Polvo de oro en los dedos

polvo de oro en el alma

Por Graciela Pacheco de Balbastro

En su novela “El juego del Ángel” Carlos Ruiz Zafón dice que “cada libro, cada tomo que ves, tiene un alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte”.

Nunca la aseveración del autor español tuvo tanta razón como con el nuevo libro que ha publicado Gloria de Bertero. Su “Antología Poética (1979-2008)” es casi la biografía de la autora.

En impecable edición, desde el objeto físico libro es una invitación a adentrarse en una vida y conocer el alma que la anima. Impresionante portada en oro viejo, ilustrada por el magnífico bronce de Antonio Pujia “Belleza cubierta de hojas y flores”, deja la sensación al lector, que al hojearlo se le impregnarán con polvo de oro los dedos y que se pondrá dorada el alma.

Esta “Antología” es un racconto de la vida de la autora, volcada en versos. Es por eso que desde la dedicatoria a su esposo fallecido, el libro se abre con su poema “Bajo todos los cielos”.

En lugar de capítulos, los poemas se agrupan por centros de interés, por momentos de vida.

El primer grupo se corresponde a “La Familia”. De este capítulo es el poema “Costumbre”.

Costumbre

A mi padre

Costumbre de crecer la de tu hijo,

sentir sed de tu apoyo y tus abrazos,

abrevar en tu nombre los fracasos

al evocar lo que tu verbo dijo.

Costumbre de llamarte con un grito

si al corazón lo hieren a zarpazos.

Costumbre de quedarse entre tus brazos

hambriento de tiempo y de infinito.

Costumbre de sentirse indiferente,

saciado de distancias al regreso

aunque estalle de lágrimas el beso.

Costumbre de mirarte, simplemente,

justo, veraz, inextinguible lumbre,

cuando estrene en la vida, tu costumbre.

Continúa con los poemas agrupados bajo el título “El Amor”, le sigue “La Amistad”, luego “La Patria”, y finaliza con “La Vida”. A este capítulo pertenece el poema “Mi piel”.

Mi piel

Mi piel es este límite constante

que me envuelve.

Es esta red en absorción

de infatigables realidades

donde las huellas

digitales de la vida

me reflejan.

Es el espejo de mi contenido

en un proceso inverso.

Es el arca provisoria de mi ser,

hasta que Sea.

El libro se cierra con un Epílogo dedicado a “Las manos de mi madre” y termina con el currículo de la autora. Son ciento ocho poesías que llevan al lector en un periplo íntimo por una biografía poética. Gracia que se nos es dada como viaje entre la sístole y la diástole de toda una vida. La métrica diversa es utilizada como recurso para diferentes estados de ánimo, para distintos temas que se van enhebrando como las perlas de un collar. La antología en sí misma tiene un hilo conductor, un cordón umbilical desde el nacimiento del primer poema hasta el cierre con el último verso. Pero como es la vida misma latiendo, al lector le queda la esperanza de que no sea sea el último verso.