Al margen de la crónica

Bemberg y su mirada diferente

Fueron muy pocas las películas argentinas que, a lo largo de ocho décadas, consiguieron llegar una instancia de competición para acceder al preciado premio Oscar a la mejor película extranjera. No por falta de mérito o talento, ya que cualquiera que haya seguido mínimamente la evolución del arte cinematográfico de estas latitudes puede fácilmente nombrar cuatro o cinco excelentes realizaciones sin pensar mucho.

Desde que Sergio Renán perdió ante Federico Fellini en 1973 cuando “La tregua” compitió contra la grandiosa “Amarcord”, únicamente un puñado de producciones “locales” pugnaron por la preciada estatuilla. Aunque tan sólo una, “La historia oficial” consiguió traerla a una Argentina que por entonces retornaba a la democracia.

Y entre esas escasas producciones se destacó una que estos días cumplió 25 años y fue realizada por una de las más interesantes directoras del país. Se trata de “Camila” de María Luisa Bemberg, protagonizada por Susú Pecoraro, Imanol Arias y Héctor Alterio. Una recreación de la historia real de la aristócrata Camila O’Gorman quien provocara un gran escándalo por el que terminó fusilada en tiempos de Juan Manuel de Rosas por su relación con el sacerdote Ladislao Gutiérrez.

Más allá de su reconocimiento internacional, lo significativo de repasar la filmografía de Bemberg -donde “Camila” ocupa un espacio privilegiado pero también sobresalen “Yo, la peor de todas” y “De eso no se habla”- es ver el mundo desde una óptica diferente. Todos sus trabajos exudan un fuerte compromiso y una especial sensibilidad hacia el papel que la mujer tuvo en distintas épocas, reivindicando sus luchas y mostrando sus problemáticas. No son muchos los cineastas cuya “mano” es reconocible en todo el cúmulo de su obra. María Luisa Bemberg forma parte de esa minoría.