“Bellamy”
Cada individuo es un enigma
“Bellamy” Cada individuo es un enigma ![]() Marie Bunel y Gérard Depardieu, en una escena de la última película de Claude Chabrol.Foto: Agencia Télam Laura Osti Claude Chabrol es uno de los pesos pesado del cine francés y sus películas tienen la particularidad de ser portadoras de diversos mensajes entremezclados con mayor o menor sutileza, en una trama donde lo que más importa son los personajes y sus individualidades. Entre ellos se producen relaciones que van conformando una especie de sinfonía, que a veces afina y otras desafina, pero en la cual cada uno sigue su partitura sin preocuparse demasiado por las necesidades del otro. Cada encuentro, en todo caso, está impulsado por un deseo unilateral que busca satisfacer una necesidad y así se pueden producir entrecruzamientos interesantes, curiosos, extravagantes, pero que dejan la sensación de que no hay verdaderas relaciones, verdadera comunicación, eso que se puede llamar intimidad, conexión. Así está narrada “Bellamy”, la película protagonizada por un extraordinario Gérard Depardieu, quien da muestras otra vez de su enorme talento actoral. Enorme es su presencia en la pantalla, no solamente porque está ostensiblemente excedido de peso y se desplaza pesadamente con su prominente barriga, sino porque cada gesto, cada mirada, cada movimiento de su cuerpo habla, expresa, comunica, emite mensajes. Por eso el filme lleva como título el apellido de su personaje. Paul Bellamy es un inspector de policía a quien los hechos que reclaman su atención lo sorprenden en medio de sus vacaciones. Su descanso se reparte entre mirar televisión, dormitar o rellenar las palabras cruzadas del periódico, en su casa junto a su mujer Fran (Marie Bunel). Pero un intruso en su jardín comienza a llamar su atención. El desconocido finalmente parece tomar coraje y llama a la puerta. Y así comienza una extraña relación entre quien dice llamarse Noël Gentil (Jacques Gamblin) y quiere resolver un problema con la ayuda del inspector. Aparentemente, el hombre está involucrado en la muerte de otro hombre en un extraño accidente automovilístico y quiere despejar el asunto para no dejar expuesta a su esposa. La intriga se complica bastante porque Gentil está prófugo de la justicia y usa un nombre falso, hasta se ha cambiado un poco la fisonomía. Su verdadero nombre es Emile Leullet, un hombre casado que tenía una amante de quien se enamoró y cuando planeaban fugarse, ocurrió el extraño suceso que lo obligó a huir. Ahora, quiere volver con su amante y resolver el entuerto para reorganizar su vida. Bellamy se siente atraído por el personaje y la rareza del caso. El inspector está tan enamorado de su profesión como de su esposa, quien además de ser su compañera en la vida hace las veces de asistente. Sin dar demasiadas explicaciones al espectador, la cámara inquisidora de Chabrol acompaña al policía en todo su derrotero en busca de testimonios con la intención de ir reconstruyendo los hechos y develar el misterio. Así se va cruzando con diversos personajes, cada uno de los cuales aporta una parte de la historia que irá conformando el rompecabezas. También aparece en un momento un medio hermano de Bellamy, Jacques (Clovis Cornillac), un ex convicto alcohólico y desempleado, que es su gran debilidad, el único que puede llegar a perturbar su convivencia con su bella e inteligente esposa. Historia trágica La historia es trágica y complicada, misteriosa, llena de detalles sombríos y sórdidos, y de tics que remiten más a un thriller psicológico que a un policial clásico. Un detalle curioso es que Jacques Gamblin encarna tres personajes, jugando con el tema de la identidad y la locura. Y otro detalle curioso es que en el comienzo, Chabrol dedica el filme a “dos George”: Brassens y Simenon. El primero, un cantante popular a quien le rinde un homenaje bastante bizarro en la película, y el segundo, un novelista también muy popular en Francia, cuya particularidad es que pone el acento en la complejidad de los personajes a quienes hace jugar en una intriga relativamente simple. Guiños de un director que parece hacer cine sólo para complacerse a sí mismo, al igual que sus personajes. • • • • MUY BUENA Bellamy Idem, Francia, 2008. Dirección: Claude Chabrol. Guión: Claude Chabrol, Odile Barski. Intérpretes: Gerard Depardieu, Clovis Cornillac, Jacques Gamblin. Fotografía: Eduardo Serra. Edición: Monique Fardoulis. Música: Matthieu Chabrol. Duración: 110 minutos. Se exhibe en el América. |
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