RESEÑA
TROTE
y TRANCO
RESEÑA
TROTE
y TRANCO
Medido
Emiliano Mirón cumplió un efectivo trabajo en la montura del gran candidato El Pistero, que en una carrera con pocos rivales tuvo que traer al hijo de Indygo Shiner mucho más cerca, para no dejar escapar con facilidad a los punteros.
—En los papeles parecía fácil la prueba, pero se hizo una carrera muy ligera desde el vamos, mi caballo se enojó y venía corriendo cerca, por eso arriba le costó un poco más.
—Sin pelea adelante se te podía hacer complicado por la manera de correr del tuyo...
—Sí, por supuesto, pero yo los tenía medidos, sabía que adelante iba a correr Recargado que venía de entrar tercero en el Apertura y así se dio; en los últimos 200 dominé al puntero y se simplificó todo.
—¿Pensás que el viaje a Gualeguaychú lo castigó físicamente?
—No, no sintió tanto el viaje, lo que sucede es que por las lluvias de toda la semana, no se lo pudo trabajar mucho, pero igual el caballo llegó muy bien a la carrera.
Enojado
Claudio Olivarez montó a Recargado, accionando desestribado hasta el poste de los 800, luego cuando el jinete se colocó los estribos, el caballo salió con mucha fuerza escapando del lote con varios cuerpos hasta el ingreso a la recta.
—El caballo es mal largador; por eso el cuidador me dijo que lo largue desestribado, que de esa manera sale bien y que en los 800 lo estribe, para que no se enoje; pero cuando me acomodé en los 800 el caballo se puso loco, empezó a sacar ventaja y a partir de los 700 se fue lejos y arriba se apagó mucho, sin tener el final que hubiese tenido. La idea era de correr adelante, pero no de la forma que lo hicimos.
Buena entrega
Anjiz Green tuvo su segunda salida a la arena y lo hizo realmente muy bien, ya que tras venir en el fuego de la carrera, arriba quedó segundo, sin entregarse en ningún momento; Juan Alberto Márquez estuvo en su montura.
—Bárbaro corrió el caballo, yo lo había floreado hace un tiempo en 1.800 metros y me había dejado una muy buena impresión, después lo pasó otra vez y lo llevó a Buenos Aires, él siempre trabajó muy bien.
—Te ganó un gran caballo...
—Sí por supuesto, pero el mío la peleó lindo, aparte se ve que es un galopador, quise correr adelante, pero vi que el de Olivarez venía desestribado y un poco descontrolado, por eso me tuve que quedar atrás, pero siempre con buena acción aparte se la aguantó, porque el otro llegó con fuerza pero el mío no se entregó nunca.