REPERCUSIONES ECONÓMICAS
Pulgar para abajo de los mercados
Hugo Grimaldi
DyN
Los mercados votan todos los días es una vieja frase hecha, que el día después de un recambio ministerial cobra mucha más vigencia.
También se dice en la City que siempre se compra o se vende a futuro, por lo que los mercados generalmente son predictores confiables.
Si se los mide desde las expectativas de los cambios en sí mismos, el resultado de la oxigenación del Gabinete ha sido en esta primera jornada francamente negativo, no tanto hacia las figuras que han cubierto las vacantes, sino a lo que se ha interpretado como una ratificación de la línea dura del poder K y la persistencia del llamado “modelo”.
Así, las caídas violentas de los precios de los bonos y de las acciones, francamente contaminados además por la situación del mercado global, y la necesidad que tuvo el BCRA de salvar la ropa con el sostén del precio del dólar no sólo tienen que ver con la decisión de hacer los cambios, que la propia presidenta había desestimado una semana atrás, sino con lo que puede venir, sobre todo en materia económica.
En buen romance, con esta primera y contundente opinión, los operadores han dicho que esperan que la salida de la recesión sea mucho más lenta y que la situación fiscal y de financiamiento continúa en terapia cada vez más intensiva, salvo que haya señales contundentes del nuevo ministro de Economía, Amado Boudou.
Se ha dicho que el funcionario de ultraconfianza del matrimonio Kirchner tendrá mayor capacidad de comunicación que su antecesor, algo que tampoco le falta a Aníbal Fernández, a quien se lo ha bautizado, por su forma de instalar y defender temas, el Carlos Corach del kirchnerismo, pero esto solo no parece un mérito si lo que tiene para decir es más de lo mismo.
Desde lo fiscal, el mercado cree que un ministro a fondo deberá hacer converger gastos con recursos en el menor tiempo posible, bajar subsidios, cortar obra pública y hacer pressing impositivo y tarifario. Las malas lenguas dicen que no hay mejor que un egresado del Cema para hacer un ajuste como manda la ortodoxia.
Si sigue esa receta probablemente Boudou logre revertir la fuga de capitales, pero se dará de patadas con lo que vino pregonando el kirchnerismo y sus usinas intelectuales durante tanto tiempo.
Desde el costado del financiamiento, el otro talón de Aquiles de la Administración, el funcionario deberá endulzarle la píldora a los organismos internacionales con esos deberes hechos, para que le den vía libre al arreglo con el Club de París y buscar así que se comiencen a abrir los mercados para la Argentina, bonistas mediante.
También sabe muy bien el nuevo ministro que nada será posible, si primero no arregla también al ciento por ciento el falseamiento de las estadísticas públicas y el descalabro del Indec.
Y allí la misión no será sencilla, porque de quererlo, Boudou deberá ir de frente contra Guillermo Moreno, a quien no pudieron llevarse puesto ninguno de sus cinco antecesores.




