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Política
Edición del Jueves 02 de julio de 2009

Cambios en el gabinete

Por ahora se fue Jaime, pero

después le tocaría a Moreno

De la redacción de El Litoral

politica@ellitoral.com

CMI/DyN/Télam

La Casa de Gobierno fue en las últimas horas el centro de insistentes versiones sobre nuevas renuncias en el equipo de la presidenta Cristina Fernández, aunque el único cambio confirmado fue la designación de Juan Pablo Schiavi como secretario de Transporte, en reemplazo del cuestionado Ricardo Jaime. En tanto, el titular de Comercio Interior, Guillermo Moreno, también mencionado como uno de los posibles renunciantes, fue confirmado por ahora en el cargo.

De esta manera, Jaime se transformó en la segunda salida del gabinete nacional luego de la renuncia, el mismo lunes posterior a las elecciones, de Graciela Ocaña como ministra de Salud. Tanto Moreno como el ministro de Economía, Carlos Fernández, a quien los trascendidos habían incluido entre los que podían abandonar el gobierno, estuvieron presentes en el acto de juramento del flamante titular de Salud, Juan Luis Manzur, pero fue notoria la ausencia de Jaime.

Aunque en la Casa Rosada hubo silencio con respecto a su renuncia, el propio ex funcionario uno de los más cuestionados y denunciados judicialmente del Gobierno nacional- confirmó que había presentado su dimisión en forma indeclinable “por razones personales” y ratificó su compromiso con el proyecto kirchnerista: “He cumplido una etapa y ratifico plenamente mi pertenencia, mi lealtad, mi compromiso y mis convicciones con el proyecto que lleva adelante desde el punto de vista político e institucional, la compañera presidenta y el compañero Néstor Kirchner” dijo a la agencia oficial Télam.

Además, anticipó que trabajará “fuertemente por el peronismo” en la provincia de Córdoba junto al ex candidato a senador del Frente Para la Victoria Eduardo Acastello: “No necesito ocupar un cargo para trabajar en este proyecto”, aseguró.

Lecturas y señales

Fuentes del gobierno señalaron que Jaime presentó su renuncia este lunes, tras realizar una lectura política de los resultados de las elecciones legislativas, entre ellos el fracaso sufrido por Accastello en la provincia, un candidato a quien había apoyado y terminó ocupando el cuarto lugar.

Por eso se negaron a relacionar su salida con el pedido público que realizaron en las últimas horas tanto el vicepresidente Julio Cobos, como el cineasta Pino Solanas, quienes reclamaron cambios en el Gabinete nacional, hasta con nombre y apellido en el caso del flamante diputado electo de Proyecto Sur.

No obstante, algunas versiones señalaban anoche que el desplazamiento de Jaime y las eventuales movidas que pudieran sucederle fueron impuestas por la presidenta Cristina Fernández y constituirían una señal de “mayor libertad e independencia” en relación a Néstor Kirchner. Algunas fuentes aseguraron inclusive que el martes el funcionario cordobés había estado reunido con el ex presidente en la quinta de Olivos.

Los cambios no alcanzarían, sin embargo, al ministro de Planificación Julio De Vido quien, según trascendió, también el lunes habría puesto su renuncia a disposición de la presidenta, pero ésta le habría pedido que permaneciera en el gobierno.

Cerca de Jaime se mencionó que los motivos “personales” alegados en la renuncia no son otros que un enfriamiento de la relación con la presidenta, a partir de las denuncias realizadas por algunos medios sobre el uso de un avión de una empresa que debía ser controlada por su dependencia, para realizar viajes privados gratis.

La oposición reaccionó satisfactoriamente ante la dimisión del ex secretario de Transporte, pero desde la Coalición Cívica se advirtió que hoy mismo presentarían ante la Justicia un pedido para que se le prohíba la salida del país a raíz de las denuncias que existen en su contra por presuntas irregularidades cometidas durante su gestión.

El efecto electoral se cobró uno de los más emblemáticos referentes del kirchnerismo puro en el gobierno, mientras arrecian los rumores. Los desafíos de la gobernabilidad y el peso de la corrupción.

Por ahora se fue Jaime, pero después le tocaría a Moreno

Ricardo Jaime y el tren bala.

/// ADEMÁS

Una gestión en expedientes

Casi con un poder similar al de un ministro, la gestión del ex-secretario de Transporte, Ricardo Jaime, estuvo signada por episodios que bordearon los escándalos y abarcaron desde las quiebras hasta el faraónico proyecto del Tren Bala. Nacido en Córdoba en 1955, Ricardo Jaime estuvo al frente de la Secretaría de Transporte desde la asunción de Néstor Kirchner en 2003, respaldado en su estrecha relación con el ex presidente que lo erigía como parte del núcleo duro, de los “pinguinos” que, desde Santa Cruz, llegaron al gobierno nacional.

Las quiebras de seis compañías aéreas privadas más la polémica estatización de Aerolíneas Argentinas y Austral, el quite de concesión de ferrocarriles metropolitanos, el manejo polémico en el otorgamiento de subsidios a los concesionarios de transporte de trenes y colectivos se constituyeron en una usina de factores que llevaron al ex-funcionario, varias veces a contestar denuncias penales, de cohecho, administración fraudulenta e incumplimiento de los deberes de funcionario público entre otros. Pero sin dudas el escándalo que más lo rozó fue el derivado del contrabando de drogas en aviones de la ex-empresa Southern Winds. La última denuncia lo vinculó a viajes particulares realizados en aviones privados pagados por empresarios vinculados a los negocios que el funcionario concesionaba.

/// EL DATO

Control

El ex fiscal de Investigaciones Administrativas Manuel Garrido aseguró que está “probado con libros” que el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime realizó viajes personales en aviones de compañías a las que, por su función, debía controlar. Pero, más allá del caso, lo consideró una muestra acabada del funcionamiento de los mecanismos de control: “El Congreso no hizo nada en su momento y el propio Gobierno lo ocultó”. Jaime, responsable del manejo de al menos 500 millones de pesos al mes para subsidios al transporte público, tiene 16 denuncias penales en su contra, por causas vinculadas a su función.

Caja grande

La Secretaría de Transporte es uno de los principales organismos oficiales en cuanto a administración de recursos financieros, después de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) con las jubilaciones y pensiones, y la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) con los impuestos y los aranceles de comercio exterior. De la Secretaría a la que Ricardo Jaime acaba de renunciar, dependen el transporte ferroviario (corta y larga distancia, de carga y de pasajeros), el automotor (ómnibus de corta y larga distancia), aéreo, fluvial y marítimo, con todos los subsidios, fondos fiduciarios y registros. De la Secretaría de Transporte depende la asignación de subsidios a colectivos (Sistau), trenes (Sifer), gasoil y combustible aeronáutico. Asimismo, la administración del Régimen de Fomento de Profesionalización del Transporte (Refop) y el Registro Único de Transporte Automotor (Ruta). También maneja los fondos fiduciarios de Infraestructura del Transporte (FIT) y de Federal de Infraestructura Regional (Ffir). A través de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables, controla las obras de modernización portuaria, las concesiones de dragado y señalización y las de la Hidrovía Paraná-Paraguay.



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