Perdía 1 a 0 con Olimpo y prácticamente se despedía de todo...
Pasó de ver al “Cuco” a reír con el “Topo Gigio”
Perdía 1 a 0 con Olimpo y prácticamente se despedía de todo...
Pasó de ver al “Cuco” a reír con el “Topo Gigio”

Estando decimotercero, jugando mal en Alta Córdoba, perdiendo con Instituto y a ocho puntos del único objetivo que le queda —volver a jugar una Promoción—, Unión fue alentado por una multitud en el 15 de Abril. Emocionante.
Foto: Pablo Aguirre
Darío Pignata
No le sobra nada a este Unión. Y en realidad, lo que le sobra no lo sabe utilizar de manera positiva en esta patriada por volver a jugar una Promoción para soñar el retorno a Primera. Porque le sobra jerarquía en sus dos delanteros, sin embargo no los alimenta nunca bien y entonces Pereyra-Guerra hacen lo que pueden de manera aislada. Lo otro que le sobra —y ayer quedó claro— son seguidores en las tribunas. ¡Si hasta hubo unos 200 tipos que pagaron 40 mangos para ver un partido de la “B” que como espectáculo estético en sí nunca vale ni la mitad! Tampoco a ésto lo “usa” Unión de la mejor manera: a algunos hinchas y plateístas “se les sale la cadena” bien temprano, acaso porque empiezan a estar cansados de estos años sin grandeza deportiva en la “B”, donde sólo sobra con recordar que sacando la última campaña (jugó con Jujuy para ascender) nunca peleó por nada y hasta estuvo a punto de ir a jugar a la B Metro por culpa de Tristán Suárez.
Adentro, algunos jugadores como Claudio Guerra —llegó esta temporada y clavó 10 goles en 20 partidos: mismo promedio que Bazán Vera o la “Chancha” Zárate— se cansan de esa impaciencia tribunera en pocos minutos. Entonces, cuando el ex Huracán la acaricia al gol, nace su ocurrencia. Después, en las duchas y más frío, dirá que “les puse la oreja para griten fuerte mi gol, algo con lo que siempre soñé desde chico. Es más, quiero recibirme de goleador en este club”. Nadie come vidrio: abrió la mano y le hizo el parlante a la platea, como desafiando a que “insulten más fuerte que yo los escucho”. Algunos, en medio del festejo por el 1 a 1, se les pasó desapercibido el gesto de Guerra. Otros, los menos pero más exaltados, no paraban de devolverle la seña con insultos al ex Huracán.
Lo que está claro es que Guerra, que parece un jugador más para ser recambio de Primera que titular en la “B” por su jerarquía técnica, no cuida demasiado las formas: la tarde que Unión perdió con 2-3 con Tucumán, le dedicó su gol de descuento a los plateístas de la Redonda.
Esta reacción del goleador puede estar emparentada, en parte, con lo que explicó el técnico Fernando Quiroz en rueda de prensa: “El jugador de Unión siente la carga de saber que el club depende de los resultados deportivos”. Lo que también no permite discusiones son los números del “Mini Topo Gigio de Unión”: un gol cada dos partidos.
Unión resucitó entre el final del primer tiempo y el arranque del complemento con la fuerza de sus goles. Porque al de Guerra que frenó el incendió con el 1 a 1 se sumó el de Yacob —de cabeza— que extinguió definitivamente el fuego. Era sabido que Unión no podía jamás jugar peor que en la primera parte. Pero lo sorprendente fue que en el complemento jugó bien, porque el “Coqui” Torres y Arrúa le cambiaron el ritmo al equipo; porque Pereyra hizo estragos recostado en la izquierda y porque todos modificaron la actitud. De la levedad insoportable del primer tiempo al contagio colectivo del complemento.
Con tres puntos valiosos en la mano, por lo complicado del trámite ante Olimpo en un pésimo primer tiempo, Unión achicó distancias, quedó más cerca y sigue estando lejos. Ganó y está obligado a seguir ganando. No le queda otra. Ayer, en el inicio de la tarde, el equipo de Quiroz se despedía de todo. Hasta que, de golpe, pasó de sufrir con el “Cuco” a reír con el “Topo Gigio”.

Después de un primer tiempo de terror, Unión reaccionó justo en la hora: empató Guerra y pasó a ganar por Yacob. Incendio apagado en el 15 de Abril.
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La carga
En el contexto de varias frases hechas y armadas que tiene el fútbol, el entrenador rojiblanco Fernando Quiroz rompió ayer el molde cuando explicó algo que pasa en Unión y que —quizás— no todos los que van a la cancha puedan ver durante los 90 minutos desde la tribuna, en medio de la adrenalina popular por ver ganar al equipo de que son hinchas.
“Estos jugadores soportan una carga emocional muy alta e importante. Es que ellos saben que muchas cosas del club dependen de los resultados deportivos y esa es una carga extra”, argumentó el DT tatengue.
Este punto de vista de Quiroz resulta, a todas luces, totalmente atendible. Porque Unión dejó atrás una semana dura, complicada y plagada de rumores. Primero, por las disculpas públicas de dos jugadores que cometieron errores de disciplina —grupal y futbolística— antes y durante Instituto: De la Fuente y Arrieta. Después, por el estado de movilización del personal del club, con unos 100 empleados, que finalmente decidieron aceptar una nueva promesa de pago de los dirigentes y abrir la cancha con normalidad. Finalmente, por el atraso propio con el mismo plantel: a duras penas y con valores, cobraron diciembre.
En el contexto, una dirigencia desesperada que multiplica esfuerzos por todos lados para generar recursos. Entonces, no está desacertado cuando Quiroz dice que el equipo sale a la cancha con “una carga extra”.
Porque aunque juegue mal en algunos pasajes y le cueste más de la cuenta ganar los partidos como los de ayer, en el único lugar donde Unión puede ser feliz por un rato es en la gramilla. Y de paso hacer feliz a una masa de fieles que, con el equipo decimotercero y lejos de todo, pobló ayer sus tribunas de una manera impensada para el fútbol de ascenso.

De una película de terror...
Unión jugaba mal contra Olimpo y dejaba agrandar a uno de los peores equipos de la divisional de ascenso. Centro frontal desde el mediocampo de Unión para los de Bahía Blanca: el pelotazo ya es previsible antes de arrancar, se sabe que va a morir en la olla y sin embargo termina en gol de Olimpo. Ningún defensor lo cubre a un arquero como Luis Ojeda que sale mal en tiempo y distancia, se queda sin reacción y la va a buscar adentro de su arco. “Cuando salió el centro, no vi más la pelota”, dijo el arquero. Lo curioso: en ese arco, el de la Redonda, había sombra total a esa hora de la tarde.
Foto: Mauricio Garín
A los dibujitos animados...
Unión perdía 1 a 0, jugaba decididamente mal, la gente se impacientaba —Márquez era el blanco de los insultos— y atrás el equipo cometía errores groseros. Parecía que en cualquier momento le iban a hacer un gol en contra. Hasta que armaron la única jugada de fútbol asociado, entre Pereyra, Márquez y Guerra. Finalmente, el ex Huracán, después de una serie de rebotes, la mandó a la red. Fue el décimo grito con la camiseta de Unión para Claudio Guerra, que desafió a la gente haciendo un “mini” Topo Gigio, como para escuchar los insultos. Después, el “9” la acomodó como pudo: “Quería escucharlos gritar mi gol, quiero recibirme acá de goleador”, dijo.
Foto: Mauricio Garín
SÍNTESIS
UNIÓN 2
OLIMPO 1
Unión: Luis Ojeda; Lucas Alessandria, Gonzalo Peralta y Walter Yacob; Daniel Pérez, Martín Zapata, Nicolás Diez y Raúl Gorostegui; César Pereyra, Claudio Guerra y Fernando Márquez.
DT: Fernando Quiroz.
Olimpo de Bahía Blanca: Matías Ibáñez; Franco Antognoli, Gabriel Díaz, Diego Flamenco y Walter Gómez; Javier Robles, Damián Bicciconti, Cristian Villanueva y Marcelo Ricci; Mauro Olivi y Marcos Litre.
DT: Daniel Florit.
Goles en el primer tiempo: 24 min Franco Antognolli (O) y 41 min Claudio Guerra (U).
Goles en el segundo tiempo: a los 3 min Walter Yacob (U).
Cambios: en el comienzo del complemento, Jorge Torres por Gorostegui (U) y Arrúa por Márquez (U); a los 24 min Baz por Litre (O) y Mondelo por Salvatierra (O); a los 30 min Malandra por Antognolli (O); a los 40 min De la Fuente por Guerra (U).
Estadio: 15 de Abril.
Árbitro: Daniel Raffa.