Santa Fe | Domingo 12 de febrero de 2012 | 23:34 hs
DespejadoT: 25° ST: 26° H: 58% - Clima extendido

Opinión
Edición del Domingo 05 de julio de 2009

De domingo a domingo

Buscando un espacio después de la derrota

Hugo E. Grimaldi

(DyN)

“Un hombre que ha recibido un veneno mortal de acción retardada, pero implacable, que sabe que fatalmente morirá, decide dedicar sus últimas horas a la caza de sus asesinos”. Esta es la síntesis de un viejo argumento cinematográfico filmado de mil formas, que se conoce como el síndrome de “Muerto al llegar”. Néstor Kirchner ya lo estaba cuando, el domingo pasado, ingresó al Hotel Intercontinental a esperar la hora de la verdad que él mismo había convertido en el juego del todo o nada.

Lo más complicado para el gobierno es que en el mismo auto, a la derecha del chofer, estaba sentada la presidenta de la Nación. A una semana exacta de haberse corrido el velo que disimulaba la verdadera situación del país, el proceso aún no ha podido ser del todo políticamente digerido por lo que queda del kirchnerismo, entendido por el núcleo chico que encabeza el ex presidente.

En ese pequeño círculo de eventuales aliados han aparecido en la semana las figuras del intendente de José C. Paz, Mario Ishii y la de Luis D’Elía, exigiendo castigo a los traidores y radicalización de procedimientos, una suerte de ayuda a Kirchner para que cace a sus verdugos.

En verdad, a ninguno de los dos le molestaría que el ex presidente diera un giro a la venezolana, con nacionalizaciones y mano dura, mientras le calientan la oreja para que vuelva a la transversalidad de sus tiempos de gloria y se aleje del peronismo que, para ellos, lo hundió.

¿Por qué traidores? Porque el kirchnerismo más leal dice que no es verdad la hipótesis que sostiene que Néstor no ganó en la provincia de Buenos Aires aún teniendo el aparato a favor, sino que asegura que el aparato miró para otro lado. En el distrito de Ishii los votantes del Frente para la Victoria (52%) duplicaron a los de Unión-PRO, lo que en los códigos del Conurbano significa muchos votos comprados, sobres preparados de antemano, boletas inducidas y arreo y seguimiento de los votantes.

No pueden mostrar lo mismo otros intendentes, con casos emblemáticos como Tigre, Berazategui o Tres de Febrero, donde los vecinos hicieron lo que quisieron, sin presión de los punteros, y le dieron a los concejales más votos que a Kirchner-Scioli. En el medio, la dinámica de los acontecimientos llevó a que comenzaran a suceder cosas a nivel institucional y partidario cada vez más veloces, reacomodamientos y renuncias, ya que hay cierto consenso en que el castigo de los votos le llegó al gobierno como repudio a sus formas, por su modo de procesar la realidad bajo un prisma demasiado ideológico y sobre todo porque lo cercó el descrédito, valoración que aún no ha calado en los Kirchner.

Lo cierto es que como fruto del cross electoral a la mandíbula que los dejó mirando el reloj, el matrimonio parece seguir paralizado y se ha expuesto a que muchos hablaran de autismo al considerar su reticencia a retomar la iniciativa, de cara a una agenda más ajustada a la realidad.

Hasta Carlos Reutemann consideró que haría falta una semana para que la presidenta procese debidamente lo que le había ocurrido. Hasta ahora, no hubo claridad en el rumbo que mitigara la desconfianza y la prueba está en que, aguinaldos mediante, los particulares siguieron con la dolarización de portafolios.

Quienes compartieron cerca de Cristina Fernández el cierre del duro miércoles pasado, después de la jura del nuevo ministro de Salud, comentaron que ni la renuncia del secretario de Transportes, Ricardo Jaime, que había sucedido ese día y que dio origen a muchísimas versiones de cambios ministeriales, ni la confirmación del secretario de Comercio, Guillermo Moreno la había logrado sacar a la presidenta del ensimismamiento. Parece una banalidad que el análisis de un cuadro de tanta importancia haga centro en la política, cuando hay cada vez más personas que mueren a diario y cuando se está en medio de una situación de crisis sanitaria que la propia política ha agravado.

Pero un panorama analítico sobre la Argentina post electoral no puede prescindir de una referencia central a la epidemia, que fue encapsulada hasta el 29 por las especulaciones del propio gobierno y por el mirar para otro lado de toda la oposición. Hasta el mismo día de las elecciones, Graciela Ocaña y los ministros provinciales buscaron ponerle paños fríos a la situación. Como si fuese una cuestión de marketing, las cifras de afectados y de muertos se daban a conocer con cuentagotas y, peor, ni una sola campaña oficial de prevención masiva había aparecido bajo la forma de espacios de publicidad ni en los diarios, ni en cartelería, ni mucho menos en la televisión.

Solamente los a veces tan castigados medios y los periodistas independientes fueron los únicos que se atrevieron a hacer una pausa en los temas de campaña para sumar opiniones de especialistas, destinadas a concientizar a la población y debido a esas notas se comenzaron a saber cosas sobre la enfermedad y empezaron a aparecer los consejos sobre el valor de la higiene, por ejemplo. Se perdieron valiosas 48 horas, hasta que recién el miércoles se hizo la jura, en medio de un Salón Blanco atestado de gente, con besos de la presidenta a diestra y siniestra y de estruendosas manifestaciones de júbilo y de risotadas de los funcionarios entrantes, como si nadie observara que, además, se necesitaba un poco de decoro que le diera marco a la gravedad de la situación. En este punto, bien vale entroncar la presencia del nuevo funcionario con una de las mañas que el oficialismo parece que no está dispuesto a sacrificar, aunque haya sido uno de los fundamentos que lo llevó a perder tan estruendosamente las elecciones.

Cuando se habla de descrédito es que por lo menos 70% de los argentinos que votaron el domingo anterior le creen poco y nada al gobierno, por aquello que para la liturgia kirchnerista nada es como es, sino como hay que decir que es.

Así ha sucedido siempre y los Kirchner no saben cambiar, aunque la gente haya manifestado en las urnas que se siente subestimada. El arte del disimulo y de poner las culpas en los demás está en su naturaleza y la propia presidenta dio el ejemplo el lunes pasado, al manipular cifras para determinar que el Frente para la Victoria en realidad no perdió las elecciones, sino que las ganó en la sumatoria de todo el país.

Un par de horas antes, precisamente su propio esposo había renunciado a la jefatura del justicialismo por lo contrario, porque ya no gozaba del atributo central que históricamente los caudillejos del peronismo necesitan para avalar los liderazgos.

Como la elección del domingo anterior fue una suerte de primaria de 2011, ya los peronistas están mirando hacia las presidenciales y se encolumnan en consecuencia. En la grilla emerge primero que ninguno Reutemann y se lo acicatea a Felipe Solá para que arrime el bochín por allí, como precandidato a la vicepresidencia, abandonando a sus socios de PRO.

Precisamente, Mauricio Macri sería un extrapartidario muy potable y necesitaría del santafesino, mientras los gobernadores que ganaron sus distritos (Chubut, Salta, San Juan) saben que ésta puede ser su última oportunidad. Por el lado de los opositores de centro-izquierda, la figura más fuerte para 2011 es la de Julio César Cobos, ya que los votantes han dejado en el camino a todos sus demás socios. Con el caudal de votos logrado y su imagen a nivel nacional, puede convertirse en el eje que haga renacer a la UCR por encima de los perdidosos Elisa Carrió y Hermes Binner, probables anotados en la grilla de los vicepresidenciables.

Por el lado del kirchnerismo, tiene a favor que en el guión cinematógrafico el protagonista se salva con un antídoto en el último segundo, pero el rechazo a tantas iniquidades cometidas en tiempos de gloria contra el que se les cruzara ha sido tan grande, que su misión más difícil será encontrar su lugar en el mundo y convencer a eventuales aliados futuros que siguen siendo progresistas.



Ranking de noticias
tapa
Edición impresa
Domingo 05 de julio de 2009

Ver edición completa
Todo el diario

TODOS LOS DÍAS.
• El Litoral
• Deportes
• Espectáculos
MIÉRCOLES
Motores y tendencias
SÁBADOS
CampoLitoral
Nosotros
DOMINGOS
Clasificados