EL PRESIDENTE DESTITUIDO TENÍA PREVISTO VOLVER HOY A TEGUCIGALPA
Prohíben el aterrizaje de Zelaya en Honduras
La OEA tomó contra ese país las medidas más duras de los últimos cincuenta años. Cristina Fernández de Kirchner no iba a integrar la comitiva que acompañaba al ex mandatario. La Iglesia Católica pidió que no regrese.

Seguidores de Manuel Zelaya se agolparon durante las últimas horas en inmediaciones del aeropuerto internacional, fuertemente custodiado por efectivos militares.
Foto: AFP
De la Redacción de El Litoral
AFP/EFE
El nuevo canciller de Honduras, Enrique Ortez, advirtió hoy que no se iba a permitir entrar al avión en el que el depuesto presidente Manuel Zelaya pretendía regresar al país. “Con el respaldo del presidente de la República y las Fuerzas Armadas, como canciller he dado instrucciones que no dejen entrar el avión”, declaró Ortez a la prensa.
La Dirección de Aeronáutica y otras autoridades “tienen instrucciones de no dejar entrar al avión, venga quien venga” en él, prohibición válida para todos los aeropuertos nacionales e internacionales del país, explicó.
Honduras tiene aeropuertos internacionales en Tegucigalpa, San Pedro Sula, en el norte, La Ceiba y la isla de Roatán, estos dos últimos en el Caribe.
“Lo estamos notificando al mundo para que no vaya a morir un presidente de la República o que vaya a morir un hondureño simplemente por el capricho de una organización”, subrayó Ortez, al recordar que “hay orden de captura” contra Zelaya.
Una razón del impedimento es “la prudencia, porque no podemos correr el riesgo de que empiece a correr sangre” si las autoridades intentan detener al depuesto gobernante, explicó. “No debemos correr el riesgo entre capturar al presidente y crear un escándalo”, apuntó.
La Policía hondureña cerró hoy los accesos al aeropuerto internacional Toncontín de Tegucigalpa, donde ayer se apostaron miles de seguidores de Zelaya en un “acto simbólico” para ensayar su recibimiento, y preveían esperarlo este domingo.
Zelaya ha reiterado en Washington que pensaba regresar hoy a Honduras, después de que la Organización de Estados Americanos (OEA) suspendiera a este país como miembro del Sistema Interamericano por no restituirlo en la Presidencia.
Este domingo se cumple una semana del derrocamiento de Zelaya por los militares y su expulsión a Costa Rica, tras lo cual el Parlamento eligió como presidente del país a Roberto Micheletti, hasta ese día jefe del Parlamento y tercero en la línea de sucesión constitucional (el vicepresidente renunció en 2008).
Según el nuevo Gobierno, Zelaya es objeto de una orden de captura acusado de delitos en relación con una consulta que pretendía celebrar el domingo anterior con la intención de instalar una Asamblea Nacional Constituyente, que había sido declarada ilegal por diversos órganos del Estado.
El gobierno de Micheletti, la Iglesia católica y otros sectores han pedido a Zelaya que desista de volver al país para evitar un derramamiento de sangre.
Sanción de la OEA
La OEA suspendió al país centroamericano anoche en aplicación de la carta democrática interamericana por su negativa a restablecer el orden constitucional, en la primera medida de este tipo 47 años después de que lo hiciera con Cuba.
La suspensión de Honduras fue aprobada por unanimidad -excepto Honduras que no participó en la votación- durante una Asamblea General extraordinaria reunida en la sede de la OEA en Washington, en presencia de Zelaya.
La resolución insta además a los “Estados miembro de la OEA y las organizaciones internacionales a revisar sus relaciones con Honduras”, lo que aísla aún más al régimen liderado por Roberto Micheletti.
Honduras vive “un régimen del terror que está vivo. Fueron seis días de represión que ha vivido el pueblo. El pueblo ha sufrido”, afirmó Zelaya ante el pleno de la OEA.
El mandatario hondureño destituido reiteró que este domingo iba a regresar a su país, pese a las recomendaciones de varios países de que retrase el viaje por razones de seguridad. “Vuelvo porque se necesita que vuelva la paz”, enfatizó.
El secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, que el viernes estuvo en Honduras, advirtió que la vuelta de Zelaya es “riesgosa”.
“Pienso que hay riesgos, por supuesto. Si me pregunta si será un regreso seguro, por supuesto que no”, señaló.
Mientras la comunidad internacional ha cerrado filas en torno al presidente depuesto, la sociedad hondureña se encuentra polarizada y profundamente dividida.
La Iglesia Católica hondureña, a través de su cardenal Oscar Andrés Rodríguez, apoyó al gobierno de facto y recomendó a Zelaya que no regrese para “evitar un baño de sangre”.
“Sé que usted ama la vida, sé que usted respeta la vida, hasta el día de hoy no ha muerto un solo hondureño, por favor medite porque después sería demasiado tarde”, instó el cardenal.
El presidente elegido por el Congreso Nacional, Roberto Micheletti, ha dejado claro que Zelaya “nunca” será restituido en el poder y garantizó que el 29 de noviembre se realizarán las elecciones generales previstas y el 27 de enero entregará el mando al vencedor.






