Mesa de café
Gripe y vacaciones
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Gripe y vacaciones
Erdosain

Exagerado como siempre, José se ha venido con un barbijo. —La gripe ésta no es broma y hay que cuidarse. Marcial lo mira y está por decir algo pero prefiere quedarse callado. Sólo la sonrisa parece expresar su pensamiento y esa sonrisa es más compasiva que burlona.
—Vos estás muy preocupado y asustado por la gripe A pero tu gobierno la mantuvo en el freezer durante la campaña electoral y ahora amaga con querer hacer algo pero hasta ahora lo único que se le ha ocurrido es decretar feriados -dice Abel.
—Los argentinos chochos tercia Marcial-, mientras sea no trabajar son capaces de apoyar su propio velorio.
—Vos estás cada vez más reaccionario -le digo. Marcial asiente y se dedica a revolver con la cucharita el té.
—Yo creo que no era necesario suspender las elecciones balbucea José.
—Una de dos respondo- o la gripe es seria y por lo tanto las elecciones y cualquier acto colectivo en lugares cerrados deben suspenderse o la gripe no es nada del otro mundo y todo se puede arreglar con vacunas y algunas pastillitas.
—Yo creo que no tiene sentido suspender las clases y dejar abiertos los shopings -comenta Marcial.
—Ustedes siempre encuentran un motivo para criticar al gobierno. Si advierte sobre la gripe es porque se está mandando la parte; si se queda callado porque es un irresponsable. Lo de todos ustedes es una suerte de gataflorismo político.
—A este gobierno, lo único que le importa es sobreactuar observa Marcial- casi rompemos relaciones diplomáticas con México, suspendiendo los vuelos de aviones y después cuando la gripe llega en serio estamos mirando para otro lado.
—Lo más lindo dice Abel- es que los mexicanos nos dieron una lección de cómo se debe prevenir y combatir una pandemia. Allí la cosa se tomó en serio y los resultados fueron excelentes.
—Acá -agrega Marcial- todo se toma a la que te criaste. En realidad, muchos están interesados en que se suspendan las actividades, no porque los desvela la salud sino porque es un excelente pretexto para no ir a trabajar.
—Otra vez el conservador que le molestan los trabajadores -dice José.
—A mí no me molestan los trabajadores, todo lo contrario. Me molestan los avivados, los vagos, los cancheros. Un trabajador que trabaja tiene todo mi apoyo. Vos sabés que mi lema es el mismo que el de mi abuelo: “Al buen trabajador lo defiende el patrón, al mal trabajador lo defiende el sindicato”.
—Mañana es San Perón. Que trabaje el patrón dice José riéndose.
—Así nos fue y así nos va con esa consigna -señala Abel.
—Yo te doy un ejemplo. Dice Marcial: las vacaciones de julio se aprobaron en 1943 porque ese invierno hizo mucho frío. Lo que fue una decisión excepcional se transformó luego en una conquista social.
—Para eso vinimos los peronistas dice José.
—Sí, claro reflexiona Marcial que se ha puesto serio- para eso vinieron, si hay algo que tengo claro es precisamente eso. Pero ahora continúa- ya la cosa no tiene nombre. Si era necesario suspender las clases por la gripe qué mejor que usar las vacaciones de julio. Nada de eso. Feriado y después vacaciones. Como se dice en estos casos: la chancha y los veinte.
—No comparto -dicen la mismo tiempo Abel y José.