El titular de la UCR santafesina y el legado partidario de Alfonsín

Cáceres: “El Gallego sigue

haciendo de las suyas”

Luis Cáceres habla de la vuelta del hijo pródigo, a propósito de casos como los de Cobos o Carrió, pero hace también largas consideraciones sobre la necesidad de que la UCR “no mate” a los dirigentes que quedaron en sus filas.

Luis Rodrigo

[email protected]

“El Gallego sigue haciendo de las suyas. Consigue cosas imposibles: que se abrace y bese gente que se mataba hasta el día anterior, aquieta la pelota en un partido agitado. Nos abuena durante 48 horas. Me hace poner saco y corbata (cosa que en mí es inédito) y caminar no menos de 3 kilómetros en un día: dos hasta el cementerio y uno más para conseguir un taxi, después. Solamente el Gallego puede hacer este tipo de cosas”, dice Luis Cáceres sobre Raúl Alfonsín y el futuro de la UCR.

Cáceres habla de la vuelta del hijo pródigo, a propósito de casos como los de Cobos o Carrió, pero hace también largas consideraciones sobre la necesidad de que la UCR “no mate” a los dirigentes que quedaron en sus filas.

El “Changui” prefiere los conceptos a los nombres de los dirigentes, cuando se lo expone al dilema sobre qué hacer frente al desafío de la popularidad que han alcanzado quienes dejaron el partido.

Dice que no esperaba lo que ocurrió con la gente tras la muerte del ex presidente, sino que “lo anhelaba”.

“Creo que él nos para la pelota, y que nos la deja frente al arco, sólo el Gallego puede hacerlo: nos marca la necesidad de recomponer el sistema de partidos si es que queremos fortalecer el sistema democrático -cuando están destruidos- y nos marca la necesidad de ser coherentes, y no sólo en el discurso: porque estoy harto de ver hipócritas que toman discursos como por ejemplo la coherencia entre el decir y el hacer, y luego son absolutamente incoherentes a lo largo de su historia y a lo largo de su vida”, subraya el ex diputado nacional.

Una disyuntiva

En lo personal, “desde hace años, planteo que las cosas van a andar mejor en la Argentina cuando revaloricemos el papel de la historia. No para volvernos historiadores, sino para buscar en la coherencia de la vida de las personas, la tranquilidad o la intranquilidad, según el caso, de que lo que están diciendo es lo que realmente han hecho, y por lo tanto nos da la confianza de qué es lo que van a seguir intentando hacer realmente”.

El fortalecimiento del sistema de partidos “nos plantea la necesidad de fortificar la UCR en lo que ha sido el ejemplo de su vida y el deseo de una Argentina más justa, más fraterna, más solidaria, pero muy esquiva para ser construida en el consenso, para aunar fuerzas y mover las piedras que los argentinos tenemos en el camino”.

Lo que ha vivido el país en las últimas horas “nos lleva a una disyuntiva a todos los que lo hemos querido, que lo queremos y que lo seguiremos queriendo -y tal vez, de hacernos un replanteo- sobre lo que pensábamos hacer o hasta dónde pensábamos llegar...”, reflexiona.

“Es como que cada vez que uno está por descansar -confiesa- sentís como que te golpean la puerta y te proponen la necesidad de un esfuerzo más. Son análisis, decisiones y valoraciones que algunos tendremos que tomar, medio apuradamente por el tema de los tiempos políticos... en estos días”, desliza.

Expulsiones y urgidos regresos

“Si vos te vas un par de años atrás, cuando los que hoy se besan andaban con la guadaña en la mano, matándose, este humilde servidor, desde Santa Fe, estaba en contra de suspensiones y expulsiones”, en el partido.

Cáceres recuerda que cuando se inhabilitó de por vida a Julio Cobos, por su candidatura a vicepresidente, “planteaba que había que tener la cabeza fría, que era un momento de gran confusión política en un partido que había dejado de hacer política y discutir internamente. En ese contexto, mientras el Comité Nacional y en otras provincias se expulsaba y se suspendía gente -que ahora están buscando cómo hacen para levantar esas sanciones- en Santa Fe no se tuvo ninguna de esas actitudes. Frente a las candidaturas fuera de la UCR en la provincia, se planteó, creo que racionalmente, que hubiera un proceso de reafiliación, porque era una manera de ratificar la voluntad de pertenencia.

“Como diciendo a partir de ahora, vos que estás en tal partido o tal frente y decís que sos radical, bueno, reafiliate, se te reconoce toda la antigüedad y desde entonces empezamos todos a acatar las reglas, sino es volver a las montoneras. En 8 meses, se reafiliaron 40 mil personas sobre un padrón que antes tenía 220 mil, pero amigos que están en otro partido, en otro frente, nos lo cuestionaron judicialmente y nos tumbaron el padrón -instancia que espera sentencia en la Cámara Electoral de Buenos Aires-; sin padrones quedó sin poder hacerse la convocatoria que íbamos a hacer en diciembre y en abril a internas”, sostiene sobre la difícil realidad partidaria local.

///

ADEMÁS

Entre el ombligo y el horizonte

Cáceres no duda en ser partidario de “la vuelta del hijo pródigo” pero advierte que para la reconstrucción del radicalismo deben estar todos: los que se fueron pero también los que se quedaron.

“Lo digo medio en representación de una generación que ha sido “puenteada’, y que tal vez por pudor no lo manifiesta”, dice Cáceres cuando se menciona al vicepresidente Julio Cobos.

“Los que nos hicimos a la vida política dentro del partido en el marco de una escala de valores, tradicionales y fundacionales de la UCR (y que se fueron desdibujando estos últimos años), formamos parte de una generación que, como algo natural, confiaba en suceder a la anterior... pero la generación que vino después de nosotros no lo hizo con los mismos valores”, advierte.

“Trato de facilitar y generar la vuelta del hijo pródigo. Pero la pregunta del millón es si con ellos uno puede (o no) tener la tranquilidad de que lo que va a salir va a ser bueno. Porque parece que lo que tuvo coherencia, lo que tuvo una conducta, una militancia... al cadalso. Es más, parece que a los coherentes hay que ocultarlos, como si generara temores en los que fueron saltimbanquis de la política y en más de una coyuntura, y cuando tenían que decidir entre mirarse el ombligo y mirar el horizonte, hicieron lo primero”, dijo.

1_fr.jpg

Luis Cáceres reitera la necesidad de fortalecer la estructura de los partidos políticos.

Foto: Flavio Raina