Al margen de la crónica
Poderoso el chiquitín
Al margen de la crónica Poderoso el chiquitín Aedes aegypti no fue arquitecto de Ramsés II, ni lugarteniente de ningún otro faraón. Es apenas un mosquito; aunque no cualquier mosquito sino uno especial, que tiene el lomo que parece dibujado por Courreges, el diseñador que marcaba tendencia el siglo pasado con sus creaciones en dameros blancos y negros. El luminoso bicho es el vector que transmite, entre otras, la enfermedad del dengue. Esa dolencia, está tipificada por los especialistas como exclusiva de los países subdesarrollados y, además de clima tropical, para propagarse necesita de la pobreza. Tiene hábitos diurnos y está especialmente activo a media mañana y antes del anochecer. Como un animal doméstico, gusta de seguir a las personas, habita adentro o afuera, en lugares oscuros y frescos. La hembra, que es la hematófaga de la pareja, pica a todo organismo de sangre caliente -y le gustan los tobillos humanos- inmediatamente después del apareamiento para madurar sus huevos que deposita en agua limpia y que pueden contener vivos a los embriones por un año. Vive no más de un mes y su capacidad de vuelo no supera los cien metros. El detestable díptero que tanto sufrimiento está generando en muchas provincias del país, con tiempo y planificación, puede ser combatido con éxito. ¿Qué pasó? Como casi siempre ocurre en este bendito país, quienes están a cargo de cuidar de los ciudadanos, negaron hasta el hartazgo una realidad que, en corto tiempo, los excedió. Con prevención, o sea, información, y muchísimos menos recursos, hubiera podido paliarse este azote que se mueve por el resto del país en el cuerpos de los infectados; médicos y hospitales tampoco estarían desbordados. Como en el caso del Indec, en éste, quienes están a cargo de velar por la salud de las personas decidieron dibujar los números. Negaron los muchos casos y, por ejemplo, la ministra de salud de Chaco -y esposa del gobernador- salió a arremeter contra los mosquitos a bordo de su 4x4. Ironías al margen, algunas cosas están tan mal hechas que, hasta la frágil naturaleza de un mosquito, puede dejar al descubierto las incapacidades de muchos funcionarios. |
TODOS LOS DÍAS.
MIÉRCOLES
SÁBADOS
DOMINGOS