así en honor a la reina Margarita de Saboya. La “vera Margherita” está cocida en horno de leña y elaborada a base de aceite de oliva virgen y queso mozzarella, además de la masa, harina, agua y sal marina, trabajada exclusivamente a mano, nada de rodillo.

España también se decanta por la palabra “pizza” (8%), que aventaja en dos puntos a los “spaghetti” y “cappuccino” (6%), seguidos por la “mozzarella” (5%), mientras que las expresiones “dolce vita”, “bravo”, y el postre “tiramisú”, con un cuatro por ciento, pisan los talones al blanquecino y blando queso italiano.

El 3 por ciento de los españoles destacan el “espresso” como palabra italiana, además del tiempo musical “adagio”, la pasta “ravioli”, la palabra “credito” y la romántica barcaza veneciana “gondola”.

Pocas variaciones en el resto de los países, destacables Francia y Bélgica, donde ha escalado a un segundo puesto la “dolce vita”, una forma de entender la vida “Made in Italy”.

Los “spaghetti” varían en general entre el segundo y tercer puesto, Algunos atribuyen el origen de esta pasta a Marco Polo, quien al parecer la trajo del Lejano Oriente en el siglo XIII, aunque otros adjudican su autoría a los primeros habitantes de Italia, los etruscos.