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“Durkheim y el suicidio”

Considerado el fundador de la sociología, en tanto disciplina científica y universitaria, Émile Durkheim (1858-1917), presentó en 1897 un estudio sobre el suicidio, en el cual establecía, en una primera parte, los factores extrasociales del fenómeno (estados psicopáticos, clima, imitación) y luego las causas sociales y tipos sociales, distinguiendo tres grandes clases de suicidios: el egoísta (que varía en razón inversa al grado de integración de los grupos sociales); el altruísta (la integración llega a provocar el sacrificio de la persona ante las normas del grupo) y el anómico (el que aumenta proporcionalmente ante el ajuste o el aflojamiento de las normas sociales -la anomia-, como los que suceden en las crisis económicas). Una tercera parte estudia el suicidio como fenómeno social en general, y propone remedios destinados a conjurar el mal.
Christian Baudelot y Roger Establet, en “Durkheim y el suicidio”, publicado por Nueva Visión, proponen una lectura actual del libro de Durkheim, advirtiendo en él un método de análisis aún hoy aplicable. El primer punto que destacan es que Durkheim diera relevancia al aparato estadístico, incluso cuando trabajaba con materiales elementales o rústicos. Baudelot y Establet estudian el valor que tienen las estadísticas del suicidio, y confrontan la realidad del suicidio puesta de manifiesta por la sociología, con las representaciones que nos dan del fenómeno la prensa, la literatura y la historia. Luego centran su atención del fenómeno, en la Francia de hoy, y señalan las diferencias entre algunas conclusiones de Durkheim y las que presenta la realidad actual. “Decir que El suicidio es un libro vigente no significa sin embargo decir que Durkheim tuviera razón en todos los puntos. Lejos de constituir una explicación sociológica completa del fenómeno, la teoría durkheimiana del suicidio contiene fallas, lagunas y contradicciones. En ese sentido, deja, tanto hoy como ayer, a más de un lector, insatisfecho. Todos los hechos producidos no están igualmente establecidos; todos los conceptos puestos en acción no se encuentran igualmente fundados. Pero la obra extrae su fuerza, tanto de la calidad de los materiales estadísticos reunidos y de la obstinación de su autor para dar cuenta de una manera coherente, como de las lagunas que el lector de hoy puede descubrir fácilmente, tanto en el campo de los hechos producidos como en el de la explicación teórica”. Gran parte del ensayo de Baudelot y Establet consiste en buscar y encontrar mejores resultados para tales lagunas y debilidades.




