Si nadie obtiene el 50 % más un voto, habrá ballottage el 19 de junio
Elevada participación en el inicio de
los comicios presidenciales en Irán
Aseguran que la alta asistencia de votantes resultaría clave para que haya una segunda vuelta en la que perdería el actual presidente Mahmud Ahmadinejad.
AFP-EFE-Télam
Los iraníes empezaron a votar masivamente hoy para elegir a su presidente entre el ultraconservador Mahmud Ahmadinejad, que busca ser reelegido, y el ex primer ministro Mir Hossein Musavi.
“Hay muchos electores desde el inicio de la votación, los informes procedentes de las provincias nos muestran lo mismo”, dijo Kamran Daneshju, jefe de la comisión electoral del Ministerio del Interior.
Los colegios electorales abrieron a las 8 (hora local) y su cierre, previsto a las 18, podría aplazarse hasta la medianoche en función de la afluencia.
La tasa de participación de los 46 millones de electores invitados a votar es considerado un factor clave para permitir que haya una segunda vuelta, o incluso que Musavi, un conservador moderado, gane en la primera vuelta y se convierta en la segunda persona más poderosa del país después del guía supremo, el ayatola Alí Jamenei.
En la segunda vuelta de la elección presidencial de 2005, cuando Ahmadinejad, casi un desconocido en aquel momento, venció al ex presidente Akbar Hachemi Rafsandjani para sorpresa de todos, la participación alcanzó el 60 %.
Otros dos candidatos, el reformador Mehdi Karubi y el conservador Mohsen Rezai, también están en liza.
Ahmadinejad, de 52 años, cuenta con el voto de las clases más pobres para obtener un nuevo mandato de cuatro años, mientras que Musavi, de 67 años, apoyado por los reformadores, espera beneficiarse de un rechazo de la política del presidente saliente.
Los resultados oficiales serán publicados en las 24 horas posteriores al cierre de la votación, según Daneshju.
Si nadie obtiene el 50 % más un voto, una segunda vuelta será organizada el 19 de junio.
Un periodista constató la presencia de largas filas de espera ante al menos cinco colegios electorales del centro de Teherán.
El guía supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, votó justo después del inicio de los comicios. Dijo que deseaba que “la población se quedara tranquila e impidiera que hubiera tensiones en los colegios electorales”.
Una campaña inédita
La campaña electoral de tres semanas, que terminó ayer, fue marcada por un clima acerbo entre los candidatos, pero también por una atmósfera de fiestas callejeras, a un nivel inédito en la República Islámica.
El presidente Ahmadinejad acudió a votar temprano en un barrio del sureste de la capital. El presidente, que se presenta como “un servidor del pueblo”, pasó 40 minutos en una fila de espera antes de colocar su papeleta en la urna, según la agencia oficial Irna.
Luego, afirmó que “la decisión clara, firme y revolucionaria del pueblo le ofrecerá un futuro brillante y progresista”.
Musavi, que también votó en Teherán, interpretó como “un buen augurio” la fuerte participación.
Pero instó “a los responsables a vigilar las urnas electorales” y señaló que recibió informaciones de que algunos de sus “representantes no fueron autorizados a actuar como observadores” en algunos colegios electorales.
La campaña reflejó las divisiones profundas sobre el futuro de Irán después de los cuatro años en el poder de Ahmadinejad.
Sus adversarios criticaron su retórica violenta durante la crisis nuclear y contra Israel, que contribuyó a aislar el país.
El presidente saliente retomó la bandera de la justicia social y de la defensa de los más pobres, que ya había usado en 2005. Endureció su discurso con ataques personales contra Musavi, al que acusa de ser apoyado por los “aprovechadores” del régimen.
“Mentiras”
Musavi, por su lado, que regresó con fuerza a la política iraní tras 20 años de ausencia, denunció las “mentiras” del presidente sobre su balance económico y su política populista.
Musavi y los otros dos candidatos -ambos con pocas chances- dicen que su postura irreductible en la disputa nuclear con Occidente y su retórica contra Israel provocó un aislamiento de Irán en la comunidad internacional y que su política económica hizo que millones de iraníes cayeran en la pobreza.
No se esperan grandes cambios en la política nuclear tras las elecciones, ya que la política exterior y los asuntos estratégicos del país son competencia de los clérigos que gobiernan Irán, en última instancia del líder supremo, el ayatola Ali Jamenei.
Pero un mandatario menos radical y confrontativo que Ahmadinejad podría impulsar una distensión en las relaciones con Estados Unidos y Occidente que eventualmente permita avances en las negociaciones por el programa nuclear, según analistas.






