Estafas virtuales

Nuevas oleadas telefónicas para el viejo cuento del tío

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Las recomendaciones consisten en no aceptar llamadas de cobro revertido de desconocidos, ni brindar datos personales.

Foto: Amancio Alem.

A través de llamados que prometen premios o informan sobre falsos secuestros, pretenden conseguir tarjetas telefónicas o información. Las personas mayores son los blancos preferidos. Recomendaciones de la Policía y Telecom.

De la redacción de El Litoral

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Premios que incluyen estadías en lugares paradisíacos, órdenes de compra de aparatos tecnológicos, teléfonos celulares de última generación, autos, un millón de dólares... El señuelo puede ser más o menos atractivo, espectacular o convincente; lo preocupante es que el cuento del tío encontró un nuevo medio: el teléfono.

“Entré como un camión”, contó Roberto, que no es propenso a atender este tipo de llamadas, pero en este caso el discurso le pareció “sólido y convincente”. Un supuesto juez se comunicó telefónicamente a su casa para informarle que había ganado un auto 0 Km. Al principio, el hombre se mostró desconfiado, pero a medida que le iban proporcionando datos sobre su persona (dirección particular y comercial, ocupación, edad, etc.), se fue convenciendo de lo que estaba escuchando.

“Me tuvieron como 20 minutos en el teléfono. Cuando me piden que compre 10 tarjetas de teléfono, ahí me hizo el click y me di cuenta de que era todo una farsa. Pero el que me llamó era un excelente actor”, aseguró el estafado. Tiempo después le llegaron $70 de más en su factura telefónica; la llamada había sido a su cargo y desde Jujuy.

¿Qué consiguen quienes engañan a través del teléfono? En algunos casos, crédito telefónico, en otros, una transferencia de dinero. También pueden obtener datos acerca de quiénes viven en ese domicilio, sus horarios de entrada y salida, nivel económico, etc.

Malas noticias

Informar que un familiar sufrió un accidente o que ha sido secuestrado es otro de los artilugios a los que recurren estos profesionales del engaño. Ante la angustiante noticia, quien atiende el llamado se vuelve más vulnerable y brinda la información requerida.

Una estrategia bastante simple, pero no por eso menos efectiva consiste en sacar los nombres de la guía telefónica. Así, por ejemplo, si la línea está a nombre de un tal Raúl y atiende una mujer, dicen: “Lo tenemos a Raúl secuestrado”. Del otro lado, es muy probable que la persona diga: “¿Mi marido?”, con lo cual ya le está proporcionando información al que llama.

Conseguir información

También hay métodos más sutiles para obtener datos, como llamar con la excusa de entregar una encomienda o una carta documento y preguntar en qué horario hay gente en la casa. De esta manera, quien llama puede armarse un mapa con los principales movimientos del hogar, lo cual puede servir para un posible robo.

Otros llamados apuntan a conocer las medidas de seguridad del hogar. “Un día me llaman a las 9 de la noche desde una empresa que instala alarmas y me dicen: “En nuestra base de datos figura que Ud. no cuenta con ningún servicio de alarma, ¿es así?’. Enseguida le respondo que no doy datos sobre mi casa y corto. Me pareció todo muy raro, sobre todo por la hora en la que llamaron”, contó María, una jubilada que vive sola.

Otra señora recuerda que recibió un llamado en el que le decían que su hijo había sufrido un accidente y le preguntaban qué cobertura médica tenía. Como contestó que no tenían obra social, la comunicación se cortó abruptamente. Angustiada, la mujer llamó a su nuera y ahí se enteró que su hijo estaba sano y salvo. Posiblemente ésta sea una manera de obtener información acerca del nivel económico de una familia, según si cuenta o no con un seguro del hogar, tarjetas de crédito u obra social.

Pérdida de confianza

“Durante años compré a través del teléfono con mi tarjeta de crédito, pero después de la mentira que me hicieron creer, no pienso usar este medio”, se lamentó una mujer a la que engañaron con unos pasajes aéreos que “había ganado”. “Cuando uno compra en Buenos Aires, siempre te piden tu número de documento y un teléfono. De esta manera, no es muy difícil que hayan conseguido mis datos”, señaló como una posible explicación.

Por otra parte, es necesario tener en cuenta que cada vez más, las operaciones con empresas de servicios se realizan telefónicamente. En el marco de este anonimato -nunca le conocemos la cara ni al empleado del cable, el servicio de Internet o la compañía de telefonía celular- proliferan las relaciones virtuales. Es por esto que hay estar muy atentos para no caer en la trampa de una estafa telefónica.


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Recomendaciones

La idea no es fomentar la paranoia, sino advertir a la población para que al recibir un llamado, preste atención y no dé datos innecesarios.

Desde Relaciones Policiales recomiendan “ser cautelosos y no brindar datos personales, como número de documento ni de tarjetas de crédito”. Por lo general las personas mayores son el blanco más buscado, así como algún que otro desprevenido.

Consultados acerca de si las personas realizan la denuncia correspondiente, aseguraron que “hay muy pocas denuncias porque la gente quiere resguardar su privacidad” y detallaron que “para que la investigación avance, es necesario intervenir la línea para conocer el origen de las llamadas”.

En tanto, desde la empresa Telecom explicaron que “estas operaciones se concretan a partir de un llamado, generalmente de cobro revertido, en el que se solicita el número de las tarjetas telefónicas prepagas y la clave” para conseguir crédito telefónico. “Utilizan mecanismos de engaño que involucran desde simples concursos con la promesa de premios hasta anuncios de falsos secuestros familiares”, detallaron.

Cuando se utiliza el sistema de cobro revertido desde la cárcel, una grabación advierte que ese llamado se realiza “desde el servicio penitenciario”. Ahora bien, no todas las estafas telefónicas se realizan desde la cárcel, por lo cual Telecom aconseja que “no se acepten llamadas de cobro revertido de personas cuya identidad no le sea debidamente informada”.

Además, advierte que “no realiza llamados o verificaciones para determinar si un cliente posee tarjetas prepagas, ni solicita información referida a códigos que son de conocimiento exclusivo de los clientes”.