Herederos de la gesta sancarlina
Vénnera Vecchio.
Señores directores: El anuncio de la puesta en marcha de distintas acciones que tienen por objetivo la reactivación del Tiro Federal Argentino de San Carlos Sud constituye una loable primicia. Enorgullece reconocer como responsables a los queridos alumnos de la Escuela Nº 359 Gral. Manuel Belgrano de la década del cincuenta. Resulta grato comprobar que ellos han asumido activa participación y formal compromiso, veneran la memoria de sus mayores y sienten el deber de retomar sus ideales, en esencia, la fuerza de sus convicciones permite iniciar una etapa plena de creatividad y de esfuerzo anticipador de valioso éxito.
Corresponde evocar la misión cumplida por las familias colonizadoras que en 1858 arribaron a la colonia San Carlos, región desértica que, con denodado trabajo, convirtieron en esa marejada verde, dorada característica del trigal en la denominada “pampa gringa”. El 22 de abril de 1860, constituyeron la Sociedad de Tiro Suizo de San Carlos, local con stand de tiro, estatutos y campeonatos. Así, los colonos se hallaron reunidos en torno a actividades donde brillaba lo mejor y más noble de su formación personal, cívica y moral.
Produce renovada admiración imaginar los certámenes en que participaban colonos, como el fundador Carlos Beck Bernard, según consta en documentos de la época. La capacidad organizativa de los lugareños quedaba evidenciada en la ornamentación con banderas en las casas vecinas, arcos con guirnaldas de flores y aquello original que concitaba el orgullo de todos: el pequeño cañón adquirido especialmente para celebrar la apertura y clausura de los encuentros.
El Tiro Federal Argentino de San Carlos Sud registra una fecha gloriosa: la intervención en el concurso realizado en Santa Fe, el 30 de octubre de 1902, en que su delegación obtuvo el primer lugar y ganó la gran copa de honor, que fue entregada por el ministro de guerra Gral. Pablo Richeri.
Ahora se inicia una esperanzada etapa plena de expectativas. Guillermo Klotz, Ricardo Bertolé, Juan Esteban Vivalda y Rosana Romani, junto al grupo de eficientes colaboradores, asumen decisiva responsabilidad. La habilitación del emblemático edilicio, la proyectada construcción del salón para la práctica de tiro con aire comprimido y la prevista diversificación de actividades habrán de concentrar la energía solidaria de la comunidad y, especialmente, de las generaciones jóvenes.
Reactivar la histórica institución se constituye, así, en el compromiso de honor asumido por los dignos herederos de la gesta sancarlina.



















