DESPUÉS DEL PARO AGROPECUARIO

Congestionamiento en puertos por protesta de trabajadores del sector

De la redacción de El Litoral

[email protected]

Corresponsalía Rosario/DyN

El primer día hábil después del paro de comercialización amenazaba ser muy agitado en la zona de los puertos del Gran Rosario, donde entre Puerto General San Martín y Villa Constitución se encuentran las terminales exportadoras más importantes del país. Una protesta del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (Supa), que reclama un incremento salarial, generó un caos de tránsito en la zona norte del cordón industrial del Gran Rosario, donde la congestión de camiones que pretendían descargar granos en las terminales no sólo bloqueó durante la mañana la Ruta 11 sino también la autopista Santa Fe-Rosario.

Gustavo Franco, director de Seguridad Vial, aseguró que se tuvo que poner en práctica un operativo para poder ordenar el tránsito en la Ruta 11 y en la autopista, donde se produjeron problemas serios de congestionamiento de vehículos.

Los problemas en el tránsito aumentaron con el correr de las horas, porque a la protesta de los estibadores, que se centralizó en la puerta de la planta de Terminal 6, se sumó un piquete de los transportistas, que decidieron también hacer su propio corte en la Ruta 11 al no poder descargar soja en las fábricas.

A esta compleja situación en las rutas se sumó además que un tren del Nuevo Central Argentino (NCA) no puede acceder a la planta de General Deheza y también tapona el camino.

Reclamo salarial

La protesta de Supa estalló luego de que en enero no se acordaran las pautas de negociación salarial, que todos los años se concretan en esta época. “Este tipo de negociaciones las hacemos cada año en enero con cada empresa, pero hay algunas industrias con las cuales no llegamos a un acuerdo”, manifestó Hermes Juárez, presidente de la Cooperativa de Trabajos Portuarios de San Lorenzo. Los estibadores, que pertenecen a la cooperativa y están adheridos al Supa, reclaman a las empresas un aumento salarial de 0,06 centavos por tonelada.

Según Juárez, la negociación para un aumento de sueldo se lleva adelante con la Cámara de Puertos Privados, que representa, entre otras, a seis empresas de la región, como Bunge, LDC, Cargill, Minera Lumbrera, Noble y Terminal 6.

Los trabajadores ya habían amenazado la semana que viene cortar los accesos a las terminales si no llegaban a un acuerdo, algo en lo que no pudieron avanzar las partes en conflicto.

Hoy a la mañana Alberto Ramírez, presidente de la cámara que agrupa a los puertos privados de la región, advirtió que “es muy difícil sentarse a conversar con la presión que significa el bloqueo de las terminales portuarias”.

Ramírez explicó que “los trabajadores del Supa se equivocan al cortar los accesos a las plantas. Los puertos y las aceiteras no tienen personal de estiba, sino que contratan a empresas que prestan servicios en las plantas. Tendrían que ir a protestar a estas empresas”.

“Un atentado”

Por su parte, el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, consideró como “un atentado contra la Nación” el paro agropecuario y las protestas que incluyeron cortes de ruta, y reclamó a los ruralistas “una nueva forma de reclamar o protestar”, sin piquetes.

Según Moyano, los cortes de ruta “no tienen más lugar para la discusión. Esta última medida ha sido rechazada por la gran mayoría de la sociedad. Bastaba ver los supuestos piquetes reducidos a un mínimo: esto significa que no tuvo el apoyo de la sociedad”.

En declaraciones a radio América, el líder sindical consideró que “cuando se insiste en una metodología que perjudica al conjunto, el reclamo pierde validez. Ellos también lo han visto, se han dado cuenta de que no pueden seguir insistiendo con esta metodología porque perjudican a todos menos a ellos, porque ellos siguen trabajando”.

Moyano señaló que mientras se llevaba adelante el paro agropecuario “paraban la ruta, pero tranqueras adentro se seguía trabajando. Era algo que no tenía sentido común, un absurdo total. Si uno para, tiene que parar la actividad de uno, no de otro. Sin embargo, ellos paraban a otros, y no la actividad de ellos. Ni siquiera fue un lock-out patronal: fue un corte de rutas que nos perjudicó a todos, menos a ellos, que son los que supuestamente reclaman una reivindicación: adentro estaban trabajando a full”, se quejó. “Este conflicto al que más afectó fue al transporte de carga. Había gente a la que paralizaban sin tener absolutamente nada que ver con el campo”, agregó.