Más allá de Fray Bentos
Más allá de Fray Bentos
(AFP)
Fray Bentos no fue sólo la ciudad uruguaya que producía extracto de carne y corned beef, sino que caló en la cultura europea e incluso así se bautizaron tanques de guerra británicos, sostiene el historiador René Boretto, director del Museo que funciona en las viejas instalaciones del frigorífico Anglo.
Ese antiguo frigorífico emplazado en Fray Bentos (300 km al noroeste de Montevideo) funcionó desde 1862 hasta 1979. Pasó por manos de alemanes (Liebig), británicas (Anglo, desde 1924) y del Estado uruguayo (Frigorífico Nacional, desde 1968), antes de convertirse en 1989 en el Museo de la Revolución Industrial.
La Liebig’s Extract of Meat Company “desarrolló una gran cantidad de productos (...) siempre manteniendo una calidad esencial, por lo que Europa, como destino de esos productos, vio aparecer la palabra “Fray Bentos’ y la introdujo en su cultura gastronómica y, más que eso, en la forma de vivir” de familias y ejércitos, cuenta Boretto.
“La Liebig se jactó de haber cooperado con cien millones de cubos de carne para hacer caldos en la Primera Guerra Mundial (... que) llegaban a las trincheras acompañados de un jarro de metal y un soporte metálico con carbones que producían fuego y no humo”, relató.
Esos caldos “cumplieron en las trincheras una labor mucho más allá que la de un alimento”, dijo Boretto, que evocó las memorias que escribió un solado británico: “Lo mejor que pudo haberme pasado en la guerra fue, primero, que no me mataran, y después, haber tenido esas deliciosas tabletas Oxo (caldos) en las trincheras”.
En 1917, indicó Boretto, “cuando los primeros cinco tanques de guerra británicos se lanzaron al ataque del frente alemán en la frontera francesa-belga, en Ypres, uno de esos tanques fue bautizado (...) “Fray Bentos’, porque sus tripulantes decían sentirse como la carne enlatada que consumían”.
“Este primer tanque, en medio de un ataque, cayó dentro de una trinchera y desde allí, por más de 60 horas, sus tripulantes valientemente se defendieron del ataque furibundo de los enemigos alemanes”, indicó el historiador. “Cuando ocho de los nueve tripulantes consiguieron llegar, en medio de la noche, a la trinchera británica, fueron recibidos como héroes merecedores de medallas al mérito y al valor”. Ese tanque, “lejos de ser olvidado, fue recuperado por los alemanes, y en la Navidad de 1917 lo pasearon por las calles de Berlín ante el káiser Guillermo como uno de los más importantes trofeos de guerra. Una unidad de reemplazo fue bautizada “Fray Bentos II’ en 1918, y se dice que en noráfrica en 1943 otro tanque siguió la tradición”.
Una de las vitrinas del Museo en el que se historia el derrotero del frigorífico que se hizo conocido en todo el mundo y que jugó un importante papel en la Primera Guerra Mundial.
Foto: AFP