Se carece de programas integrales
Hay asistencia circunstancial para
quienes viven en situación de calle
Desde la Subsecretaría de Acción Social municipal y el Cobem, asisten a quienes por distintas circunstancias permanecen en las calles de la ciudad. El último relevamiento, hecho el año pasado, arrojó casi 100 personas.
De la Redacción de El Litoral
Las veredas y los espacios públicos de la ciudad alojan a personas de todas las edades que, con la pobreza como denominador común, se alojan donde y como pueden. Deambulan de un lado al otro por distintos motivos: llegan de localidades vecinas para conseguir unas monedas para sobrevivir, porque la cordura los abandonó, porque la miseria los tiró a la calle o porque, en el menor de los casos, es una elección.
En las galerías del Museo Histórico -3 de Febrero y San Martín-, vive un joven cordobés. Nadie puede explicar cómo llegó hasta ahí; se lo ve perdido y se niega a abandonar el lugar. Según se supo, personal municipal le ofreció comprarle pasajes para que regresara a su provincia y hasta lo acercaron a la terminal de ómnibus, pero a las pocas horas regresó al museo. Ricardo vive y cuida coches en el centro. Para el barrio ya es un conocido y según manifestó la calle es el lugar que eligió para vivir. Lo que el común de la gente hace entre cuatro paredes, él lo hace en la esquina de Salta y 25 de Mayo.
En calle 25 de Mayo al 3500 una familia numerosa de Alto Verde pasa los días esperando vender artesanías. Allí comen, los más chicos juegan y los días con temperaturas agobiantes duermen la siesta abajo de los árboles.
Asistencia
El subsecretario de Acción Social del municipio, Carlos Medrano, señaló a El Litoral que en un relevamiento realizado en año pasado se contabilizaron casi 100 personas en la calle; 30 estaban de manera permanente.
Los lugares más comunes donde se alojaban son la zona céntrica, en avenida Blas Parera y deambulaban de plazas a plazas. “Intentamos ver la situación particular de cada uno y si están en la calle de manera transitoria hacer lo posible para que no estén más”.
Al respecto el funcionario explicó que en algunos casos se lo intenta llevar hasta su casa en la ciudad, si la tienen, al albergue ubicado en las inmediaciones del hospital Sayago o trasladarlos a otras localidades si no son de Santa Fe.
“Nos pasó con una pareja que encontramos viviendo en carpa en una plaza, eran de Rosario. Vinieron por un tema puntual y no se pudieron volver más, entonces los ayudamos a retornar”, ejemplificó Medrano. A veces, cuando la causa del abandono del hogar es una pelea familiar, el personal municipal suele intervenir para “limar asperezas” y que la persona sea aceptada nuevamente.
Medrano se refirió también a aquellos que son trasladados al albergue y que al poco tiempo vuelven a la calle. Según señaló, el lugar les genera responsabilidades de horarios y conductas que no están dispuestos a cumplir y retornan a la calle.
“Sería ideal poder tener un albergue del municipio, pero en este momento no se puede por el costo, tal vez en un tiempo se pueda lograr” anheló Medrano.
La situación es más difícil cuando quienes viven en la calle son menores de edad. En algunos casos, debe intervenir el juzgado de menores o la subsecretaría de la Infancia de la provincia.
“En un primer momento intervenimos nosotros, pero cuando se vuelve complicado debemos dar intervención a las autoridades pertinentes”, explicó Medrano.
Brigada nocturna
Los encargados de ejecutar el plan de asistencia del municipio es la brigada nocturna del Cobem a cargo de Víctor Hermosi.
El grupo, suele ocuparse de recorrer las calles de la ciudad durante la noche repartiendo pan, mate cocido y frazadas -particularmente en el invierno.
Jorge Torres y Silvia Strada, colaboran en la brigada desde hace mucho tiempo. “Hay gente que nos espera, saben a la hora que vamos, cuando se cambian de lugar nos avisan a dónde van a estar”, explicaron.
El personal del Cobem manifestó que desde el año pasado hasta ahora notaron un incremento importante de la gente que deambula por las calles y que necesitan asistencia.
“Hay muchos que llegan para ver si consiguen trabajo. Conocimos una parejita de Chaco que se vinieron a tener su hijo acá y se quedaron porque allá seguro que no consiguen trabajo y acá tienen más posibilidades”, explicó Torres.






