Estrategia efectiva

La reunión entre el campo y la Presidenta frenó el reclamo que ya estaba sobre las rutas. Las medidas alcanzaron para sembrar el diálogo.

Federico Aguer

[email protected]

Cuenta la leyenda que un agricultor agobiado por las deudas y la sequía le fue a reclamar ayuda a Benito Mussolini. Preocupado al extremo por carecer de fondos para alimentar a su única vaca, el campesino fue recibido por el fundador del fascismo y entonces hombre fuerte de Italia. Para sorpresa del primero, “Il duce” lo atendió amablemente y, luego de escuchar las quejas, ordenó que le asignen otra vaca a su cuidado, por lo que el pobre chacarero volvió a su casa con dos animales. Al poco tiempo -continúa la leyenda- el hombre devolvió el segundo animal, y un poco más aliviado volvió a su chacra, olvidándose para siempre de su reclamo original.

El estilo negociador de Néstor Kirchner se basa en el mismo principio. Faltando horas para la segunda reunión con los dirigentes del campo, lanzó la propuesta de estatizar la comercialización de granos y carnes. El tema -se sabe- lo obsesiona de tal manera que no se priva de ingeniar recursos para lograr que los productores argentinos vendan los granos que quedan sin comercializar.

Fiel a ese estilo, hace uso de la dialéctica pseudonacionalista para disfrazar, ante la opinión pública, otro manotazo de ahogado para hacerse de recursos que mantengan el superávit en un período eleccionario.

Además, la jugada sirvió para insertar una cuña entre los miembros de la Comisión de Enlace y entre los mismos dirigentes de la FAA. Tanto insistir en el deseo de dividir a sus adversarios fructificó por fin en un tema en el que difieren las entidades, y que provocó que Eduardo Buzzi admitiera estar “hinchado las p...” de las bravuconadas de su segundo, Alfredo De Angeli. Gobierno 2, campo 0.

Lo cierto es que logró que los miembros de la Comisión de Enlace salieran de la reunión con cierto alivio, olvidándose en cierta medida del reclamo original por una rebaja en las retenciones a los granos. Los acuerdos suscriptos en materia de carne, trigo y leche son importantes pero no van a solucionar ahora el esquema deficitario de la producción y de los pueblos del interior del país.

La presencia de la Presidenta fue algo positivo y remarcable. Les dijo que las retenciones son clave para sustentar el equilibrio fiscal. Los ruralistas le explicaron que existen otras alternativas, tales como el juego, la pesca y la minería, los que no tributan el 35 % de sus ingresos. Pero la primera mandataria ya estaba rumbo a Olivos, en donde el gestor de la estrategia se estaría refregando las manos.