En la Justicia y el Gobierno
Movimientos tras la ida de Jaime
La oposición pidió que el ex funcionario, junto a otros dirigentes y empresarios -e incluso Néstor Kirchner- no salgan del país. El nuevo secretario de Transporte estuvo en uno de los vuelos cuestionados. Presiones sobre el gabinete.
De la redacción de El Litoral
politica@ellitoral.com
CMI/DyN
Los dirigentes de la Coalición Cívica le pidieron ayer a la Justicia que impida la salida del país al renunciado secretario de Transporte, Ricardo Jaime, e hicieron extensiva esa solicitud al ex presidente Néstor Kirchner, al ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, el ex titular del Occovi (Órgano de Control de Concesiones Viales) Claudio Uberti, y los empresarios Rudy Ulloa Igor, Lázaro Báez y Cristóbal López, a quienes consideran integrantes de una “asociación ilícita”.
Pero la principal novedad en la Justicia federal estuvo dada ayer por el descubrimiento de que el sucesor de Jaime, Juan Pablo Schiavi, también fue compañero de viaje del ahora ex secretario de Transporte en uno de los vuelos pagados por empresarios cercanos al poder; escándalo que precipitó la salida del polémico funcionario.
El primero en advertir sobre la delicada situación de Jaime fue el ex fiscal de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido, quien ayer consideró probado que el saliente secretario de Transportes realizó viajes personales en aviones de compañías a las que debía controlar, a un costo anual de 350 mil pesos.
Garrido fue el autor de la denuncia, realizada a principios de este año, tras detectar que durante 2007 Jaime realizó viajes privados a Córdoba y Brasil que no tenían que ver con su función y, sin embargo, eran pagados por empresas privadas a las que le entregaba subsidios y, por lo tanto, debía supervisar.
Fuentes judiciales de la causa confirmaron ayer que el designado secretario de Transporte era uno de los pasajeros del vuelo que, en septiembre de 2006, llevó a siete pasajeros a pasar un fin de semana en Brasil. Entre ellos, Claudio Cirigliano, hombre fuerte del grupo que lleva su nombre, y Marcelo Calderón, presidente de Trenes de Buenos Aires (TBA), una compañía que también pertenece al grupo.
Allegados al recién designado secretario confirmaron que efectivamente viajó en ese vuelo, pero le restaron importancia. “Es verdad, viajó en ese vuelo. Entonces, Schiavi era ministro de Infraestructura del jefe de Gobierno, Jorge Telerman. Y lo llamó Jaime para ir a hacer un recorrido por el subterráneo de Río de Janeiro. Schiavi aceptó y nunca se preguntó quién pagaba ese viaje. Lo invitó un secretario de Estado y pensó que era una misión oficial. Y ése fue el único vuelo”, informaron cerca del funcionario.
Que no salgan
En tanto, el planteo judicial firmado por Elisa Carrió fue presentado ante el juez federal Julián Ercolini por el diputado Adrián Pérez, a pocas horas de que se oficializara la renuncia de Jaime.
Carrió, Pérez, y los diputados Patricia Bullrich, Elisa Carca, Elsa Quiróz y Fernando Iglesias, entre otros, acusaron al mencionado grupo de dirigentes y empresarios ligados al kirchnerismo de fraude a la administración pública, abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionario público y negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública. “Néstor Kirchner es el jefe, y todos ellos incrementaron seriamente su patrimonio a partir de conocerlo, enriqueciéndose”, opinaron.
Además, le pidieron al juez que ordene los allanamientos de los ministerios de Economía y Planificación Federal, la Afip y la Contaduría General de la Nación, además de las empresas adjudicatarias de obras públicas en busca de documentos y comprobantes que prueben el presunto accionar ilícito.
En el caso específico de Jaime, el temor de estos legisladores es que tras su salida del poder abandone el país. “Jaime es un funcionario que tiene 30 causas judiciales abiertas muy graves, vinculadas con la corrupción, y la Justicia tiene que tomar recaudos ante una situación de estas características”, advirtió Pérez al abandonar los Tribunales de Comodoro Py.
La salida del polémico funcionario dio pie a que en los pasillos del edificio de la Justicia Federal se especulara con la posibilidad de que el cordobés empiece a transitar los despachos con la misma asiduidad con que vino haciéndolo María Julia Alsogaray tras la caída del menemismo.



















