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Política
Edición del Viernes 03 de julio de 2009

En la Justicia y el Gobierno

Movimientos tras la ida de Jaime

La oposición pidió que el ex funcionario, junto a otros dirigentes y empresarios -e incluso Néstor Kirchner- no salgan del país. El nuevo secretario de Transporte estuvo en uno de los vuelos cuestionados. Presiones sobre el gabinete.

De la redacción de El Litoral

politica@ellitoral.com

CMI/DyN

Los dirigentes de la Coalición Cívica le pidieron ayer a la Justicia que impida la salida del país al renunciado secretario de Transporte, Ricardo Jaime, e hicieron extensiva esa solicitud al ex presidente Néstor Kirchner, al ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, el ex titular del Occovi (Órgano de Control de Concesiones Viales) Claudio Uberti, y los empresarios Rudy Ulloa Igor, Lázaro Báez y Cristóbal López, a quienes consideran integrantes de una “asociación ilícita”.

Pero la principal novedad en la Justicia federal estuvo dada ayer por el descubrimiento de que el sucesor de Jaime, Juan Pablo Schiavi, también fue compañero de viaje del ahora ex secretario de Transporte en uno de los vuelos pagados por empresarios cercanos al poder; escándalo que precipitó la salida del polémico funcionario.

El primero en advertir sobre la delicada situación de Jaime fue el ex fiscal de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido, quien ayer consideró probado que el saliente secretario de Transportes realizó viajes personales en aviones de compañías a las que debía controlar, a un costo anual de 350 mil pesos.

Garrido fue el autor de la denuncia, realizada a principios de este año, tras detectar que durante 2007 Jaime realizó viajes privados a Córdoba y Brasil que no tenían que ver con su función y, sin embargo, eran pagados por empresas privadas a las que le entregaba subsidios y, por lo tanto, debía supervisar.

Fuentes judiciales de la causa confirmaron ayer que el designado secretario de Transporte era uno de los pasajeros del vuelo que, en septiembre de 2006, llevó a siete pasajeros a pasar un fin de semana en Brasil. Entre ellos, Claudio Cirigliano, hombre fuerte del grupo que lleva su nombre, y Marcelo Calderón, presidente de Trenes de Buenos Aires (TBA), una compañía que también pertenece al grupo.

Allegados al recién designado secretario confirmaron que efectivamente viajó en ese vuelo, pero le restaron importancia. “Es verdad, viajó en ese vuelo. Entonces, Schiavi era ministro de Infraestructura del jefe de Gobierno, Jorge Telerman. Y lo llamó Jaime para ir a hacer un recorrido por el subterráneo de Río de Janeiro. Schiavi aceptó y nunca se preguntó quién pagaba ese viaje. Lo invitó un secretario de Estado y pensó que era una misión oficial. Y ése fue el único vuelo”, informaron cerca del funcionario.

Que no salgan

En tanto, el planteo judicial firmado por Elisa Carrió fue presentado ante el juez federal Julián Ercolini por el diputado Adrián Pérez, a pocas horas de que se oficializara la renuncia de Jaime.

Carrió, Pérez, y los diputados Patricia Bullrich, Elisa Carca, Elsa Quiróz y Fernando Iglesias, entre otros, acusaron al mencionado grupo de dirigentes y empresarios ligados al kirchnerismo de fraude a la administración pública, abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionario público y negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública. “Néstor Kirchner es el jefe, y todos ellos incrementaron seriamente su patrimonio a partir de conocerlo, enriqueciéndose”, opinaron.

Además, le pidieron al juez que ordene los allanamientos de los ministerios de Economía y Planificación Federal, la Afip y la Contaduría General de la Nación, además de las empresas adjudicatarias de obras públicas en busca de documentos y comprobantes que prueben el presunto accionar ilícito.

En el caso específico de Jaime, el temor de estos legisladores es que tras su salida del poder abandone el país. “Jaime es un funcionario que tiene 30 causas judiciales abiertas muy graves, vinculadas con la corrupción, y la Justicia tiene que tomar recaudos ante una situación de estas características”, advirtió Pérez al abandonar los Tribunales de Comodoro Py.

La salida del polémico funcionario dio pie a que en los pasillos del edificio de la Justicia Federal se especulara con la posibilidad de que el cordobés empiece a transitar los despachos con la misma asiduidad con que vino haciéndolo María Julia Alsogaray tras la caída del menemismo.

 

 
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El nuevo secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, fue con Jaime a Brasil a costa de empresarios cercanos al kirchnerismo.

Foto: Télam

/// OPINIÓN

Piedras rodando

Hugo Grimaldi (DyN)

La piedrita que se advirtió rodando por la ladera el domingo pasado, ha comenzado a adquirir cada vez mayor volumen. La lectura más lineal de esa comprobación es que el kirchnerismo, y por ende el Gobierno, está inmerso en una crisis política en aumento y así parece corroborarlo la presentación de renuncias y los rumores de más cambios.

La percepción de que, después de los resultados del domingo, no habría autocrítica, ni cambios, ni acercamiento con las fuerzas de la oposición, le pusieron un primer dique a cierta esperanza de rectificación que imaginaron los más optimistas. Las expectativas se diluyeron a las 24 horas y quedó la idea de que seguiría más de lo mismo.

Después, Cristina, en plena epidemia de gripe A que ya lleva más de 50 muertos oficializados, imaginó un viaje quijotesco a Honduras para acompañar un eventual regreso a su tierra del presidente Manuel Zelaya, junto al ecuatoriano Rafael Correa, mientras que Hugo Chávez decía que él no iría por temor a los francotiradores.

Tampoco se entendió cómo la asunción del nuevo ministro de Salud, Juan Luis Manzur se hizo con 300 personas adentro de un Salón, algo de por sí desaconsejado por la propagación del virus, pero además en un clima de jolgorio tribunero, como si la gravedad de la situación diera motivos para celebrar.

Sin embargo, el primer cimbronazo post-elecciones pegó de lleno por el lado del PJ, donde Néstor Kirchner dejó a cargo a su delfín, Daniel Scioli. Los gobernadores peronistas y los referentes partidarios le están marcando cada vez más la cancha al bonaerense porque recelan. Los más duros transmiten que no durará ni una semana y el propio Scioli sabe que si abandona la gestión provincial y los contactos con sus intendentes será hombre muerto para 2011.

Además, reapareció un clásico del peronismo, ya que todo lo que huela hoy a kirchnerismo perdedor es inmediatamente apartado por los históricos del PJ, aunque el péndulo tenga que retornar otra vez hacia el centro, como cuando ocurrió la diáspora menemista. No es arriesgado decir que, a estas alturas, esa corriente ya no se sostiene como línea interna del justicialismo y que sus seguidores más ideologizados probablemente deberán buscar su lugar en el mundo, de la mano de otras fuerzas de cuño parecido.

Con toda esta mochila en contra, la bola no para de crecer. Y pensar que todo empezó cuando se trató de convertir una elección legislativa de medio tiempo en un plebiscito sobre la gestión y el modelo. Fue en ese momento cuando la piedrita comenzó a rodar, impulsada por el mismísimo Néstor Kirchner.

/// LA CLAVE

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Moreno

La momentánea ratificación de Moreno se produjo junto con el freno de la ola de rumores de cambios en el gabinete nacional, pero es la clave de ellos. Hay funcionarios que no estarían dispuestos a continuar en su cargo si también lo hace el controvertido secretario de Comercio, y otros de recambio que, por la misma razón, no aceptarían el ofrecimiento. Mientras los gobernadores justicialistas extienden a la Casa Rosada las presiones por cambios que sufre Daniel Scioli en el partido, la presidenta se tomaría unos días, antes de hacer más movimientos.



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