Fue juzgada por espiar para Estados Unidos

Irán: ocho años de cárcel para periodista irano-estadounidense

El padre de la periodista denunció que su hija fue “engañada” para que confesara, a cambio de la promesa, no cumplida, de ser liberada.

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AFP-EFE

La periodista irano-norteamericana Roxana Saberi, juzgada en Irán por espionaje en favor de Estados Unidos, fue condenada a ocho años de prisión, pese a los llamamientos de Washington para que sea liberada, informó hoy su abogado.

“Roxana Saberi fue condenada a ocho años de prisión y yo voy a apelar”, dijo el letrado, Abdolsamad Joramshahi.

El padre de la periodista denunció que su hija fue “engañada” para que confesara, a cambio de la promesa, no cumplida, de ser liberada.

“Roxana nos dijo que nada de lo que confesó era cierto, pero que la habían intimidado y le dijeron que si cooperaba sería liberada”, afirmó Reza Saberi, sin precisar cuándo tuvo lugar la conversación con su hija.

El juicio comenzó el lunes pasado ante el tribunal revolucionario de la capital, y duró sólo un día. “La periodista fue autorizada a expresarse ante el tribunal para su defensa”, había declarado el martes el portavoz de la justicia, Ali Reza Jamshidi.

Según él, “Saberi estaba acusada de espionaje en favor del extranjero (...), de Estados Unidos”.

El abogado tiene 20 días para presentar una apelación.

La mujer, de 31 años, nacida en Estados Unidos, está detenida desde fines de enero en la prisión de Evin, en el norte de Teherán. Es ciudadana norteamericana e iraní, pero Irán no reconoce el principio de la doble nacionalidad.

El 28 de febrero, su padre, Reza Saberi, decidió denunciar el caso a la prensa tras más de quince días sin noticias del paradero de su hija.

La condena fue dictada a pesar de las iniciativas diplomáticas del presidente norteamericano, Barack Obama, y de los llamados de la secretaria de Estado, Hillary Clinton.

Clinton había indicado a fines de marzo que una delegación norteamericana había entregado a una delegación iraní una carta en la que pedía la liberación de tres norteamericanos detenidos en Irán, incluyendo a Saberi, al margen de una conferencia sobre Afganistán en La Haya.

El portavoz de la Cancillería iraní, Hassan Ghashghavi, desmintió que se hubiera producido esa reunión y la entrega de una carta.

Sin fundamento

Su homólogo estadounidense, Robert Wood, afirmó el lunes que las acusaciones contra la periodista son “carentes de fundamento”. El miércoles afirmó que estaba “muy preocupado por este juicio”, que le parecía “lejos de ser transparente”.

Los padres de Saberi, que viven en Estados Unidos, llegaron a Teherán la semana pasada y pudieron ver a su hija por primera vez en la cárcel de Evin.

Después de la visita, su padre afirmó que su hija “había pensado en una huelga de hambre, pero abandonó la idea”.

Según el adjunto del procurador de Teherán, Hassan Hadad, Roxana Saberi “no tenía una acreditación de prensa y llevaba a cabo actividades de espionaje bajo la cobertura del periodismo”.

La periodista, que colabora con la radio pública norteamericana NPR, la británica BBC y la cadena de televisión estadounidense Fox News, fue detenida inicialmente por comprar alcohol, cuyo consumo está prohibido en la República Islámica.

Desde entonces, los cargos contra Saberi han fluctuado desde la compra de alcohol a la definitiva condena por espionaje.

Está instalada en Irán desde 2003 y las autoridades iraníes declararon que le retiraron su tarjeta de prensa en 2006.

Momento clave

La condena se produce en un momento de gran importancia en las relaciones entre Estados Unidos e Irán, que rompieron sus lazos diplomáticos en abril de 1980 tras consolidarse el triunfo de la revolución islámica que acabó con la monarquía del último Sha de Persia, Mohamad Reza Pahlevi, pro occidental.

Casi tres décadas después, el presidente norteamericano, Barack Obama, ha expresado su deseo de abrir una nueva relación con Irán si el régimen de los ayatolá abre el puño.

Aunque la respuesta por parte del régimen ha sido cauta y en principio favorable, en algunos sectores más conservadores ha sembrado inquietud.

Organizaciones de defensa de los derechos humanos y de la libertad de prensa han expresado, por su parte, su temor a que el caso Saberi se politice y sea utilizado como baza de una eventual negociación entre Irán y Estados Unidos.

Las libertades de prensa han sufrido un enorme deterioro en Irán en los últimos diez años, durante los que se han clausurado numerosas publicaciones críticas con el gobierno y han sido arrestados periodistas y bloggers.

En los últimos años, varios periodistas, investigadores y profesores con doble pasaporte estadounidense e iraní han sido retenidos y posteriormente liberados, entre ellos la periodista Parinaz Azima y la académica Haleh Esfandiari.

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Roxana Saberi colaboraba para la radio pública norteamericana NPR, la británica BBC y la cadena de televisión estadounidense Fox News. La periodista es ciudadana norteamericana e iraní, pero Irán no reconoce el principio de la doble nacionalidad.

Foto: AGENCIA EFE

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EL DATO

“Freelance”

Nacida hace 31 años en Nueva Jersey (EE.UU.), hija de padre iraní y madre japonesa, Roxana Saberi se crió en la ciudad de Fargo, en el Estado de Dakota del Norte.

Tras licenciarse en 1997 en Comunicación y Francés por la Universidad Concordia, en Minnesota, cursó un master en periodismo en la Universidad Northwestern (Illinois) y otro en Relaciones Internacionales en la Universidad de Cambridge (Reino Unido).

En febrero de 2003 viajó a Irán con pasaporte de este país, donde trabajó como periodista “freelance”.