Confrontación con las Bolsas
Retoma la Afip un control sobre
la comercialización de los granos
Confrontación con las Bolsas
Retoma la Afip un control sobre
la comercialización de los granos
Ricardo Echegaray fundamentó la medida en la gratuidad del procedimiento. Pero las entidades cerealeras replicaron que las obleas se daban en forma gratuita y con un servicio correcto.
De la redacción de El Litoral
DyN
El gobierno nacional dispuso incrementar desde mayo próximo el control estatal que requiere la comercialización de granos, cereales y oleaginosas, a través de las autorizaciones que darán la Afip y la Oncca en esta operatoria, que hasta el momento realizaba la Bolsa de Cereales.
El anuncio fue realizado por el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), Ricardo Echegaray, quien indicó que la tramitación de los permisos “será gratuita” desde el primero de mayo próximo.
El Estado retomará así -a partir de la resolución 2595 del organismo fiscal- desde el mes próximo el control de las autorizaciones que se requieren para permitir la comercialización de granos y oleaginosas.
Desde las Bolsas de Rosario, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Bahía Blanca, emitieron un breve comunicado aclarando que “el otorgamiento de las obleas siempre se dio con diligencia y en forma gratuita”. Las entidades granarias ayer, en el que obviaron criticar abiertamente la decisión oficial.
“La Afip habló de abaratar costos para los productores, pero el servicio de las obleas tiene costo cero”, insistió el presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Ricardo Forbes.
Por su parte, Melchor Amor Arranz, titular de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, apuntó que la medida de la Afip “es apresurada e inconsulta. Las instituciones estábamos haciendo una tarea correcta y desconocemos el motivo de esta decisión”.
“Si es por costo económico o eficiencia no había problemas; veremos los resultados con el nuevo esquema. Por el lado de las instituciones, hay una disminución de los recursos, pero no se va a afectar el funcionamiento de instituciones centenarias”, apuntó el santafesino, que el lunes presidirá una reunión directiva a para evaluar la situación.
Nuevo trámite
En una primera etapa, el trámite -que en la actualidad deben autorizar las Bolsas de Cereales- se realizará “en un 50 por ciento vía Internet y en un 50 por ciento en forma manual”, explicó Echegaray, quien, sin embargo, confió en que “en unos 30 días” después de comenzada la operatoria se podrá realizar íntegramente a través de la web.
Esta medida se suma a la que estatización de la entrega de cartas de porte que a principios de año tomó el gobierno, las cuales eran concedidas por la Federación Agraria Argentina (FAA).
Asimismo, la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), a cargo de Emilio Eyras, firmó un convenio de asistencia y colaboración con el Instituto Nacional de Semillas con el objeto de ampliar la competencia de ambos organismos y el intercambio de información.
A través de las resoluciones promovidas de manera conjunta por la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) y la Oncca, 2588 y 3198/2009, se dispuso que los operadores del sector agropecuario podrán cancelar sus deudas tributarias con las compensaciones y los aportes no reintegrables que otorga el Estado a quienes comercializan sus productos en el mercado interno.
EL DATO
Advertencia
La incertidumbre por la política oficial retrajo la rentabilidad y la inversión. Con menos fertilizantes, bajaron los rindes pero se empeoraron las condiciones de los suelos. Ante la próxima campaña de trigo, el Inta de Balcarce advirtió que la relación de precios del cereal y los fertilizantes continúa siendo poco propicia. Por lo tanto, recomendaron ser “muy eficiente para tratar de minimizar el impacto de dicha relación” y lograr mayor eficiencia por la “aplicación de un paquete de medidas técnicas específicas desarrolladas para cada zona productiva de trigo del país”.
El organismo recaudador prometió controles gratuitos y transparentes, según dijo Echegaray. El campo teme otra barrera burocrática del kirchnerismo a la producción.
Foto: Télam
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análisis
“Yuyo” maltratado
Gladis de la Nova
Los números provocan escalofríos; al maltratado “yuyo” casi no le quedó resto para llegar con productividad aceptable al final del ciclo. En la campaña en que batió récords de superficie sembrada, se derrumbaron los rindes por una conjunción de adversidades que, con la sequía como eje, encontró a su principal enemigo en la obstinación y el encono oficial.
La alícuota de retenciones sigue en un confiscatorio 35 %, y marcó el territorio entre productores y gobierno; otra parte relevante la aportó la maraña operativa de la Oncca.
La consecuencia inmediata fue un recorte fenomenal en los volúmenes de cosecha que se proyectaban; no pocos ya habían rebajado los cálculos a los niveles más bajos desde fines de los ‘90.
Las plazas mundiales aprovechan de maravilla las cotizaciones: al caer estrepitosamente la cosecha sudamericana de soja, los precios suben sin parar y llegan al valor más alto del último semestre, determinando -incluso- fuertes intervenciones de fondos que, esta vez, no saltarán el cerco con la facilidad de otras ocasiones.
Además, éramos pocos y... el gobierno decidió dar un golpe de timón que, en este caso, involucró a los industriales del sector, al eliminar la reducción fiscal que facilitaba el ingreso de soja importada de los países vecinos, bajo el argumento de favorecer el precio que perciben los productores locales.
La intención apuntaba a otro objetivo: apresurar ventas de la oleaginosa que los chacareros guardan desde el año pasado, además de incrementar la oferta de la que están trillando y ofrecen con cuentagotas en el circuito local. No sólo se afectó a la industria molinera, que ahora padece la falta de mercadería, sino que el recorte en los ingresos afectará tanto al campo como a las arcas fiscales.
Todo al mismo tiempo y a dos meses de las elecciones. Las perspectivas tampoco son alentadoras cuando resta trillar casi el 50 por ciento de la siembra de este ciclo: los rindes son alarmantes, 30 por ciento por debajo del ciclo anterior y alejado de la media histórica. No hay región que se salve a la hora de contabilizar las caídas.
De cara a este escenario, quedan pocas dudas respecto de que 2009 será recordado, entre otros desencuentros, como el año en el cual hasta el “yuyo” se rebeló contra las políticas oficiales. Aunque no fue la excepción dentro del espectro granario productivo, que mostró un derrumbe sin precedentes, pero ése, es otro tema.