Una institución que influyó positivamente en la ciudad y zona
Tostado: Escuela Normal 9
conmemora sus 50 años
El profesor en Ciencias de la Educación, Rogelio Berraute, fue designado en ese momento para organizar este establecimiento, que con el nombre de Domingo Faustino Sarmiento comenzó a funcionar en 1959.
De la redacción de El Litoral
Durante la primera gobernación del Dr. Carlos Silvestre Begnis surgió la idea y luego el convencimiento de habilitar una Escuela Normal en Tostado al estilo de las que ya funcionaban en Coronda, Reconquista, Rafaela, Casilda, Cañada de Gómez, Venado Tuerto, Villa Constitución y Santa Fe.
“Ésta era la época en la que el departamento 9 de Julio era recorrido por el carromato escuela-vivienda de la bien recordada Angelita Peralta Pino”, recordó el profesor Alberto Prieto.
La entonces Inspección General de Escuelas Normales designó al profesor en Ciencias de la Educación, Rogelio Berraute, para organizar la Escuela Normal Nº 9, que con el nombre de Domingo Faustino Sarmiento comenzó a funcionar en 1959 con el Ciclo Básico Completo y el 4º año o 1º año del ciclo Magisterio con la base de los alumnos provenientes del instituto privado que cerró sus puertas. Para Tostado, comenzó una revolución educativa que influiría positivamente en el progreso de la ciudad y zona de influencia.
A comienzos de 1960, el profesor Berraute es comisionado para organizar la Escuela Normal Nº 10 de San Javier; y la dirección de la de Tostado fue ejercida por el Prof. en Ciencias de la Educación Zapata Soñé, acompañado en la vicedirección por la profesora de Matemática, Amelia Iglesias Cima que había estado a cargo del instituto privado.
En 1961, el profesor Zapata Soñé asumió como director titular por concurso en la Escuela Normal de Reconquista; y por igual concurso lo hizo en Tostado el profesor de Filosofía y Pedagogía, Dante León Morales.
Prieto fue incorporado a la planta docente como profesor de Historia y Geografía en 1960 y como vicedirector en 1963 al ser trasladado el profesor Morales a la Escuela Normal de Cañada de Gómez. “Eran años de innovación y labor educativa, con los inconvenientes propios de la falta de infraestructura y los golpes de Estado que produjeron cambios en el Ministerio de Educación y con ello en las políticas educativas y planes de estudio”, agregó Prieto.
En 1967, “la política educativa nacional, a la que adhirió la provincia, destruyó las escuelas normales. Mientras la Nación las transformaba en escuelas normales superiores, la provincia optó por sustituirlas por unidades académicas con departamentos de Enseñanza Media y Superior.
En ese momento, “la Escuela Normal de Tostado se transformó en Instituto de Profesorado del Nivel Elemental Nº 9, con departamento de Enseñanza Media y de Enseñanza Superior bajo una misma conducción académica y a comienzos de 1980 se dividió en dos instituciones independientes: la Escuela de Enseñanza Media Nº 332 y el Instituto Superior del Profesorado Nº 9 que como herederas de la Escuela Normal Nº 9 no deben dejar en el olvido sus orígenes”, resaltó Prieto.
“Revolución educativa”
Prieto destacó que “durante esa progresista gobernación -la de Sylvestre Begnis-, “se produjo una verdadera revolución educativa en el nivel medio de la enseñanza donde las Escuelas Normales adquirieron un rol preponderante al establecerse el “profesor con dedicación exclusiva” y pagado por cargo en reemplazo del profesor ómnibus que debía acumular horas cátedras entre varias escuelas para poder subsistir, la doble jornada educativa con horas cátedras de 80 y 90 minutos”.
A su vez, “los departamentos técnicos coordinaban los programas de estudio a nivel de materias afines o de proyecto escuela como así también promovían las actividades extracurriculares para que los alumnos tuvieran un espacio de contención y expresión que los alejara de la calle y les proporcionara educación y experiencia de vida acorde a las motivaciones culturales de su comunidad”.




