De la historieta a la realidad

La sexualidad en los niños, o cómo aprender jugando

Una atractiva exposición montada en Ginebra, destinada a chicos de entre 9 y 14 años, procura responder todas aquellas preguntas vinculadas con su sexualidad y que nunca harían a un adulto. La inauguración de la muestra encendió una polémica entre sus promotores y referentes conservadores.

Marta Ragel

Agencia EFE

Qué se siente cuando uno se enamora, cómo se hace el amor, de dónde vienen los niños y qué es la pubertad, son algunas de las cuestiones que se explican de forma gráfica y divertida en la exposición “Zizi Sexuel”, que acaba de estrenarse en Ginebra.

Destinada a niños de entre 9 y 14 años, esta exposición muestra con paneles y máquinas interactivas las nociones más básicas de las relaciones de pareja y los cambios físicos que se producen a esa edad.

Aunque la exposición ya cosechó un gran éxito en París, donde recibió más de 360.000 visitas, su estreno en Ginebra estuvo precedido por una gran polémica, que fue liderada por la Asociación Rehacer el Colegio, ante la decisión de la mayoría de los centros educativos de la ciudad de organizar visitas escolares al evento.

Sólo los niños que cuenten con la autorización firmada de los padres asistirán a la exposición, donde el profesor permanecerá cerca para resolver posibles dudas, bien durante el circuito o en la clase destinada a tal efecto, donde los menores podrán merendar y hacer comentarios. El título de la muestra ya es de por sí elocuente, pues el “zizi” es una forma popular, pero educada, de referirse al órgano genital masculino. La palabra es muy utilizada en las historietas de Titeuf, un personaje muy popular entre los menores francófonos, que está en la adolescencia y que se encuentra atraído y a la vez repelido por lo que significa esa etapa.

Las dudas de los más pequeños son también las dudas de Titeuf, que aprende junto con sus amigos y la chica que le gusta cuestiones sobre el amor o cómo es el beso perfecto. Aunque Titeuf les habla a los menores en su propio idioma y de manera delicada, hay veces en las que las palabras se quedan cortas y hay que entrar en un túnel donde te rodean corazones rosas y te envuelve música romántica para sentir algo parecido al amor.

Deshojar la margarita para saber si te quiere, organizar una cita en el cine, abrazar un corazón para medir tu amor, escuchar los diferentes tipos de beso que existen o componer una poesía para esa persona especial, son algunas de las actividades a través de las cuales los más pequeños pueden adentrarse un poco en ese mundo reservado a los adultos y que comienza a interesarles.

Y es que en la preadolescencia uno ya es consciente de que los niños y las niñas son diferentes, pero aún no se tienen nociones básicas sobre los cambios que están

viviendo en su cuerpo.

Para reconciliarles con su físico y ayudarles a comprender esta etapa, la exposición les muestra cosas tales como dónde saldrá más vello, por qué huelen diferente o qué es el acné juvenil.

Rodeada por paneles que impiden la visión desde el exterior, se encuentra la zona “Prohibida para los adultos”, donde los preadolescentes podrán revisar sus nociones de anatomía sexual, aunque esta vez de manera más práctica.

Puede que este apartado sea de los más controvertidos, ya que es allí donde los menores podrán aprender qué es una erección o la velocidad con la que se expulsa el semen presionando sobre una bomba de aire instalada en el suelo. Para cuestiones más teóricas, hay pantallas interactivas en las que se puede preguntar, por ejemplo, “¿qué es la homosexualidad?” y escuchar a través de los audífonos que “no es una enfermedad ni un defecto”.

El apartado de “Hacer el amor” muestra el cómic en el que Titeuf le cuenta a los amigos en qué consiste este acto, en el que chico y chica se conocen, intiman, se desnudan, se produce la erección y la excitación femenina y posteriormente el coito.

Si algo tiene esta exposición es que no deja de repetir que el acto sexual debe de hacerse siempre cuando uno está preparado y tiene ganas. “No es necesario estar enamorado, pero cuando se hace estándolo, es increíblemente mejor”, explica uno de los paneles.

Y al hacer el amor hay que tomar medidas para no contagiarse de ninguna enfermedad y evitar que la chica se quede embarazada, tal y como explica el último de los apartados de esta exposición donde se habla del condón y la píldora.

También hay máquinas interactivas donde los pequeños podrán aprender el proceso del embarazo desde la fecundación hasta los hábitos que perjudican o benefician al feto.

La exposición “Zizi Sexuel” permanecerá abierta en Ginebra hasta el 28 de junio para mostrarle a los preadolescentes lo que pronto descubrirán por ellos mismos, aunque un poco más en profundidad que como suelen explicarlo los libros de ciencias naturales y de manera más interactiva, visual y lúdica.

La sexualidad en los niños, o cómo aprender jugando

El dibujante suizo Zep y su colega francesa Helen Bruller, posan en la cortina de acceso a la exposición ginebrina. Mientras estuvo montada en París, la muestra recibió más de 360.000 visitantes.

Foto: Agencia EFE

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ADEMÁS

Titeuf, un chico de unos diez años protagonista de un cómic de inmenso éxito en Francia y traducido a diez idiomas, es el guía que acompaña a niñas y niños de entre nueve y catorce años por las distintas secciones de la exposición

El amorómetro, el pubertomátic, el rally de los espermatozoides y la carrera hacia el óvulo son juegos ligeros. La muestra protege la inocencia de aquellos preadolescentes que todavía no entienden nada y, al mismo tiempo, responde a las dudas precisas de los más adelantados.

Titeuf, el ocasional héroe, es un niño que ronda los diez años de edad, de mechón rubio y rebelde, hijo de un padre sin trabajo y un ama de casa. El muchacho no es un buen estudiante, su cabeza está más interesada en otras cosas, sobre todo en aquellas que le están prohibidas o fuera de su alcance, como Nadia, una jovencita atractiva y pizpireta. Son alumnos de un colegio público, chicos normales y corrientes, víctimas de los videojuegos, las películas de extraterrestres y la televisión, interesados, como todos a su edad, por el sexo y asuntos por el estilo. Las peripecias de Titeuf se presentan en forma de historietas de una página que giran alrededor de su vida diaria. En ellas se alternan sus previsibles travesuras y anécdotas cotidianas con otras páginas ocasionales en las que nos acercamos a la visión que tienen los niños de temas sobre la vida o la sociedad, del complicado “mundo de los adultos”, como los padres separados, el sida, la inmigración o la pobreza.

Titeuf, guía de la recorrida