Hasta que el Municipio equipe su propia área
La Provincia continúa al frente de los controles bromatológicos
En 2008 se traspasaron las funciones de la Provincia al gobierno local, pero éste todavía no cuenta con estructura ni normas que regulen la actividad. Hasta tanto, las auditorías son realizadas por la Agencia provincial.
De la redacción de El Litoral.
El año pasado la Municipalidad firmó un convenio con la Agencia Santafesina de Seguridad Alimentaria (Assal -ex Dirección Provincial de Bromatología-) por el que se estableció que los controles bromatológicos pasen de la órbita provincial a la municipal, a través de “una implementación gradual del concepto de seguridad alimentaria en el ámbito municipal”. Sin embargo, el gobierno capitalino todavía no cuenta con la estructura y normativa para regular estos aspectos en carribares y carros pancheros, por lo que la Assal continúa trabajando en el área, hasta tanto la Intendencia pueda hacerse cargo.
“La Municipalidad regulaba el lugar donde podían instalarse los carribares, pero al control bromatológico lo hacía la Provincia. Con la descentralización que impuso la Provincia, la Municipalidad queda al frente de estos controles, pero el área todavía no tiene estructura y no hemos dictado las normas para regir la actividad”, explicó el subsecretario de Industria, Sebastián Fumis.
Como la idea es avanzar “en una transición ordenada”, la Assal continuará realizando las inspecciones previas a la habilitación y llevando adelante la parte higiénico-sanitaria, hasta que la Municipalidad pueda equiparse y capacitar a su personal.
De la inspección a la auditoría
Con la creación de la Assal, el sistema de auditorías reemplazó al de inspecciones. La antigua práctica de inspección generalmente culmina con una sanción o clausura, pero no resuelve los problemas de fondo. En su lugar, la auditoría pretende trabajar en la capacitación y la prevención, educando a los actores de la cadena agroalimentaria sobre las buenas prácticas, para lograr alimentos seguros y de calidad.
“La primera medida que realizamos en conjunto fue hacer un curso de capacitación de manipulación de alimentos, destinado a titulares y trabajadores de los carribares y carros pancheros de la ciudad”, informó Fumis.
En tanto, el director de la Assal, Raúl Samitier, señaló: “Vamos a colaborar con la Municipalidad todo lo que sea necesario, durante el tiempo que sea necesario, hasta que tenga su área en funcionamiento. Todos los locales -quioscos, verdulerías, carribares, etc.- que no salgan del ejido urbano, deberán ser registrados y auditados por personal municipal”. Actualmente, la Assal dispone de 10 auditores que colaboran con esta función.
“Nuestra presencia implica que se tomen medidas correctivas, pero no podemos generar actas ni sanciones, salvo que se encuentre un alimento en mal estado. En ese caso se decomisa, pero no hubo necesidad”, afirmó Samitier.
Controles
Si bien no está estipulado que los controles deban realizarse de manera periódica, éstos se han concretado a lo largo de 2008. “Realizamos trabajos de rutina y también algunos controles especiales durante algunas fechas clave, como fin de año, Semana Santa, la fiesta de la Virgen de Guadalupe o fiestas patronales”, detalló Juan Carlos Alfaro, al frente de las auditorías en la Assal.
Consultado acerca de los controles bromatológicos en los carribares, aseguró: “Hace años era más fácil porque había tres o cuatro puestos que estaban siempre en el mismo lugar y estaban identificados. En cambio, ahora ha resurgido la comercialización y algunos aparecen de golpe, de un día para el otro, sobre todo en la zona de los boliches bailables de la costa”. En la actualidad, la Municipalidad tiene registrados 26 carros pancheros y 36 carribares.
Consultado acerca de si habían recibido reclamos por parte de la ciudadanía en relación a los alimentos que se venden en los carribares, contestó: “En 30 años, casi no hemos recibido una denuncia por intoxicación. Lo que pasa es que en los carribares es más común que las hamburguesas estén pasadas de cocción, que crudas”.




