“LA PLAZA DE LA CASA”
“LA PLAZA DE LA CASA”
“La primavera de un sueño, el invierno de una pena”
Desde las primeras notas, la congoja de la causa se hizo aplausos y durante casi dos horas el “Flaco” cantó para Santa Fe. Foto: Pablo Aguirre
Con Luis Alberto Spinetta como figura convocante, anoche el ciclo propuso “Rutas argentinas, conduciendo con responsabilidad”. Con juegos, proyecciones, música, teatro e instalaciones urbanas, la cita buscó generar conciencia sobre la seguridad vial.
Florencia Arri
“Porque todos fuimos, porque todos somos, y porque todos podemos ser”. Tras la frase, tras el extenso folleto, la lectura atenta de quien lo sostenía y, para ello, desplegaba. Del otro lado, miradas que se detuvieron, interpeladas por la curiosidad. En letras más pequeñas, como una marquesina, la invitación a la “cadena de compromiso para terminar con la cultura de la muerte y valorar la vida”.
Bajo un árbol, la convocatoria de firmas de los Familiares y Amigos de las Víctimas de la Tragedia de Santa Fe -que el 8 de octubre de 2006 produjo 9 muertes sobre la Ruta Pcial. Nº 11- fue sólo una de las múltiples propuestas de la Plaza 25 de Mayo. Allí, en su segunda fecha, el ciclo “La Plaza de la Casa” buscó generar conciencia sobre seguridad vial. Con juegos, proyecciones, música, teatro e instalaciones plásticas y urbanas, la cita invitó a las “Rutas argentinas, conduciendo con responsabilidad”.
Las puestas comenzaron cerca de las 21 y en desafío a un cielo de truenos mudos que se vistió de luto pero guardó su llanto hasta la madrugada de hoy. Con los últimos vestigios de luz, la plaza fue tablero de juego para pequeños autos de gomaespuma que recorrieron su propia ruta, azul, trazada con stencils de Abel Monasterolo y el grupo de artistas santafesinos “Hasta agotar stock”. Para sus pares de Divercirco, Chemiguitos y para Gustavo Núñez y el grupo de Educación Vial, sus baldosas fueron las tablas en que sus puestas teatrales despertaron risas sin edades y con el mismo fin.
Con ellos, con Sonido Lila y el hip hop de R. O. Brakers, hasta pasada la medianoche la plaza fue escenario, auditorio y hasta un minicine con el mismo propósito: la unión de todos los lenguajes para reducir las 8 mil vidas que apagan los accidentes de tránsito cada año; “tragedias que no son accidentes, sino hechos provocados, evitables”. Con estas palabras Augusto Lasalvia, padre de Justine -una de las chicas fallecidas en el accidente- acalló el murmullo, despertó respeto y congoja. Agradeció a Spinetta, “nuestro mejor soldado” en la lucha por “sumar aliento” en firmas, “para que la seguridad vial sea política de Estado, más allá del color político, de las gestiones”.
En su guitarra
Sin reveses ni egoísmos, mas con la misma humilde y a la vez gran entrega de tantas décadas de música, el “Flaco” Spinetta sumó sus canciones a la cruzada, “una de las causas más perfectas de las que pudieron herirme”. Así, en la plaza y con la misma intimidad de una reunión de amigos, invitó a que “tiren a cara o seca. El que pierda, no chupe y sea quien maneje”.
Desde las primeras notas, la congoja de la causa se hizo aplausos y durante casi dos horas el “Flaco” cantó para Santa Fe. Junto al teclado de Claudio Cardone, contoneó y dejó su voz en temas propios y ajenos, como “Divino tesoro”, “La flor de Santo Tomé”, “Barro tal vez”, “Lago de forma mía”, y “Las cosas tienen movimiento” que la plaza cantó a media voz.
En tacos, mocasines, ojotas y zapatillas, la gente se deleitó con cada tema y esperó que se extingan los sonidos para exhalar en aplausos su contenida ovación.
A lo largo de quince temas, y tal como cantó en “La guitarra” -de Atahualpa Yupanqui y León Gieco-, Spinetta honró la seriedad de la tragedia que lo trajo a la plaza y la amargura de 9 muertes que sumaron su voz, y en ella “la primavera de un sueño” y “el invierno de una pena” que llenaron la plaza de voces, pasos y conciencia. Para el cierre, interpretó “8 de octubre” que compuso en honor al hecho y junto a León.
Tras las (falsas) despedidas, tras los aplausos, llovieron pedidos. Algunos clamaron por “Rasguña...”, otros rieron y él complació con una estrofa. Tras lograr una simple complicidad con “Seguir viviendo sin tu amor”, la causa volvió al escenario y la despedida fue consejo: “gracias muchachitos, gracias por el apoyo. Recuerden, el que chupe no maneje... por respeto, por la vida. Depende mucho de los más jóvenes... de que estas pequeñas arenguitas suenen como canciones para ayudar a crecer el país mejor, sin muertes”.