“la duda”

Juzgar por las apariencias

 

Por Laura Osti

1.jpg

Philip Seymour Hoffman y Amy Adams, en una escena del film “La duda”, de John Patrick Shanley.

Foto: Agencia Télam

“La duda” es la versión cinematográfica de una obra de teatro, escrita y dirigida por el propio autor, John Patrick Shanley. Y es tan teatral, que en 104 minutos pretende concentrar y resolver un conflicto de una manera que el sentido común indica que en la vida real no se resolvería de manera tan expeditiva.

Se trata nada menos que de un enfrentamiento entre el sacerdote a cargo de un colegio católico y la hermana directora del mismo establecimiento, por supuestas conductas inapropiadas del primero con respecto a los alumnos. Sospechas de abuso sexual, concretamente. Un tema complejo si los hay, que la pluma de Shanley apenas llega a esbozar.

La acción se desarrolla en 1964, en la iglesia de San Nicolás, en el condado de Bronx de Nueva York. El padre Flynn (Philip Seymour Hoffman), un sacerdote que cultiva un estilo campechano y humanizado en el trato con los alumnos y con los fieles, es observado con desconfianza por la hermana Aloysius Beauvier (Meryl Streep), que adopta maneras más rígidas y rigurosas en la conducción del colegio, que es mixto, y acaba de aceptar a su primer alumno de color, el pequeño Donald, quien se convierte, sin querer, en el disparador del conflicto entre ambas autoridades.

La religiosa prefiere una disciplina de hierro y mantener las inflexibles normas de conducta tradicionales. Al cura se lo ve más reflexivo, con interrogantes que busca trasladar a los feligreses sin condenar de antemano y ofreciendo alternativas dentro de la fe a cuestiones complejas que afligen al alma humana en cada circunstancia de la vida para la que no hay respuestas unívocas. Eso, en un contexto histórico de grandes cambios, a los que no es ajena la Iglesia. Un período donde precisamente empieza a gestarse la necesidad, en el seno de la institución religiosa, de aggiornarse y flexibilizar su mensaje para hacerlo más contenedor y no tan represivo.

En el medio, se ubica la joven hermana James (Amy Adams), quien recién comienza su carrera y con su dulzura, ingenuidad y sensibilidad, se ve involucrada en este espinoso asunto que habrá de marcarla irremediablemente por el resto de su vida. Porque es ella la que descubre que algo raro sucede entre el padre Flynn y Donald. Al advertir una conducta extraña de parte de ambos, no duda en plantear su inquietud a su superiora, quien, ni lerda ni perezosa, no solamente parece no sorprenderse sino que actúa como si hubiera estado esperando por fin contar con la evidencia necesaria para combatir al padre Flynn y obligarlo a su renuncia. Todo motivado en su supuesta conducta inapropiada, capaz de producir daños irreparables en los alumnos.

Así, rápidamente, y a través sólo de conjeturas, las dos religiosas deciden hablar con el sacerdote, y con casi nula diplomacia, lo ponen en aprietos. Flynn, que acepta sus contradicciones, se defiende como puede, pero el poder y la resolución de la hermana Aloysius son tan arrolladores, que se sale con la suya, aunque a un alto costo.

Una mirada diferente

Pero hay otro personaje clave, en la historia de Shanley, que es la madre de Donald (Viola Davis), que aporta una mirada diferente sobre el asunto, proporcionando algunos datos que hacen más compleja la situación. Según su relato, el chico es maltratado por su propio padre, que no acepta sus inclinaciones naturales y que ha encontrado, en cambio, afecto y comprensión de parte de Flynn.

En definitiva, el planteo de la película parece apuntar a que si bien el sacerdote se sale un poco de las reglas, no es malintencionado, mientras que la rígida hermana Aloysius, con sus límites tan estrictos, parece no contemplar los matices que a veces las circunstancias presentan, provocando quizás más un daño que un bien.

Esa es la duda que plantea la película y que apenas queda esbozada como una cuestión casi abstracta, puesto que no se ahonda demasiado en ninguno de los personajes como para tener más elementos a considerar. Aun cuando las actuaciones sean correctas y todos los personajes logren transmitir las dificultades por las que atraviesan para resolver la cuestión desde el lugar que le toca a cada uno en esta historia, queda esa sensación de tesis, antítesis y síntesis muy de laboratorio que no llega a conmover del todo.

• • •

BUENA

“La duda”

“Doubt”. Estados Unidos, 208. Dirección: John Patrick Shanley. Guión: John Patrick Shanley, basado en su propia obra. Reparto: Meryl Streep, Phillip Seymour Hoffman, Amy Adams, Viola Davis, Joseph Foster. Fotografía: Roger Deakins, Matt Turve. Montaje: Dane Collier, Dylan Tichenor. Música: Howard Shore. Arte: Peter Rogness. Productores: Scott Rudin, Mark Roybal. Productores ejecutivos: Celia D. Costas, Nora Skinner. Productora: Goodspeed Productions, Scott Rudin Productions, Miramax Films. Duración 108 min.

Poner tres puntos