Al margen de la crónica

Ajustarse el cinturón

Gran parte de la población está ya molesta por la falta de resolución del conflicto entre gobierno y el campo que lleva prácticamente un año de intensa duración. El cansancio es tanto para los espectadores como para los actores del sector productivo mucho más habituados a trabajar en el agro y en la ganadería que estar al costado de una ruta exponiendo su posición.

Ante esta situación, la decidida acción de la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, de presentarse a la reunión que tres de sus colaboradores mantenían con la llamada Mesa de Enlace en el ministerio de la Producción fue bien vista por la población y evitó profundizar un conflicto aunque todavía persisten dudas sobre si se empezó a resolver el diferendo.

El tiempo y la actuación de la Jefa de Estado permitirán saber si la sorpresiva aparición en la reunión le sirvió para recomponer su deteriorada imagen ante la opinión pública. Algo de esa recuperación pareció insinuarse cuando en embarró en Tartagal, Salta, para conocer los destrozos que hizo el temporal.

Pero la foto de la salida del ministerio de la Producción permitió observar a la presidente infringir una norma por la cual uno de los ministerios, el de Justicia y Seguridad, viene haciendo fuerte hincapié especialmente en campañas publicitarias: el uso del cinturón de seguridad. Cristina y su chofer recorrieron los pocos metros que separan la cartera que conduce Débora Giorgi con la Casa Rosada sin respetar una elemental norma de tránsito. Tal vez la costumbre de utilizar el helicóptero para desplazarse entre la Rosada y Olivos o el avión presidencial para ir hasta El Calafate u otros lugares del país, le hizo olvidar el pequeño detalle. La suerte pareció estar de su lado: en la zona no se observó ningún inspector de tránsito del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para que le hiciera la boleta o la advertencia respectiva.