El “Bichi” con otro doblete puso a Colón arriba
Algún día tu hijo y el hijo de tu hijo preguntarán por Fuertes
Sólo la capacidad goleadora del “Bichi” podía destrabar el complicado cerrojo tucumano en Santa Fe. La leyenda continúa y se acerca el gol 100 en Colón.

El “Bichi” Esteban Oscar Fuertes, con esa mítica casaca “20”, con la cinta de capitán y la estirpe de un goleador único e incomparable en Colón. Éste fue el segundo, el del penal en una jugada que él mismo gestó.
Foto: Pablo Aguirre
Darío Pignata
dpignata@ellitoral.com
Lo grita el de cuatro años que está “upa” de papá. Lo grita papá, orgulloso de poder llevar al chico a la cancha, siguiendo una tradición que va con la misma sangre (y luto..., obvio). Lo grita el abuelo, que a lo mejor ya no quiere más batallas a cielo abierto en la cancha y ahora disfruta sentado con unos mates adelante de la tele. El “Bichi” Esteban Oscar Fuertes es el goleador de una y todas las generaciones. Pensar que cuando llegó a Santa Fe en el “97 ese número que encerraba 70 gritos de la “Chiva” Di Meola en Primera División sonaba como algo inalcanzable, lejano, insuperable. Hoy, la cifra quedó bañada en gloria pero sepultada por esta carrera inoxidable con la camiseta número “20” rojinegra. Acaso se podría decir que es la “Chiva” Di Meola para el “Bichi” Fuertes lo mismo que fue “Pancho” Varallo en Boca para Palermo.
Se sabe, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) no lleva registro de goleadores. Siempre fue un trabajo periodístico. Entonces, más allá que el juez anotó “Cufré en contra” en aquel partido con Gimnasia y Esgrima de La Plata, el mismo Fuertes se hizo esperar por el doping —salió sorteado anoche junto con Oyola— y dijo: “Yo tengo 99 goles en mi cuenta y me gustaría llegar a los 100 en Santa Fe pero les prometo a todos que si me queda una con Tigre no la voy a tirar afuera. Siempre el equipo, Colón, estará por encima de cualquier jugador”.
Los que vivimos este tiempo creemos que no habrá ninguno igual. Quizás los que disfrutaron los 70 gritos de la “Chiva” Di Meola pensaban lo mismo en su momento y ahora tachan en el conteo imaginario que separa —nada— para llegar a los 100 festejos del “Bichi”. Cada vez falta menos para gritar el segundo “cien...cien...cien...” más importante de la historia, después del 5 de mayo de 2005 que marcó el jubileo por el primer siglo de vida. De paso, se transformará en el primer futbolista registrado por un club santafesino en llegar a esa cantidad redonda de goles en la Argentina. Los otros lujos, estadísticos, ya se los dio: 1) Goleador máximo del fútbol argentino en la temporada 2000 con la camiseta de Colón; 2) Goleador que ingresó al Club de los 100, donde se incluye a los jugadores que superan los 100 gritos en torneos locales.
Jugar en la Selección Argentina y salir campeón con Colón parecen sus materias pendientes. Porque al doctorado en gol está a punto de conseguirlo con la camiseta sangre y luto en los próximos días. Puede ser Tigre, Racing, Godoy Cruz, Gimnasia de La Plata, Estudiantes o Boca Juniors.
No son tantos los jugadores en actividad que marcaron más de 100 goles en el fútbol argentino: Palermo, Calderón, Sava, Fuertes. Y quedan menos si se buscan 100 gritos con una misma camiseta: Palermo en Boca y Fuertes en Colón. Su lugar reservado en la historia sabalera parece ser todos los días un poquito más grande. Se lo ganó solo, nadie le regaló nada. Sólo él sabe lo que sufrió esa tarde en La Bombonera cuando el equipo perdía y Falcioni lo relajó dejándolo sentado en el banco. Sólo él sabe lo que sufrió cuando preparaba el retorno del exilio en Chile y se volvió a romper los ligamentos cruzados. Fue allí donde apareció la intuición de Lerche para apurar el retorno del otro lado de la Cordillera: “Vení igual a Colón, qué mejor que tu casa para hacer la operación y la recuperación”. Con Mohamed en el banco encontró la química perfecta. Adentro y afuera de la cancha. Hoy su cara está en todas las remeras y ese número “20” no para de nacer. Lo lleva el nene, lo disfruta el padre y se emociona el abuelo. Es el ídolo indiscutido de Colón. Nunca es justo que un club se quede con un solo símbolo, pero llegado el momento la respuesta no admite dudas: Esteban Oscar Fuertes. El “Bichi”. O “El 20”.
Su vigencia goleadora es inversamente proporcional a las hojas del almanaque. Un grito impensado se está por escuchar. Hará tanto ruido como el de los 100 años. Fuertes, que ya quedó en la historia, va por más. No tiene límites. Con él, todo es posible.
Es por eso que algún día, de algún mes y de algún año pasará algo en Colón: tu hijo y el hijo de tu hijo preguntarán por él. Por Fuertes.

















